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20 marzo 2008

Ciudad Perdida: El perredismo decidió el 24 de febrero

ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com

Miguel Ángel Velázquez

■ El perredismo decidió el 24 de febrero

■ Nueva Izquierda erró la estrategia

La elección para presidente del PRD en el Distrito Federal se efectuó aquella mañana del 24 de febrero, frente a la Torre de Pemex, y ni el mismo Andrés Manuel López Obrador lo entendió.

Aquel mediodía la gente dejó sentir su repudio por algo que les pareció lejano y contrario a ellos mismos. La rechifla a Javier González Garza, primero, y los insultos, y nada más que eso, insultos, a Carlos Navarrete, dieron la medida exacta de lo que pasaría en la elección del 16 de marzo.

Nadie en sano juicio podría pensar que después de aquella demostración pública, algún miembro de Nueva Izquierda pudiera ganar la elección en buena lid. La gente votó aquel mismo día, y sólo refrendó su juicio en las urnas en la fecha prevista, el 16.

Así que no podía haber sorpresas. De la misma manera como un Zócalo lleno chifló y rechifló en contra de Porfirio Muñoz Ledo, y luego condenó a Carlos Imaz. Así como a la sola mención de René Bejarano se despliega el abucheo, el diputado González y el senador Navarrete, y junto con ellos su corriente política, recibieron de parte de los miembros de la Convención Nacional Democrática un veredicto que no podía hacer pensar en triunfos electorales.

¿Quién erró la estrategia en Nueva Izquierda? Saberlo será cosa difícil en estos momentos, pero quienes supusieron que sólo moviendo los resortes del poder mediático, o del poder formal, se podría engañar a la gente, se equivocaron, y la derrota en esta ciudad habla de futuros políticos muy inciertos para la tribu que aquí encabeza René Arce.

Lo cierto es que en las filas de la Convención Nacional Democrática, cuando menos en la ciudad de México, no muchos se creyeron la cantaleta demagógica de la izquierda moderna. El canto de los micrófonos no cambió la idea que ya se habían hecho de lo que significa la izquierda moderna, y pese a las críticas que los calificaron en todas las ocasiones como gente atrasada, pedestre, salieron a dar su voto por todo lo contrario a las recomendaciones de la tele y la radio.

Cabría entonces la autocrítica en Nueva Izquierda, porque nadie más que ellos esculpieron el perfil de su derrota, aunque esto parece una cuestión imposible si pensamos, por ejemplo, en esas voces histéricas que aquel mismo día, en el templete desde donde se hicieron los discursos, culpaban a López Obrador de lo que pudiera ocurrirle al abucheado, sin tener en cuenta sus propias culpas.

Ahora la dirigencia del PRD en el Distrito Federal tiene que escuchar la voz de la gente, escuchar a una militancia que pese a todo le ha sido fiel, para tomar las decisiones que cumplan con el mandato de ellos, de lo contrario muy pronto también serán repudiados. Esa parece ser la sentencia.

De pasadita

La apuesta es grande. Cerrar la página del caos en el transporte de la ciudad no parece empresa fácil, hallar las fórmulas que libren a los transportistas del peso de los liderazgos corruptos, plantea romper con estructuras de poder que durante años y años sólo han servido para alimentar vicios políticos que desembocan, regularmente, en perjuicios para la población.

El limitar por ley las tarifas del transporte concesionado a los niveles que señale la inflación plantea eso, el romper la práctica del chantaje constante de los líderes en contra de las autoridades que concluían casi siempre en beneficio para el liderazgo y tolerancias absurdas para los choferes, y como consecuencia última un servicio pésimo hacia el usuario. Nada más falta que la iniciativa de ley sea bloqueada por los que se dicen representantes de la gente. Cuidado con eso.

22 febrero 2008

Ciudad Perdida: Alejandro Gertz o el juego de la fama

Miguel Angel Velázquez
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com

Con la difusión de videos alertó a implicados en el bombazo

No buscaba aportar datos a la pesquisa

Antes del mediodía del lunes pasado, en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) se escuchó el timbre del teléfono que anunciaba una llamada imprevista y hasta extraña. En la línea telefónica esperaba respuesta el ex procurador de la capital en el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, Alejandro Gertz.

Con su tono de autosuficiencia acostumbrado, el ex funcionario anunció que tenía resuelto el caso de la bomba en avenida Chapultepec y pruebas para asegurar su dicho, grabadas en un video que captó el movimiento de Tania Vázquez y Juan Manuel Meza, quien murió a consecuencia de la explosión.

Cuatro o cinco horas después, algunos agentes de la PGJDF esperaban pacientes a que se terminara de hacer la copia que deberían llevar a las oficinas del procurador Félix Cárdenas. La grabación mostró, sin lugar a dudas, que Tania y Juan Manuel se conocían, que la operación, cualquiera que haya sido el blanco, la ejecutarían los dos y que no estaban solos, sino que cuando menos otros tres hombres participaron.

Y en verdad se trata de una prueba concluyente, que por la tarde ya había sido anunciada por el propio Gertz Manero a los medios de comunicación. El brillo de los reflectores cegó al ex funcionario, quien consciente de que el sigilo es la regla de oro en todo investigación, se lanzó a dar declaraciones anunciando su hallazgo y repartiendo videos a los medios, en los que suponía que su nombre sería parte de la marquesina.

El hallazgo contrastó con la magra información que por la mañana había ofrecido la misma procuraduría. Gertz no reparó en que la difusión masiva del video alertaría, por ejemplo, a los otros involucrados, quienes más rápido que ya buscarían, seguramente, un escondrijo de difícil localización.

Pero el inefable Gertz, como es su costumbre, perseguía el triunfo fugaz de la gloria mediática y soltó lo que las cámaras de la universidad que dirige habían captado. Se trataba de eso, del juego de la fama, no de procurar un dato más a la investigación.

La imprudencia del ex procurador obligó a la instancia del gobierno de la ciudad a dar a conocer otros datos, como el nombre del muerto y su retrato hablado, que estaban reservados para una presentación más amplia del asunto por parte de la PGJDF. Así que la lección dice: reflectores matan sigilo. ¡Qué barbaridad!

De pasadita

El pasado 19 de febrero, después de la una de la tarde, todas las instancias de gobierno, local y federal, involucradas en la pesquisa de la explosión del viernes pasado se ponían de acuerdo para dar a conocer el nombre de la sustancia explosiva. Según se dice, el día del estallido se hicieron varias mediciones que al parecer no llevaban al mismo resultado. No obstante, hay quienes aseguran que el nombre que se dará a conocer públicamente es peróxido de acetona, también llamado TATP, que podría haber servido como detonante para una sustancia plástica.

El TAPT es relativamente fácil de obtener y sumamente inestable, es decir, puede estallar por casi cualquier movimiento brusco.

Como se puede observar en el video, si es que la hipótesis de que en la bolsa de plástico que Juan Manuel balanceaba con descuido iba el explosivo, el portador desconocía lo que llevaba o era inexperto en su manejo. También se dice que la manera en que llevaba el artefacto era porque sabía que había un material más seguro, aunque el detonante sí era peróxido. El artefacto, entonces, pretendía ser una de las llamadas bombas lapa, que se colocan bajo algún vehículo para hacerlo explotar. Por lo pronto, la línea del narcotráfico como posible ejecutor de la acción se pretende diluir en un mar de contradicciones, pero lo que debe cobrar la importancia debida es quién dio la orden para que se tratara de ejecutar esa acción, y en eso ya se labora con mucha fuerza y, al parecer, atingencia.

14 febrero 2008

Ciudad Perdida: Que se informe sobre los recursos excedentes

Miguel Angel Velázquez
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com

Los petrodólares, asunto que se quiere ocultar

Se rechazan los cuestionamientos

Contratos espurios con la estadunidense Halliburton, acuerdos ilegales para explotar el gas de la cuenca de Burgos, al norte del país, para empresas españolas; venta de crudo a precios preferentes al país más rico del mundo, y la compra de gasolina a empresas de esa misma nación a costos cada vez más altos, son algunos de los signos irrefutables que algunos ojos no quieren ver y que dan idea del camino que el gobierno de Felipe Calderón pretende recorrer respecto de los energéticos, aún en manos del Estado mexicano.

Todo eso sí está claro para Andrés Manuel López Obrador y para el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, quien le entró al tema en el momento en que la ceguera parecía una epidemia sólo parecida a aquella que relata el premio Nobel de Literatura José Saramago, en el que las voces que juraban no ver nada se multiplicaron.

Seguramente para descorrer velos o quitar chinguiñas, Ebrard abrió un debate que si bien no estaba olvidado sí se trató de ocultar con el estruendo de otros problemas, como el de la delincuencia organizada, que sin restarle importancia sirve muy bien para que la impunidad campee.

Fácil: qué nos diga el panismo en el poder qué hizo el gobierno con los miles de millones de dólares que recibió por los excedentes que dejó el muy alto precio que decretó el mercado y que no fueron considerados en las cuentas de ingresos y gastos de la Cámara de Diputados. El destino de esos recursos es, hasta ahora, uno de los secretos mejor protegidos por el gobierno panista, que no quiere oír nada sobre el tema.

Claro que las preguntas proliferan: ¿por qué nadie, ni los independientes legisladores ni los medios que a diario exigen cuentas, por ejemplo al mismo gobierno de la ciudad, han pedido cuando menos una explicación sobre el destino de esa multimillonaria cantidad?

El jefe de Gobierno sabe a ciencia cierta que su exigencia para que el PAN-gobierno rinda cuentas es motivo suficiente para que desde todos los micrófonos se enderece una campaña en su contra y, con ello, se eche tierra a esa demanda, pero aún así decidió iniciar un debate que debe y tiene que darse.

Claro que para eso están los azules y sus aliados, los ciegos, para ocultar de la vista de la ciudadanía un acto que después de un año sin explicaciones claras engrosa el robusto cuerpo del sospechosismo. ¿Quién tiene ese dinero? ¿Dónde se metió una cantidad tan enorme? ¿Fue a parar acaso a la bolsa de algún amigo de Vicente Fox o se dilapidó en los gastos de campaña que tan poco tienen explicación clara?

Hay algo cierto: por donde se vea, no se admiten cuestionamientos. Los millones y millones de dólares no están en obra pública, no sirvieron para ayudar a los más pobres a salir de su postración ni se pueden contabilizar en mejoras sustanciales para Petróleos Mexicanos (Pemex), que urge de inversiones. Por eso cuando una voz como la del jefe de Gobierno pide cuentas es que hay algo muy negro en la administración de esos recursos.

Tal vez en el diagnóstico que se tiene sobre la situación de Pemex, ese sea el primer punto. Sí no, de nada sirve que se trate de explicar por qué la empresa se halla en problemas de sobrevivencia. La corrupción es uno de los males mayores en la paraestatal, pero si se mira bien no es nada más el sindicato el que tiene la mano. La explicación de qué pasó con los millones debe ser atendida antes de que se quiera cometer cualquier nuevo atraco contra la institución, aún en manos de mexicanos.

De pasadita

Vale preguntarlo de una vez: ¿Hasta cuándo dejará el odio el gobierno de Calderón y, por ejemplo, dará cauce a la desconcentración de la educación pública que no quiere soltar para el Distrito Federal? En el gobierno de la capital ya está todo listo para que se haga la sustitución bajo un nuevo esquema que ya propuso el secretario de Educación de la capital, que evitaría el fracaso que hasta ahora significa la descentralización. ¿Hasta cuándo?

05 septiembre 2007

Censura: error mediático de septiembre

Miguel Ángel Velázquez

Todos los caminos conducen a Bucareli

Las televisoras privadas se lavan las manos

Me cuenta un amigo, con muchos años de experiencia en eso de hacer programas para la Presidencia de la República, que la orden de censurar a la presidenta de la Cámara de Diputados tuvo que haber sido dada desde la misma Secretaría de Gobernación, y fue acatada por las televisoras privadas.

Si así sucedió, el señor Ramírez Acuña, el represor de Jalisco, tendría que hacer algo más que sacar del trabajo al director del Centro de Producción de Programas Informativos Especiales (Cepropie): presentar su renuncia, en congruencia con aquello de que “hay que transformar a México”.

Técnicamente no existe margen para el error que no supo explicar Ramírez Acuña. En el salón de plenos había cuando menos tres señales diferentes, que en caso de un error técnico se habrían podido utilizar para subsanarlo. La primera de esas señales provenía, desde luego, del equipo de la propia Cepropie, que captaba, desde diferentes ángulos, lo que pasaba en el recinto.

La segunda era la del Canal del Congreso, que al igual que la primera, tenía su batería de cámaras en los lugares precisos para enviar la imagen que transmitían, sin interrupción o cortes que pudieran malinterpretarse.

La tercera señal estaba a cargo de la Dirección de Comunicación Social de la Cámara de Diputados, y era, por así decirlo, una imagen limpia, sin el logotipo, por ejemplo, del Canal del Congreso, por lo que cualquiera que lo deseara podía utilizarla sin mayor problema.

En caso de que se hubiera presentado una falla técnica en una de las señales, cualesquiera de las otras dos estaban disponibles para evitar que la transmisión, en cadena nacional, se viera afectada, por lo que en ningún momento estuvo en peligro el programa.

Además, en el ala norte del edificio de la Cámara de Diputados estaba la unidad móvil de Cepropie. Dentro de ese camión (la unidad móvil), cuando menos cuatro pares de ojos miraban sus monitores donde se reproducían las imágenes de las tres señales ya descritas.

Ninguno de ellos podía decir que no sabía lo que pasaba en el salón de plenos. Mi amigo hace un parangón con un programa de futbol transmitido en vivo: “Uno nunca manda la intervención de los comentaristas cuando se va a tirar un penaltie. Eso no le sucede a un profesional”.

Es más, desde Televisa llamó a la Cámara de Diputados el coordinador de eventos especiales, Rubén Mancilla Talavera, para pedir una señal “limpia”, es decir, sin ningún tipo de identificación, para retransmitirla. ¿A dónde? ¿Para qué si ellos tenían la cadena nacional? ¿Sabían que habría censura y querían otra imagen? Esa es otra de las preguntas que aún no tienen respuesta.

En fin, lo que me señala mi amigo es que en el “error de septiembre” no hay cabida para la justificación de tipo técnico o humano, es decir. la presidenta de la Cámara de Diputados no habló por que así convino a los intereses de alguien en la Secretaría de Gobernación, cuando menos.

Y es que tenemos que recordar que por más que la productora de la Presidencia esté al servicio de Los Pinos, orgánicamente pertenece a Gobernación, dentro de lo que conocemo como RTC, es decir, Radio, Televisión y Cinematografía. Para ser más claros, quienes trabajan en Cepropie cobran y reciben órdenes en esa secretaría.

Así es que el jalisciense de la mano dura bien podría hacerse cargo la responsabilidad que le toca en esto, que si no fue problema técnico ni error humano, fue, simplemente, una orden de quien debe dar las órdenes.

De pasadita

Ahora que de todo esto hay quien quiere sacar raja, y no es precisamente el PRD, que en algunas de sus tribus es bien rajado, sino de la televisoras privadas que ahora nos salen con el cuento de que en el sainete, ellos son los menos culpables, y piden a gritos la desaparición de Cepropie.

Claro, si eso sucediera alguien tendría que producir las transmisiones de los actos, por ejemplo de la Presidencia, y ¿quiénes mejor que ellos para hacerlo? Nada les vendría mejor que una Presidencia en exclusiva (ya casi la tienen). Total, no sería más que otra estrella para el canal de los estrellados.