LOS FRANCESES
Apenas regresaba Nicolás Sarkozy de la reunión de los países más desarrollados del mundo, cuando el domingo pasado hubo elecciones en Francia para elegir a los 577 representantes que integran la Asamblea Nacional Francesa.
De darse el mismo resultado en la segunda ronda electoral del próximo domingo, por segunda vez seguida en la historia reciente de Francia un solo partido tendrá mayoría absoluta en el Parlamento. Eso significa un respiro para el Presidente Sarkozy.
Recordemos que la Quinta República Francesa nació con la Constitución de 1958 que puso fin a la prolongada crisis política que siguió a la Segunda Guerra en Francia. La Constitución de 1946, primera de la posguerra, estableció un régimen que privilegiaba la fuerza del Poder Legislativo frente al Ejecutivo. La Cuarta República, llamada la República de los Diputados, 1946-1958, vivió una crisis institucional por el excesivo poder del Parlamento que impedía con frecuencia el funcionamiento del Gobierno.
Además, el sistema electoral de representación proporcional puro provocaba que el órgano legislativo se fragmentara demasiado complicando la toma de decisiones. Quedaba en evidencia la estrecha dependencia entre forma del régimen político y el sistema electoral. Los cambios en uno y otro fueron determinantes en la Quinta República.
El General Charles de Gaulle puso como condición para regresar a salvar a La France que se disminuyeran los poderes del Parlamento y se dotara de nuevos poderes al Presidente. Esa forma de organización del poder se conoció como semipresidencialismo. La nota característica es que se conjuntan reglas del sistema parlamentario y del presidencial. Dependiendo del resultado electoral, la misma Constitución puede llevar al semipresidencialismo o el semiparlamentarismo.
A partir de 1962, los franceses eligen de manera directa al Presidente de la República que es el Jefe de Estado. De manera indirecta eligen al Primer Ministro, Jefe de Gobierno, elegido entre los miembros del partido que tenga la mayoría en la Asamblea Nacional por el Presidente de la República. Aquí es donde radica la importancia de las elecciones legislativas del domingo pasado. Al resultar triunfador el partido, Unión por un Movimiento Popular, que ganó las elecciones presidenciales hace algunas semanas, se consolida el Gobierno de Sarkozy.
De refrendarse ese triunfo en la segunda ronda que se celebrará este domingo, Nicolás Sarkozy estará al frente del Gobierno de Francia por los próximos cinco años, acompañado de una mayoría parlamentaria de su propio partido. Una reforma constitucional del año 2000 redujo el plazo de la Presidencia francesa de siete a cinco años, los mismos para los que son electos los parlamentarios.
La enseñanza es obvia: el mismo formato constitucional y electoral brinda la oportunidad de que los electores decidan si dan al mismo partido todo el poder o, por el contrario, lo dividen entre Presidente y Parlamento. Los franceses, al parecer, optarán por fortalecer el liderazgo conservador de Sarkozy. Lo difícil será que se quieran tomar la amarga medicina que el recetario neoliberal tiene para atenuar la crisis de ese bello país.
Al margen de su voto, los franceses dejan de apoyar al Gobierno elegido si ven un riesgo de perder lo que consideran su bagaje mínimo de bienestar social: pensiones; Estado laico, educación pública gratuita y de calidad, programas sociales avanzados que dan un peculiar toque socialista a Francia. Estos programas que la derecha ha querido reformar, y la izquierda incrementar, siguen hasta ahora provocando una fuerte presencia estatal en la sociedad francesa. Para algunos, el Estado grande y obeso es el verdadero mal francés.
La Francia, bella y eterna, tiene un fuerte arraigo a sus tradiciones y costumbres, ni siquiera la derecha, votada masivamente, podrá reformarlas sin encontrar fuertes resistencias. Lo cierto es que Francia con su política vive en desfase con la corriente neoliberal que domina al mundo.
Queda en duda si el apoyo electoral será suficiente para que Sarkozy pueda enfrentar la resistencia al cambio de esa sociedad de cultura milenaria. Ya lo veremos.
Sergio Elías Gutiérrez S. / Grupo REFORMA / 12 junio 2007 / Director EGAP-ITESAM
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