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04 septiembre 2007

¿Partidos políticos en México?


Sam García

Autocrítica por la revolución / Discusiones (Revoluciones).-

Se ha desatado la polémica luego del comportamiento mostrado por el PRD durante y después del “día del circo”, el 1 de septiembre, donde se dio la ceremonia de entrega del supuesto informe de gobierno del usurpador felipe calderón. No vamos a abordar la carencia y vacío que representa calderón como individuo y como representante del “ejecutivo” -que es más bien es la gerencia de la oligarquía, no “el ejecutivo” como tal-. Tampoco vamos a caer en la vulgaridad de satanizar a legisladores perredistas para terminar mentando mamases sin sentido alguno, o arremeter contra algo o alguien sin antes tener fundamentos claros.


Vamos a pulir un poco el concepto que tenemos de “partidos políticos” y preparémonos para definir y/o redefinir lo que sea necesario, con la finalidad de responder con éxito la pregunta que encierra a este texto y que se plantea desde el título de éste mismo.

Un enfoque tipo “diccionario” -que para nuestra experiencia en México puede caer en lo utópico-, diría sobre los partidos políticos lo que a continuación se cita:
Los partidos políticos son organizaciones que se caracterizan por su singularidad, de base personal y relevancia constitucional, creadas con el fin de contribuir de una forma democrática a la determinación de la política nacional y a la formación y orientación de la voluntad de los ciudadanos, así como a promover su participación en las instituciones representativas mediante la formulación de programas, la presentación y apoyo de candidatos en las correspondientes elecciones, y la realización de cualquier otra actividad necesaria para el cumplimiento de sus fines. Su principal tendencia es durar y consolidarse, y su finalidad última y legítima es obtener el poder mediante el apoyo popular manifestado en las urnas.

En un Estado de derecho, los partidos políticos
expresan el pluralismo político, concurren a la formación y expresión de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad serán libres, y su estructura interna y funcionamiento han de ser democráticos. Su existencia deriva del ejercicio de la libertad de asociación. No tienen naturaleza de poder público ni son órganos del Estado, por lo que el poder que ejercen se legitima sólo en virtud de la libre aceptación de sus estatutos y por tanto sólo puede ejercerse sobre quienes, en virtud de una opción personal libre, los asumen al integrarse en tales organizaciones.

Tengamos presente lo anterior, pero vayamos ahora a éste otro enfoque, el cual nos va a ayudar más a definir “partidos políticos” conforme a los hechos más recientes en México:

Dar una definición de p.p. no es simple porque este fenómeno se ha presentado y se presenta con características notablemente diferentes tanto desde el punto de vista de las actividades concretas que ha desarrollado en lugares y tiempos distintos como en términos de estructuración organizativa que el mismo ha asumido y asume. Según la famosa definición de Weber el p. es “una asociación [...] dirigida a un fin deliberado, ya sea éste ‘objetivo’ como la realización de un programa que tiene finalidades materiales o ideales, o ‘personal’, es decir tendiente a obtener beneficios, poder y honor para los jefes y secuaces o si no tendiente a todos estos fines conjuntamente”. Sin embargo, no obstante el hecho de que desde la antigüedad han existido grupos de personas que siguiendo a un jefe luchaban con todos los medios para la obtención del poder político, es una opinión compartida por los estudiosos de política la de considerar como p. verdaderos las organizaciones que surgen cuando el sistema político ha alcanzado un cierto grado de autonomía estructural, de complejidad interna y división del trabajo que signifique, por un lado un proceso de formación de las decisiones políticas en la que participan varias partes del sistema, y por otro lado que entre estas partes estén comprendidos, teórica y efectivamente, los representantes de aquellos a los que se refieren las decisiones políticas. De lo cual deriva que en la noción de p. entran todas aquellas organizaciones de la sociedad civil que surgen en el momento en el que se reconoce, teórica o prácticamente, al pueblo el derecho de participar en la gestión de poder político y que con este fin se organizan y actúan.

En esta acepción los p. aparecen por primera vez en aquellos países que fueron los primeros en adoptar la forma de
gobierno representativo. Esto no significa que los p. nacen automáticamente con el gobierno representativo sino más bien que los procesos políticos y sociales que llevaron a esta forma de gobierno, que preveía una gestión del poder por parte de los “representantes del pueblo”, más adelante en el tiempo han llevado a una progresiva democratización de la vida política y a la inserción de sectores cada vez más amplios de la sociedad civil en el sistema político. En términos generales puede decirse que el nacimiento y el desarrollo de los p. está vinculado al problema de la participación, es decir al progresivo aumento de la demanda de participar en el proceso de formación de las decisiones políticas por parte de clases y estratos diversos de la sociedad. Esta demanda de participación se presenta de manera más intensa en los momentos de grandes transformaciones económicas y sociales que trastornan la estructura tradicional de la sociedad y amenazan con modificar sus relaciones de poder: es en estas situaciones cuando surgen grupos más o menos grandes y más o menos organizados que se proponen actuar por una ampliación de la gestión del poder político a sectores de la sociedad que anteriormente estaban excluidos o que proponen una distinta estructuración política y social de la misma sociedad. Naturalmente el tipo de movilización y los estratos sociales que están implicados, además de la organización política de cada país, determinan en gran parte las características distintivas de los grupos políticos que se forman de este modo.

Usted y yo podemos estar de acuerdo que en México sí hay y han pretendido existir partidos políticos, siendo concretos podemos hablar de dos alas predominantes a lo largo de nuestra historia de donde brotan distintos partidos, tales alas son el bando progresista y el bando conservador. En los últimos años los más confiables o más viables para la sociedad –siendo muy optimistas en cuanto a la relación partidos-pueblo- han sido los denominados “de izquierda”. Y en la concepción que nosotros tenemos de ellos se contempla que sean un bloque que represente a cierto sector de la sociedad y que pelee dentro de la democracia para tener el poder y lograr así establecer en la sociedad las políticas de gobierno que representa (dicho sea de paso lo que el PRIAN ha implementado desde sus gobiernos no ha sido en beneficio de la mayoría de mexicanos).

El 2006 significó la oportunidad de establecer una democracia genuina, pero varios vicios afectaron que tal logró llegará. Un vicio principal -a mi modo de ver-, es que los partidos políticos en realidad no han funcionado como tales sino más bien han sido una especie de franquicias de la oligarquía, herramientas simuladoras para operar como a usted le guste, menos para llevar la voz del pueblo a la hora de los acuerdos y decisiones políticas. Precisamente desde las pasadas elecciones federales se notó claramente como en los medios de comunicación predominaba la voz de fulano, la imagen de sutano, la demagogia, el jaloneo mediático y ningún candidato salvo el que presentó la coalición “Por el bien de todos”, tuvieron una pizca de voluntad de escuchar al pueblo e incorporar a su proyecto de nación su voz. Dicha voz expresa las necesidades más básicas y elementales para los mexicanos y todo partido político está obligado a satisfacer las necesidades primarias de su electorado y militantes –supongo yo-. Tomando el mismo ejemplo del famoso Peje, ni siquiera él en su proyecto involucró totalmente la larga lista de prioridades para México, pero al menos si enumero 50 puntos donde pudo satisfacer al menos a los que son parte del partido político por el cual compitió. Pero de ahí en fuera y ya luego de la protesta contra el “fraude electoral”, está misma izquierda de los partidos políticos no ha funcionado como se debe, pues prevalecen en los medios los acuerdos tomados por tal corriente o tribu y resulta que tal corriente o tribu es pertenencia de un mínimo número de personas. Ya ni siquiera la militancia tiene el peso o participación ideal.

Lo que sucedió el pasado 1 de septiembre es vergonzoso porque en cadena nacional se pueden poner de acuerdo y montar un show que francamente a todas luces refleje el vacío que existe en sus fuerzas políticas de gente y de sociedad organizada. No es lo mismo que un medio difunda, “Navarrete y González Garza expusieron a la bancada del PRI y del PAN los acuerdos tomados por la Asamblea Extraordinaria del PRD, en donde se acordó -con el aval de 5,000 militantes o más- impedir a toda costa que calderón suba a la tribuna del Congreso de la Unión...”; a que tengamos que escuchar que difunden “Navarrete y G.G. llegaron a un acuerdo con el PRI y PAN para permitir la ceremonia y entrega del informe por parte de calderón al Congreso, pues así acordaron líderes de las tribus amarillas”. Muchos dirán “es que desde antes ya hay una autorización, la investidura de legisladores y líderes del PRD les permite elegir lo que al partido conviene”, aún viéndolo por ese lado ¿en que benefició que el PRD se saliera y permitiera al usurpador entregar un supuesto informe ante los medios y el país?, ¿no queda peor Zavaleta por la incongruencia de anteponer sus convicciones personales, por encima de las convecciones que un congresista debe tener –cumplir reglamentos, normas y leyes- por el simple hecho de ser congresista?

Lo anterior es solo un ejemplo, no una condena, para que notemos que la relación entre sociedad y partidos políticos es alarmante. Ahora entendemos mejor porque la apatía a la hora de votar prevalece. Eso se da porque la representación no está siendo efectiva y si a esas condiciones hemos llegado es porque no hay partido alguno que en su teoría y práctica funcionen en sintonía con la sociedad. No le desprecio gran parte de su ideología al PRD, incluso revisando estatutos del mismo PRI y PAN, probablemente hallemos cosas rescatables, pero el punto clave es el funcionamiento de estos partidos. Una cosa que ayudaría mucho para despejar dudas es saber y entender quien tiene el verdadero control de los p.p. así nos vamos a evitar muchos enredos.

Recuerdo ahora las palabras de Ugalde el titular aún del IFE, cuando se le entrevistó sobre el conteo voto por voto, cínicamente dijo: “los partidos que entraron a la competencia sabían las reglas y a esas reglas se tuvieron que someter” (menos mal). Es pues evidente, por esa y muchas declaraciones más de ese tipo que si bien existen partidos políticos y los podemos definir como organizaciones de los ciudadanos, no existe el sistema o el espectro democrático dentro del cual se den las condiciones para que yo como miembro de un partido político pueda aspirar al poder y desde allí decidir para beneficio de todos. Es todo lo opuesto, históricamente lo vemos, el sistema simulador en México secuestra y compra voluntades, viste y mantiene bien a los principales actores políticos, pero estos tienen que romper relación plena con el pueblo y fingir que le dan apoyo, cuando en realidad solo están soltando migajas que caen de la mesa donde cómodamente beben y festejan truhanerías con los enemigos de la democracia –no es casualidad que solamente se postulen candidatos de familias bien posicionadas o figuras empresariales, incluso dentro de los mismos partidos de “izquierda”-.

Nos la podemos aventar larga y seguir dando muchos ejemplos, pero creo que algo rescatable del día 1 de septiembre y del comportamiento de todas las fuerzas políticas en México, es que la ciudadanía puede identificar ahora mucho mejor qué son y quienes tienen a su cargo hoy día a los partidos políticos.

Concluyendo en Revoluciones, tenemos dos opciones:


1) Podemos caminar –o correr, pues urge- hacia la construcción de un nuevo partido político, que desde raíz tenga las características más apegadas a lo demandado por la ciudadanía que le conforme y que a su vez implique una representación atinada y efectiva para todos. O también 2) podemos aprovechar los partidos políticos ya existentes –preferentemente los de izquierda- para inundarlos de la voluntad popular, eliminando vicios y modificando estatutos de ser necesario para equilibrar la balanza con la oligarquía y ahora sí, hacer frente bien organizados a sus embates.

En ambos casos la concientización es requisito urgente y la alteración de la misma cultura mexicana, pues por mucho tiempo hemos asumido que el Estado es el “jefe” sin “jefe”, es decir, sí le damos el papel de "jefe" para que regule la sociedad pero nunca para que nos pase por encima y olvide que originalmente el "jefe" somos la sociedad. El hecho de ver que un mexicano se desmotive, se altere en su carácter por hechos como los recientes no es normal, un ciudadano maduro en cuanto a lo político diría: el PRD o lo renovamos por completo o le generamos un partido mayor a él para crecer como sociedad.

Oaxaca y la lucha indígena en otros estados, han dado muestra de que lo más viable es generar nuevas fuerzas y aunque obviamente encontrarán oposición hasta de la misma izquierda institucional, son verdaderos dolores de cabeza para los que detentan el poder y reman contracorriente consiguiendo muchas veces sentir la mano represora pero también alcanzando frutos efectivos y cambios en todos los plazos. La ruta que ha tomado el grupo numeroso de mexicanos que creen en el liderazgo de López Obrador es otro ejemplo similar pero que despierta más polémica que acciones por la relación aún directa entre AMLO y el PRD, pero la CND es ya un bloque que puede ser totalmente distinto al mismo PRD o ser solamente un “hijo” del mismo PRD.

El tiempo y más que nada la ciudadanía en su esfuerzo por organizarse dirán como y cuando surgirán nuevas opciones políticas o ¿será que podrán ser tomados los actuales partidos políticos para desde su mismo centro adecuarlos a las demandas sociales más preocupantes?, ¿podremos en 2009 contar con un PRD, PT o Convergencia inundado de gente capaz de llevar la representación a un mejor funcionamiento que el actual?, ¿podremos aprovechar los casi dos años que tenemos para tener mayoría en el Congreso y así darle el giro al país que a gritos pide?


No perdamos de vista el papel clave de medios convencionales y alternativos, pues un puente entre los partidos políticos y la sociedad son los medios. Y la apuesta de Revoluciones es informar con la intención de mostrar las partes sensibles de nuestra realidad y a su vez impulsar a la gente que nos lea o nos escuche a participar en sus problemáticas locales, no dejarse, no rajarse y caminar por la revolución pacífica. No hay mañana, es ahora o nunca.

27 agosto 2007

Discusión Semanal: Grave Crisis en el PRD, ¿qué tan mal está la izquierda institucional de México?


Tema del 27 de agosto al 1 de septiembre

Vamos a estar moderando comentarios de ustedes para esta entrada sobre el tema que ha venido sacudiendo a la opinión pública (según “opinión pública”), del PRD y su crisis interna. Escuchen de favor el audio que a continuación les pongo y chútense la nota que enseguida también publico en torno a este tema




Otra opción de reproductor:




























Nota: Al final de Este post donde dice “Comentarios” pueden empezar a vaciar sus opiniones tardaremos unos minutos en moderarlos y subirlos para que a la hora de actualizar la entrada aparezcan sus opiniones. No podemos abrir y manejar un foro aparte del blog, por eso preferimos sacarle provecho a los comentarios que permite hacer Blogger dentro de cada entrada o post, a mi modo de verlo es así mas seguro que andar exponiendo la IP de ustedes en un foro. ¡Participen no se autocensuren! Son bienvenidos de todos los partidos y corrientes de pensamiento siempre y cuando no usen insultos, preferentemente envíen sus comentarios con un nick name o anónimo. Gracias.

Acuerdos de cristal

Rosalía Vergara

Aunque el Partido de la Revolución Democrática no se fracturó durante su X Congreso Nacional, sigue vigente la confrontación entre la línea negociadora y los sectores que se aglutinan en torno de Andrés Manuel López Obrador. Por ahora debaten qué actitud asumir ante el gobierno de Felipe Calderón, concretamente en su Primer Informe de Gobierno… Más difícil aún se ve el desafío que viene: que extingan su encono antes de la elección de su nueva dirigencia el próximo año.

En su X Congreso Nacional Extraordinario, los delegados perredistas defendieron dos estrategias aparentemente irreconciliables:

Las corrientes Nueva Izquierda (NI, conocida como Los Chuchos), Alianza Democrática Nacional (ADN) y Movimiento por la Democracia, del senador Pablo Gómez, representaron la tendencia negociadora, mientras que el Frente Político de Izquierda, afín al “presidente legítimo” Andrés Manuel López Obrador, que se opone a todo trato con Calderón, así sea un debate el día del primer informe presidencial.

Aun cuando en dicho Congreso, que se llevó a cabo del jueves 16 al domingo 19 en el hotel Sheraton de la Ciudad de México, el PRD llegó a algunos acuerdos para definir su línea política, la reforma estatutaria, el programa y los principios partidistas, el investigador del Colegio de México Jean Francois Prud’homme –especializado en el estudio de este partido– considera que sólo es una solución temporal.

“El asunto de la no confrontación o no cooperación con el gobierno o las instituciones (federales) se planteará hasta la elección del nuevo presidente del PRD”, prevé Prud’homme, ya que los coordinadores parlamentarios del PRD, el senador Carlos Navarrete (de NI) y el diputado Javier González Garza (Movimiento por la Democracia), “en algún momento deberán buscar influir en la agenda legislativa” y no sólo “votar propuestas de confrontación con el gobierno”.

Debido a ello, “habrá múltiples ocasiones para que resurja esto (la confrontación interna). Se hará todas las veces que el PRD deba asumir una participación en el Legislativo, habrá tentación de negociar para que se incluyan puntos de vista de las bancadas, porque en el fondo es el papel de los legisladores y será la ocasión para que el grupo que no está a favor de la cooperación con el gobierno se vuelva a manifestar”.

Por lo mismo, destaca el investigador, “la tensión interna estará presente hasta la renovación de la dirigencia en marzo de 2008”.

Por lo pronto Alejandro Encinas, de la facción lopezobradorista, y el líder de Los Chuchos, Jesús Ortega, coinciden en que el balance general del congreso es positivo, aunque ya se advierte el desgaste de la vida interna del partido.

Tanto Encinas, exjefe de Gobierno capitalino, como Ortega, coordinador del Frente Amplio Progresista (FAP) que incluye al PT, Convergencia y el PRD, son considerados los aspirantes más fuertes a dirigir el partido.

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