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12 junio 2007

Escribir es Tender Trampas


Escribir “es tender trampas. Tender una trampa al talento, es decir, a la rata que todo escritor lleva en su interior. La rata más repugnante, siniestra, asquerosa y temible, sólo asoma la nariz cuando no hay nadie en torno. Exactamente lo mismo ocurre con el talento del escritor. Requiere de la noche –y de la soledad— para manifestarse”, frase tomada de Primero la A. Consideraciones en torno al ejercicio de la escritura e ideas afines, libro de uno de los jefes de la escritura mexicana que se ha instalado en la vida urbana chilanga.

Ruvalcaba tiene muchos libros: de novela, de cuentos, de poesía, de teatro, de su andar vivencial. Pero en esta ocasión atrapamos Primero la A , en el que da sugerencias, como mazazos en la cabeza, para aquel que desee meterse al laberinto de escribir.

Escribir es, dice este escritor, “en el peor de los casos, asirse de la vida para no enloquecer”. Agrega con su línea discursiva que rompe moldes estereotipados, “lo que busco en la literatura es un golpe mortal, un veneno que inocule mi sangre y que esté a punto de cambiar mi vida”.

Ruvalcaba tiene una larga lista de escritores que le han empujado al atolladero de la escritura, la lectura y los libros. No mencionaremos ni uno sólo de ellos… bueno sólo uno : Dostoyewsky. Uno más: H. Miller. Por ellos y de muchos más; y de él y por él escupe frases como la siguiente: “ Solo quienes se ríen de sí mismo son capaces de mirarse sin autocomplacencia. Los que logran esto ven pasar la vida con desparpajo y alegría”.

Y sabe de música. Ama a W. A. Mozart. Y ama a las mujeres. Pero son temas para otro entrecomillado.

Eusebio Ruvalcaba dijo:

· Quien se asume como juez naufraga en las natas de su propia chabacanería.

· Los libros nacen en contra de algo.

· Si toda la literatura se escribiera bajo el rubro de la pasión, no habría páginas mediocres.

· No hay nada que altere tanto los esquemas conservadores de la gente que advertir a alguien apasionado; de lo que sea, pero apasionado de algo.

· La gente vulgar cree en las instituciones.

· A cuantos ensayistas no les vendría bien una transfusión de sangre de toro.

· Se lee para dejar de ser ignorante. Cuando esto ocurre, la lectura no se disfruta.

· La cultura comprende una actitud ante la vida.

· Quien lee enriquecerá su existencia.

· La lectura es uno de los placeres más contundentes a que tiene acceso un hombre.

· Escribir es imaginar.

· No se puede escribir en compañía, ni siquiera entre dos, porque el ejercicio de la escritura requiere de una soledad apabullante, capaz de desquiciar a un monje budista.

· Escribir es un insulto para los que no tienen nada que decir.

· Escribir es ceñirse la corona del fracaso.

· Las cartas son amigos generosos. Quien recibe una carta debe tomar aquellas cuartillas con respeto. Esto es una carta: un amigo.

Fuente de la nota, muy buena por cierto: Melchor López Hernández, MA.

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