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14 septiembre 2007

Cohesión Social: Paliativo Fundamental

Por el Taller de Economía Social y Políticas Públicas*

bajo qué presión alternativa hubo de vivir la más antigua estirpe de los hombres contemplativos, ¡despreciada en la misma medida que no era temida !

Genealogía de la moral, Friederich Nietzsche.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) es una instancia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con una larga tradición en el análisis económico y social del subcontinente latinoamericano. Dos publicaciones de la CEPAL , en los últimos meses, centran la discusión de la delicada situación social que se vive en nuestros países. Estas publicaciones son : La protección social de cara al futuro: Acceso, financiamiento y solidaridad (marzo 2006) y Cohesión social: Inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe , (enero 2007).

Los diagnósticos y las recomendaciones que surgen de la CEPAL son tomados en cuenta seriamente por los gobiernos en toda América Latina, tanto por las responsables gubernamentales, como por otras entidades que inciden en las políticas públicas; de aquí la importancia de conocer cuál es el posicionamiento de la CEPAL y en qué términos se realiza el debate de la política social.

Los problemas sujetos a discusión son la protección y la cohesión sociales. Es parte de un diagnóstico donde en la realidad latinoamericana coexiste una miseria generalizada. Los nuevos empleos creados son precarios, informales e inestables, por mencionar algunas características, a esta realidad con que se enfrentan los buscadores de trabajo se debe sumar la enorme desigualdad económica y de oportunidades, lo que se expresa en bajos, casi nulos, ingresos para unos y millonarias cuentas bancarias para otros, así como las diferencias entre los años de escolaridad y los rendimientos educativos para determinadas zonas del país.

Ante esta situación la CEPAL reconoce sociedades segmentadas donde grandes franjas de la población no tienen acceso a empleos suficientemente remunerados que les permita proporcionar las condiciones mínimas de vida. De hecho, se documenta que los trabajadores tenemos un alto temor de perder el empleo, ante lo cual concluye… “dicha percepción afecta el sentido de pertenencia a la sociedad y conduce a un deterioro de la cohesión social”. Esta afirmación sesga la opinión del ciudadano toda vez que culpa “a la sociedad” por la precarización del mundo laboral y por el nulo desarrollo económico.

La afirmación anterior, donde se culpa a la sociedad, se contradice dentro de la misma argumentación de la CEPAL cuando señala que “el grado de crecimiento económico determina la cantidad y calidad de empleos generados y las remuneraciones e ingresos de las personas”, es decir, aclara que es un mecanismo económico el que incide en el desarrollo social y sabemos que la economía la dirige sólo un número reducido de personas y no el conjunto de la sociedad, con una voz que no se escucha en la toma de decisiones de la nación.

Incluso, dentro de los textos que citamos, se encuentran expresiones muy específicas de que el actual modelo prevaleciente en México genera riesgos para la clase trabajadora del siguiente tipo: “Riesgos como el desempleo, el subempleo, la enfermedad, la pérdida o radical disminución de ingresos en la vejez, entre otros; y continúa señalando que... “los riesgos mencionados no son aleatorios. Tanto su distribución como su intensidad a escala de los países y entre diferentes sectores y categorías sociales obedecen a la operación de los mercados, familias y estados”.

Por lo señalado no queda duda de que la CEPAL asume que la operación vigente de los mercados genera efectos negativos sobre la clase trabajadora, ante lo cual no propone una revisión de la política económica, como lo indica su diagnóstico y con la finalidad de alcanzar la protección y la cohesión en la sociedad, en su lugar destaca que “las políticas sociales cumplen una función fundamental” para paliar los riesgos. Y va más allá la CEPAL afirmando que se debe flexibilizar la ley del trabajo puesto que… “incrementar la flexibilidad del mercado de trabajo constituye una necesidad en economías más abiertas y competitivas, con una seguridad que compense el costo humano del ajuste”.

El término que utilizan es el de “flexiseguridad”, es decir, flexibilidad por parte de la mano de obra y que la seguridad laboral la absorba el estado, nada se menciona acerca de las responsabilidades que deben asumir las empresas. Pero justifican el planteamiento a partir de que este tipo de estrategias de “flexiseguridad” “ya ha sido incorporado con resultados satisfactorios en los países desarrollados”

Todas las posibilidades de cambio se conciben a partir del funcionamiento efectivo de la democracia, refiriéndonos a la democracia directa (participativa), esto queda explícito al revisar el siguiente párrafo “Un sistema de protección, más que una estructura institucional, es un acuerdo político al que concurre la sociedad para establecer las bases sobre las que desea construir y regular su convivencia: determina qué derechos se aplican a todos, cómo se garantizan y cómo se hacen viables. En esa medida, un cierto nivel de cohesión también es requisito para lograr consensos en la misma dirección. Desde esa perspectiva, el paso de un conjunto de políticas sociales a un sistema integral de protección social requiere de cohesión social y a la vez la promueve, pero implica encarar conflictos entre derechos, recursos, patrones distributivos y diseños institucionales”.

En ésta condición la tesis que maneja la CEPAL acerca de la cohesión social se diluye, por una parte debido a que el prerrequisito es que exista de antemano cohesión social, lo cuál es insostenible, pero de ser posible permitiría el diálogo, el acuerdo político y, en esa medida, se promovería mayor cohesión social. También se observan en la tesis CEPALina un conjunto de conflictos “entre derechos, recursos, patrones distributivos y diseños institucionales”, a nuestro parecer los conflictos surgen en otros ámbitos relacionados con el poder de los monopolios y la complacencia de quienes dirigen las instituciones de gobierno, para los cuales los derechos laborales y sociales son “rigideces de mercado” e incluso promueven reformas que atentan contra estos derechos, uno de los ejemplos más recientes se encuentra la aprobación de la nueva ley del ISSSTE.

En esta misma conclusión, ¿como pedir que el Gobierno Espurio se haga responsable de la seguridad laboral, si entre sus reformas estructurales, tiene pensado desmantelar la ley Federal del Trabajo y ha emprendido una ofensiva de todo tipo contra la organización sindical?, de los más claros ejemplos es el intento de destruir el sindicato minero, apoyando a Minera México, la mutilación del Contrato de Sobrecargos de Mexicana de Aviación, o el intento que ahora se hace de mutilar 52 cláusulas del Contrato Colectivo del IMSS, sería pues impensable que un gobierno fruto del fraude electoral, pro patronal y antiobrero, se le pida que favorezca la cohesión social, como predica la CEPAL.

* Taller de Economía Social y Políticas Públicas / Facultad de Economía de la UNAM

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