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11 julio 2008

Operación Sarkozy: Cómo la CIA puso uno de sus agentes en la presidencia de la República Francesa

La verdadera historia del presidente galo

por Thierry Meyssan*

Cansados de los larguísimos reinados de los presidentes Francois Mitterrand y de Jacques Chirac, los franceses eligieron a Nicolas Sarkozy con la esperanza de la energía de este último lograra revitalizar al país. Esperaban acabar así con años de inmovilismo y de ideologías obsoletas. Lo que obtuvieron fue una ruptura con los principios fundamentales de la nación francesa y ahora se han quedado estupefactos ante este «hiperpresidente», que todos los días embiste contra un nuevo asunto, que succiona a la derecha y a la izquierda, que trastoca todos los puntos de referencia sembrando así la confusión total.

Como niños que han hecho una gran travesura, los franceses están hoy demasiado ocupados buscando cómo disculparse como para tener tiempo de reconocer su propia ingenuidad y la envergadura de los daños. Y también se niega a hacer algo que tenían que haber hace mucho tiempo: admitir quién es realmente NIcolas Sarkozy.

Es verdad que estamos hablando de un hombre muy hábil. A la manera de un ilusionista, ha logrado desviar la atención del público hacia su vida privada, ofreciéndola como espectáculo y posando en las revistas de sociedad hasta hacer olvidar su trayectoria como político.

El objetivo de este artículo no es reprocharle a NIcolas Sarkozy sus relaciones familiares, sus amistades o sus relaciones profesionales. Lo que sí le reprochamos es haberle ocultado a los franceses los vínculos que lo atan, cuando sus compatriotas creían, erradamente, que estaban eligiendo a un hombre libre.

Para poder entender cómo fue que un hombre en el que todos ven hoy a un agente de Estados Unidos y de Israel logró convertirse en jefe del partido gaullista y después en presidente de la República Francesa, es necesario mirar hacia el pasado. Tenemos que abrir un amplio paréntesis para presentar a los protagonistas que hoy están concretando su revancha.

Secretos de familia

En las postrimerías de la Segunda Guerra MUndial, los servicios de inteligencia de Estados Unidos recurren al padrino italo-estadounidense Lucky Luciano para garantizar la seguridad de los puertos estadounidenses y preparar el desembarco de los Aliados en Sicilia. El responsable de los contactos de Luciano con los servicios estadounidenses es Frank Wisner Sr. Más tarde, cuando el «padrino» es liberado y se exila en Italia, el encargado de mantener los contactos en su «embajador» corso, Etienne Leandri.

En 1958, Estados Unidos, preocupado ante la posibilidad de la victoria del FLN en Argelia, hecho que abriría la puerta a la influencia soviética en el norte de África, decide planificar un golpe de Estado militar en Francia. En la organización de esta operación participan de conjunto la Dirección de Planificación de la CIA –teóricamente bajo la dirección de Frank Wisner Sr.– y la OTAN. Pero Wisner ha sucumbido ya ante la demencia así que quien supervisa el golpe no es otro que su sucesor: Allan Dulles. Desde Argel, un grupo de generales franceses crean un Comité de Salvación Pública, que presiona al poder civil –en París– y lo obliga a otorgar plenos poderes al general De Gaulle, sin tener que recurrir a la fuerza.

Pero Charles De Gaulle no es el peón que los anglosajones esperaban poder manejar. Al principio, De Gaulle trata de resolver la contradicción colonial concediendo una amplia autonomía a los territorios de ultramar en el seno de la Unión Francesa. Pero, es ya demasiado tarde para salvar el imperio francés porque los pueblos han dejado de creer en las promesas de la metrópoli y exigen la independencia. Luego de dirigir exitosamente feroces campañas represivas contra los independentistas, De Gaulle acepta lo que ya resulta evidente. Haciendo gala de una sabiduría política poco común, se decide a conceder la independencia a todas las colonias.

Aquellos que lo habían conducido al poder interpretan este brusco viraje como una traición. La CIA y la OTAN apoyan entonces todo tipo de conspiraciones para eliminarlo, entre ellas un golpe de Estado que fracasa y unos 40 intentos de asesinato. Pero algunos de sus partidarios aprueban su evolución política y crean el SAC, una especie de milicia destinada a protegerlo, alrededor de Charles Pasqua.

Pasqua es simultáneamente truhán corso y ex combatiente de la Resistencia francesa contra los nazis. Casado con la hija de un traficante canadiense que se hizo rico en la época de la Ley Seca, Pasqua dirige la firma Ricard que, luego de haber comercializado una bebida prohibida –el ajenjo– se hace de una reputación de respetabilidad vendiendo anís. Sin embargo, la firma sigue sirviendo de pantalla para todo tipo de tráficos relacionados con la familia italo-newyorkina de los Genovese –la familia del propio Lucky Luciano. No resulta entonces sorprendente que Pasqua recurra a Etienne Leandri (el «embajador» de Luciano) para reclutar a los esbirros que conformarán la milicia gaullista. Un tercer hombre desempeña también un papel protagónico en la formación del SAC: el ex guardaespaldas de De Gaulle, Achille Peretti –otro corso.

Bajo esa protección, De Gaulle traza con elegancia una política de independencia nacional. Confirma su permanencia en el bando atlántico a la vez que pone en tela de juicio el liderazgo anglosajón. Se opone a la entrada del Reino Unido en el Mercado Común (1961 y 1967); rechaza el despliegue de las tropas de la ONU en el Congo (1961); estimula a los Estados latinoamericanos a liberarse del imperialismo estadounidense (discurso de México, en 1964); expulsa a la OTAN de Francia y se retira del Comando Integrado de la alianza atlántica (1966); denuncia la guerra de Vietnam (discurso de Phnon Penh, en 1966); condena el expansionismo israelí durante la guerra de Seis Días (1967); se pronuncia a favor de la independencia de Québec (discurso de Montreal, en 1967); etc.

Simultáneamente, De Gaulle consolida el poderío de Francia al dotarla de un complejo militaro-industrial que incluye la fuerza de disuasión nuclear y garantizando su aprovisionamiento energético. A los incómodos corsos, los aleja de su entorno confiándoles misiones el extranjero. Etienne Leandri se convierte así en el corredor del grupo Elf (conocido hoy como Total), mientras que Charles Pasqua se convierte en el hombre de confianza de los jefes de Estado del África francófona.

Consciente de que no puede desafiar a los anglosajones en todos terrenos a la vez, De Gaulle se alía con la familia Rothschild. Designa como primer ministro al apoderado del banco Rothschild, Georges Pompidou. Ambos forman un eficaz equipo. La audacia política de De Gaulle no pierde nunca de vista el realismo económico de Pompidou.

Al dimitir De Gaulle, en 1969, Georges Pompidou ocupa brevemente la presidencia antes de morir víctima de un cáncer. Los gaullistas históricos no admiten su liderazgo y se inquietan de su tendencia anglófila. Lo denuncian como traidor cuando Pompidou, con el apoyo del secretario general de la presidencia francesa Edouard Balladur, permite la entrada de «la pérfida Albión» en el Mercado Común Europeo.

La fabricación de Nicolas Sarkozy

Después de describir la escenografía, volvamos a nuestro personaje principal: Nicolas Sarkozy. Nacido en 1955, es hijo de un noble húngaro, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsam, que llegó a Francia huyendo del Ejército Rojo, y de Andrée Mallah, judía proveniente en Tesalónica. Después de tener tres hijos (Guillaume, Nicolas y Francois), la pareja se divorcia. Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se casa de nuevo con Christine de Ganay, una aristócrata con la que tendrá dos hijos (Pierre-Olivier y Carolina). En vez de ser educado solamente por sus padres, Nicolas se verá sometido a los vaivenes de esta familia “reconstruida”.

Su madre se convierte en secretaria de Achille Peretti. Después participar como cofundador en la creación del SAC, el guardaespaldas de De Gaulle había hecho una brillante carrera política. Resultó electo diputado y alcalde de Neuilly-sur-Seine, el más rico suburbio de París, y más tarde, presidente de la Asamblea Nacional.

Sin embargo, en 1972 Achille Peretti enfrenta graves acusaciones. La revista Time revela en Estados Unidos la existencia de una organización criminal secreta, «la Unión Corsa» que controla gran parte del tráfico de estupefacientes entre Europa y Estados Unidos. Se trata de la celebre «french connexion» que Hollywood llevará posteriormente a la pantalla. Basándose en audiencias del Congreso y en sus propias investigaciones, Time menciona el nombre de un jefe mafioso, Jean Ventura, arrestado en años anteriores en Canadá y que no es otra cosa que el delegado comercial de Charles Pasqua en la firma Ricard. Se mencionan los nombres de varias familias como dirigentes de la «Unión Corsa», entre ellas el de la familia Peretti. Achille desmiente, pero se ve obligado a renunciar a la presidencia de la Asamblea Nacional francesa y sobrevive incluso a un «suicidio».

En 1977, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se separa de su segunda esposa, Christine de Ganay, quien establece entonces una relación con el segundo hombre más importante de la administración central del Departamento de Estado estadounidense. Christine de Ganay se casa con él y se instala en Estados Unidos. El mundo es tan pequeño, cosa harto conocida, que su marido resulta ser nada más y nada menos que Frank Wisner Jr., hijo del anterior Frank Wisner. Aunque no se sabe cuáles eran las funciones de Frank Wisner Jr. en el seno de la CIA, está claro que desempeña un papel importante. Nicolas, que se mantiene muy cerca de su madrastra, de su medio hermano y de su media hermana, comienza a volverse hacia Estados Unidos, donde participa en programas de formación que organiza el Departamento de Estado.

Durante este mismo período, Nicolas Sarkozy se une al partido gaullista. Allí se relaciona rápidamente con Charles Pasqua, quien no sólo es un líder a nivel nacional sino además el responsable de la sección departamental de Hauts-de-Seine.

En 1982, al terminar sus estudios de derecho y siendo ya miembro del colegio de abogados, Nicolas Sarkozy se casa con la hija de Achille Peretti. Charles Pasqua asiste a la boda como testigo del novio. El abogado Sarkozy defiende los intereses de los amigos corsos de sus mentores. Adquiere una propiedad en Córcega, en Vico, y estudia incluso la posibilidad de reemplazar la «y» de su apellido por una «i» para darle una consonancia corsa.

Al año siguiente, Nicolas Sarkozy resulta electo alcalde de Neuilly-sur-Seine, reemplazando a su tío político Achille Peretti, víctima de una crisis cardiaca.

Pero Nicolas no tarda en traicionar a su esposa y, a partir de 1984, sostiene una relación clandestina con Cecilia, esposa de Jacques Martin, el más conocido de los animadores de la televisión francesa de aquel entonces, a quien había conocido cuando los casó, en el ejercicio de sus funciones como alcalde de Neuilly. Esa doble vida durará 5 años antes de que los amantes abandonen a sus respectivos cónyuges para fundar una nueva familia.

En 1992, Nicolas funge como testigo en el casamiento de la hija de Jacques Chirac, Claude, con un editorialista del diario francés Le Figaro. Incapaz de contenerse, seduce a Claude y sostiene una breve relación con ella mientras que sigue viviendo oficialmente con Cecilia. El marido engañado se suicida mediante el uso de drogas. La ruptura entre la familia Chirac y Nicolas Sarkozy es brutal e irreversible.

En 1993, la izquierda francesa pierde las elecciones legislativas. El presidente Francois Mitterrand se niega a dimitir y comienza la cohabitación con un primer ministro de derecha. Jacques Chirac, que ambiciona la presidencia y planea entonces formar con Edouard Balladur un dúo comparable al de De Gaulle y Pompidou, se niega a asumir de nuevo el cargo de primer ministro y cede el paso a su «amigo de 30 años», Edouard Balladur. A pesar de su turbulento pasado, Charles Pasqua se convierte en ministro del Interior. Mientras conserva el control de la marihuana marroquí, aprovecha su cargo para legalizar sus otras actividades tomando el control de casinos, y de actividades como el juego y las carreras en el África francófona. También establece nexos en Arabia Saudita e Israel y se convierte en oficial honorario del Mossad. Nicolas Sarkozy, mientras tanto, es ministro del Presupuesto y vocero del gobierno.

En Washington, Frank Wisner Jr. se convierte en sucesor de Paul Wolfowitz como responsable de la planificación política en el Departamento de Defensa. Nadie se fija en los lazos que lo unen al vocero del gobierno francés.

Reaparece entonces en el seno del partido gaullista la tensión que ya se había vivido 30 años antes entre los gaullistas históricos y la derecha financiera que representa Balladur. La novedad es que Charles Pasqua, y junto a él el joven Nicolas Sarkozy, traicionan a Jacques Chirac para acercarse de la corriente de Rothschild. Todo degenera. El conflicto alcanzará su apogeo en 1995, cuando Edouard Balladur se presenta como candidato a la presidencia de la República contra su ex amigo Jacques Chirac, y resulta derrotado. Lo más importante es que, siguiendo las instrucciones de Londres y Washington, el gobierno de Balladur abre las negociaciones para la entrada de los Estados de Europa Central y Oriental, ya liberados de la tutela soviética, en la Unión Europea y la OTAN.

Reina la discordia en el seno del partido gaullista, donde los amigos de ayer están ahora dispuestos a matarse entre sí. Para financiar su propia campaña electoral, Edouard Balladur trata de apoderarse de las reservas secretas del partido gaullista, que se esconde bajo la doble contabilidad de la empresa petrolera Elf. A penas muerto el viejo Etienne Leandri, los jueces ordenan un registro en la empresa y sus dirigentes son encarcelados. Pero Balladur, Pasqua y Sarkozy nunca lograrán recuperar el botín.

La caída en desgracia

A lo largo de su primer mandato Jacques Chirac mantiene a distancia a Nicolas Sarkozy. Este último se mantiene en silencio durante este período de caída en desgracia. Muy discretamente, sigue cultivando sus relaciones con los círculos financieros.

En 1996, al cabo de un largo proceso de divorcio, Nicolas Sarkozy se casa con Cecilia. Los testigos de la boda son los millonarios Martin Bouygues y Bernard Arnaud (el hombre más rico de Francia).

Último acto

Mucho antes de la crisis iraquí, Frank Wisner Jr. y sus colegas de la CIA planifican ya la destrucción de la corriente gaullista y el ascenso de Nicolas Sarkozy. La operación se desarrolla en tres tiempos: Primeramente, eliminación de la dirección del partido gaullista y toma del control de su aparato. Después, eliminación del principal rival de derecha e investidura del partido gaullista a la elección presidencial. Y finalmente, eliminación de todo contendiente serio de izquierda, para garantizar que la elección de Nicolas Sarkozy a la presidencia de la República Francesa.

Durante varios años, los medios de difusión se mantienen pendientes de las revelaciones póstumas de un promotor inmobiliario. Antes de morir de una grave enfermedad, este hombre, por razones que nunca se han aclarado, grabó una confesión en video. Por alguna razón aún más oscura, el «video» fue a dar a manos de un jerarca del Partido Socialista, Dominique Strauss-Kahn, quien lo envía directamente a la prensa.

Las confesiones de este individuo no dan a lugar a ninguna sanción judicial, pero abren la caja de Pandora. La principal víctima de los sucesivos escándalos será el primer ministro Alain Juppé. Para proteger a Chirac, Juppé asume él solo la responsabilidad por todas las infracciones penales. Al ser marginado Juppé, queda libre el camino para que Nicolas Sarkozy logre ponerse a la cabeza del partido gaullista.

Sarkozy explota entonces su posición para obligar a Jacques Chirac a reintegrarlo al gobierno, a pesar del odio recíproco. Se convierte, en definitiva, en ministro del Interior. ¡Grave error! Desde ese cargo, Sarkozy controla a los prefectos y utiliza a la policía política para penetrar las principales instituciones administrativas.

También se ocupa de los asuntos referentes a Córcega. El prefecto Claude Erignac ha sido asesinado. Aunque nadie reclama la autoría del crimen, inmediatamente se interpreta este como un desafío de los independistas hacia la República. Al cabo de una larga persecución, la policía logra arrestar a un sospechoso fugitivo, Yvan Colonna, hijo de un diputado socialista. Pasando por alto el principio de presunción de inocencia, Nicolas Sarkozy anuncia el arresto acusando al sospechoso de ser el asesino. La oportunidad la pintan calva y sólo faltan dos días para la realización del referendo que el ministro del Interior organiza en Córcega para modificar el estatus de la isla. A pesar de todo, los electores rechazan el proyecto de Sarkozy que, según algunos, favorece los intereses de los mafiosos.

Aunque Yvan Colonna fue posteriormente encontrado culpable, lo cierto es que él siempre ha proclamado su inocencia y que no se encontraron pruebas materiales en su contra. Extrañamente, el hombre se refugió en el silencio, prefiriendo ser condenado antes que revelar lo que sabe. Revelamos aquí que el prefecto Erignac no fue víctima de los nacionalistas sino que fue abatido por un asesino a sueldo, Igor Pecatte, que fue llevado inmediatamente a Angola, donde el grupo Elf lo contrató como miembro de su cuerpo de seguridad. El móvil del crimen tenía que ver precisamente con las anteriores funciones del propio Erignac, responsable de las redes africanas de Charles Pasqua en el ministerio de la Cooperación. En cuanto a Yvan Colonna, se trata de un amigo personal de Nicolas Sarkozy desde hace décadas y sus hijos mantenían relaciones.

Estalla entonces un nuevo escándalo. Comienzan a circular listados falsos que acusan a varias personalidades de tener cuentas bancarias en Luxemburgo, en el banco Clearstream. Entre los acusados se encuentra Nicolas Sarkozy. Este presenta una denuncia y da por sentado que su rival de derecha en la elección presidencial, el entonces primer ministro Dominique de Villepin es el organizador de la maniobra. Y no esconde su intención de llevarlo a prisión.

En realidad, los falsos listados fueron puestos en circulación por miembros de la Fundación franco-americana, que tiene como presidente a John Negroponte y como administrador a Frank Wisner Jr. Lo que los jueces no saben, y que nosotros revelamos aquí, es que los listados fueron fabricados en Londres por un oficina común de la CIA y del MI6, Hakluyt & Co., administrada también por Frank Wisner Jr. Villepin se defiende de las acusaciones que se le atribuyen, pero se ve sometido a una investigación y a un arresto domiciliario y, de hecho, es puesto temporalmente al margen de la vida política. Vía libre para Sarkozy, por el lado de la derecha.

Queda entonces neutralizar las candidaturas de oposición. Las cuotas de adhesión al Partido Socialista se reducen a un nivel simbólico, para atraer nuevos militantes. De pronto, miles de jóvenes se enrolan en esa organización. Por lo menos 10 000 de estos nuevos militantes son en realidad miembros del Partido Trotskista «lambertista» (en referencia al nombre de su fundador, Pierre Lambert). Históricamente esta pequeña organización de extrema izquierda se ha puesto al servicio de la CIA contra los comunistas estalinianos durante la época de la guerra fría (Se trata del equivalente del SD/USA de Max Shatchman, que formó a los neoconservadores en Estados Unidos). No es la primera vez que los «lambertistas» se infiltran en el Partido Socialista. Anteriormente, ya habían introducido en esa organización dos célebres agentes de la CIA: Lionel Jospin (que se convirtió en primer ministro) y Jean-Christophe Cambadelis, el principal consejero de Dominique Strauss-Kahn.

Se organizan elecciones primarias en el seno del Partido Socialista con vista a la designación de su candidato a la elección presidencial. Dos personalidades participan en la competencia: Laurent Fabius y Segolene Royal. Pero sólo el primero representa un peligro para Sarkozy. Dominique Strauss-Kahn se suma entonces a la competencia con la misión de eliminar a Fabius en el último momento. Y lo logrará gracias a los votos de los «lambertistas» infiltrados, que no votarán por él sino por Royal.

La operación se hace posible porque Strauss-Kahn, de origen judío-marroquí, se encuentra desde hace tiempo en la nómina de Estados Unidos. Los franceses ignoran que imparte clases en la universidad estadounidense de Stanford, donde fue contratado nada más y nada menos que por Condoleezza Rice.

Inmediatamente después de su llegada a la presidencia, Nicolas Sarkozy y Condoleezza Rice concretarán su agradecimiento a Strauss-Kahn haciendo posible su elección para asumir la dirección del Fondo Monetario Internacional.

Primeros días en el Palacio del Elíseo

En la noche de la segunda vuelta de la elección presidencial, cuando los institutos de sondeos anuncian su probable victoria, Nicolas Sarkozy pronuncia un breve discurso dirigido a la nación desde su cuartel general de campaña. Luego, contrariamente a todo lo costumbrado, en vez unirse a la celebración con los militantes de su partido, se va al Fouquet’s. Este célebre restaurante de los Campos Elíseos, antiguo centro de reunión de la «Unión Corsa» y hoy perteneciente al propietario de casinos Dominique Desseigne, fue puesto enteramente a la disposición del presidente electo para que este recibiera a sus amigos y principales donantes [de fondos] a su campaña. Llegan allí un centenar de invitados, entre ellos los hombres más ricos de Francia se codean con los dueños de casinos.

Después, el presidente se otorga a sí mismo unos días de merecido descanso. Un jet privado Falcon-900 lo lleva a Malta donde descansa en el Paloma, el yate de 65 metros de eslora de su amigo Vincent Bolloré, millonario formado en el banco Rothschild.

Finalmente, tiene lugar la investidura de Nicolas Sarkozy como presidente de la República Francesa. Lo primero que hace no es firmar un decreto de amnistía sino autorizar los casinos de sus amigos Desseigne y Partouche a aumentar la cantidad de tragamonedas.

Sarkozy conforma su equipo de trabajo y su gobierno. No resulta sorprendente encontrar en ellos a un sospechoso propietario de casinos (el ministro de Juventud y Deportes) y al cabildero de los casinos del amigo Desseigne (que se convierte en vocero del partido «gaullista»).

Nicolas Sarkozy se apoya principalmente en cuatro personas:
- Claude Guéant, secretario general de la Presidencia de la República. Es socio-gerente del banco Rothschild.
- Jean-David Lévitte, consejero diplomático. Hijo del ex director de la Agencia Judía. Fue embajador de Francia ante la ONU, hasta que Jacques Chirac lo sacó de ese puesto por considerarlo demasiado cercano a George Bush.
- Alain Bauer, el hombre que se mueve en la sombra. Su nombre no aparece en los anuarios. Es el encargado de los servicios de inteligencia. Nieto del Gran Rabino de Lyon, ex miembro del Grand Orient de France (la principal logia masónica francesa) y ex número 2 de la National Security Agency estadounidense en Europa.
- Frank Wisner Jr., nombrado entretanto como enviado especial del presidente Bush para la independencia de Kosovo, insiste para Bernard Kouchner sea nombrado ministro de Relaciones Exteriores con una doble misión prioritaria: la independencia de Kosovo y la liquidación de la política de Francia en el mundo árabe.

Kouchner, judío de origen báltico, comenzó su carrera participando en la creación de una ONG humanitaria. Gracias al financiamiento de la National Endowment for Democraty participó en las operaciones de Zbigniew Brzezinski en Afganistán, junto a Osama Ben Laden y los hermanos Karzai, contra los soviéticos. En los años 1990 aparece junto a Alija Izetbegovic, en Bosnia Herzegovina. Fue Alto Representante de la ONU en Kosovo de 1999 a 2001.

Bajo el control del hermano menor del presidente Hamid Karzai, Afganistán se ha convertido en el primer productor mundial de adormidera [también llamada amapola]. El látex blanco que se obtiene de esta planta es procesado en Afganistán para convertirlo en heroína que la fuerza aérea estadounidense transporta posteriormente a Camp Bondsteed (en Kosovo). Allí los hombres de Hacim Thaci se encargan de la distribución, principalmente en Europa y eventualmente en Estados Unidos. Los fondos que se obtienen se destinan al financiamiento de las operaciones ilegales de la CIA.

Karzai y el propio Thaci son desde hace mucho amigos personales de Bernard Kouchner, que seguramente nada sabe de las actividades criminales de estos a pesar de los informes internacionales a los que estas han dado lugar.

Para completar su gobierno, Nicolas Sarkozy nombra a Christine Lagarde como ministro de Economía y Finanzas. Esta hizo toda su carrera en Estados Unidos, donde dirigió el prestigioso gabinete de juristas Baker & McKenzie. En el seno del Center for International & Strategic Studies de Dick Cheney, Christine Lagarde fue copresidente –junto con Zbigniew Brzezinski– de un grupo de trabajo que supervisó las privatizaciones en Polonia. También organizó, trabajando para Lockheed Martin, un intenso cabildeo contra el fabricante francés de aviones Dassault.

Nueva escapada durante el verano. Nicolas, Cecilia, la amiga de ambos y sus hijos se van de vacaciones a Estados Unidos, en Wolfenboro, cerca de la propiedad del presidente Bush. Esta vez el que paga la cuenta es Robert F. Agostinelli, un banquero de negocios de Nueva York, sionista y neoconservador de pura cepa que se expresa en Commentary, la revista del American Jewish Committee.

El éxito de Nicolas beneficia a su medio hermano Pierre-Olivier. Bajo el nombre americanizado de «Oliver», Frank Carlucci (quien fuera el número 2 de la CIA, luego de ser reclutado por Frank Wisner Sr.) lo nombra director de un nuevo fondo de inversiones del Carlyle Group (la sociedad que gestiona simultáneamente las carteras de acciones de la familia Bush y de la familia Ben Laden). Convertido el quinto negociante a nivel mundial, administra actualmente las principales cuentas de los fondos soberanos de Kuwait y Singapur.

La tasa de popularidad del presidente Sarkozy está en caída libre en los sondeos. Uno de sus consejeros de relaciones públicas, Jacques Seguela (que también es consultante en comunicación política de la NED para diferentes operaciones de la CIA en Europa Oriental), aconseja desviar la atención del público con nuevas «people stories».

El anuncio de su divorcio de Cecilia aparece entonces en [el diario francés] Libération, el diario de su amigo Edouard de Rotshchild, para tapar las consignas de los manifestantes en un día de huelga general.

Peor aún, su comunicador organiza un encuentro con la artista y ex modelo Carla Bruni. Días después, se oficializa su relación con el presidente y la propaganda mediática tapa de nuevo las críticas políticas. Semanas más tarde se produce el tercer matrimonio de Nicolas. Esta vez escoge como testigos a Matilde Agostinelli (la esposa de Robert) y a Nicolas Bazire, ex director del gabinete de Edouard Balladur, convertido en socio-gerente del banco Rothschild.

¿Cuándo abrirán los ojos los franceses para ver lo que tienen que hacer?

 Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate.

22 junio 2007

Y la apisonadora Sarkozy caló...

El resultado de las presidenciales en Francia y de la primera vuelta de la elección legislativa la semana pasada - con cien diputados a la derecha y uno sólo para el Partido Socialista - anunciaban una segunda ronda muy favorable a la UMP de Nicolás Sarkozy. No pocos soñaban con un auténtico tsunami azul, que según las proyecciones de los institutos de opinión, podía dar a la derecha entre 450 y 500 escaños, dejando al PSF con apenas 70 diputados y al Partido Comunista con muy pocos representantes. Los Verdes también parecían condenados a una desaparición rotunda, barridos sin pena ni gloria por el tornado ultraliberal que, con semejante ventaja, pretendía asentar definitivamente su supremacía política y cultural sobre los discursos antiliberales, verdadero objetivo, al fin y al cabo, de este enésimo escrutinio de desenlace aparentemente programado.

Esos pronósticos se veían confortados por la altísima tasa de abstención - el 40%- que había afectado sobre todo al electorado de izquierda en la primera ronda legislativa. Profundamente desanimados por la actitud de unos representantes socialistas perdidos en un no man’s land neoliberal aderezado a la salsa social demócrata, los electores de izquierda se quedaron mayoritariamente en casa. También influyeron mucho en la abstención, los ajustes de cuenta y cálculos personales destinados a tomar el poder dentro del PSF - con mayor facilidad cuanto más importante fuera la derrota - que protagonizaron los elefantes socialistas nada más conocer la derrota de Sego.

La inversión del calendario electoral que en su día decidiera Jospin, o sea la contraproducente decisión de anteponer las presidenciales a las generales - a escasas semanas las unas de las otras - que refuerza el carácter presidencialista del sistema francés a expensas del poder legislativo para así evitar todo tipo de cohabitación entre fuerzas políticas antagónicas, lejos de incrementar el interés por esta consulta primordial – al fin y al cabo, es la que decide de la mayoría que apoya al gobierno en el sistema de la V República - contribuyó también en un primer tiempo a restarle importancia a este escrutinio.

Todo parecía por tanto estar escrito de antemano y los resultados barajados, hacían prever una durísima y agresiva política de normalización liberal del estado francés. Los llamamientos del Primer Ministro Fillon, repetidos una y otra vez a lo largo de la semana pasada, para que los electores dieran sin miedo alguno, una mayoría aplastante al gobierno, desentendiéndose de toda cuestión de equilibrios de poderes, tenía un objetivo sin ambigüedad: reducir al máximo toda veleidad de oposición, consiguiendo una legitimidad incuestionable, ya no sólo en la asamblea (los puntos de convergencia entre el neoliberal PSF y la UMP son numerosos y poco hay que esperar de este tipo de oposición) sino en las cabezas y en las calles sobre todo, que es donde estos últimos años se han librado las luchas más férreas frente a la política neo conservadora y retrógrada de la derecha francesa, especialmente en el ámbito social. Se trataba ni más ni menos que acabar con toda esta cultura de la resistencia, desacreditando de antemano con una victoria tan enorme como imparable, todo pensamiento alternativo al dominante.

Pero la sorpresa de la noche electoral ha sido en cambio un reequilibrio del voto, que ofrece una Asamblea Nacional eso sí, con mayoría absoluta para la UMP (349 diputados, de los cuales 327 UMP, 20 del Nuevo Centro aliados a Sarkozy, y 2 del partido derechista de Philippe de Villiers), pero con una “izquierda” reforzada con respecto a la anterior legislatura, pues el PS y sus aliados de izquierdas obtienen 228 escaños (206 socialistas, 18 comunistas y 4 verdes). El centro de Francois Bayrou sólo salva cuatro escaños, siendo el principal perdedor de la contienda junto con el Frente Nacional que no obtiene ninguno a pesar de los millones de votos que unos y otros tuvieron en la elección presidencial.

La catástrofe anunciada del Partido Comunista Francés ha sido menos importante de lo previsto pues mantendrá 18 diputados (frente a los 22 de la anterior legislatura) en la futura asamblea, casi los veinte necesarios para tener un grupo parlamentario propio. Los ecologistas obtienen 4 escaños (+1).

Aunque la nueva Asamblea Nacional presente una mayoría absoluta que sostendrá de todos modos las “reformas” anunciadas por Sarkozy, el ritmo, la dureza y el contenido de estas reformas han sufrido, con esta sorprendente segunda ronda electoral, su primer golpe y un primer frenazo, que va a influir indudablemente en el modo de gobierno de la Presidencia de Sarkozy. Por mucho que los líderes de la derecha insistan en su victoria (efectiva a pesar de los pesares), las cifras sacadas de las urnas ilustran una evolución rápida y radical del voto de los franceses entre las dos rondas que no puede ser más que motivo de preocupación y una seria advertencia para el proyecto político de la mayoría neo-conservadora.

Entre los dos factores que han permitido a la izquierda impedir una victoria aplastante de la UMP, hay que señalar un primer aspecto fundamental: El incremento del IVA social (impuesto sobre el valor añadido) para todos los consumidores -impuesto particularmente antipopular que afecta por igual a ricos y pobres- anunciado entre las dos vueltas de esta elección por el gobierno de Francois Fillon, no ha jugado a favor del voto UMP. Todo lo contrario, la subida anunciada de un 5% del IVA, al ser presentada como una contrapartida necesaria destinada a recuperar los fondos públicos perdidos por la política de reducción de impuestos, únicamente orientada hacia las categorías de la población más favorecidas, ha demostrado a las claras - para los que todavía no lo habían percibido - la naturaleza anti-social de este gobierno, profundamente hostil a las categorías más desfavorecidas.

La vuelta al primer plano de la temática social ha sido por tanto el elemento desencadenante del regreso a las urnas de los electores de izquierda pero también, en paralelo, de la deserción súbita del electorado derechista, un segundo factor que permite a la izquierda cosechar la mayoría de los votos de esta segunda ronda (una victoria matemática en porcentaje de votos con el 51% frente al 49% para la derecha). La crisis en la que estaba y sigue sumida la izquierda francesa es lo bastante profunda como para que se señale este cambio radical de actitud de los votantes. Esta renovada participación de las izquierdas en el proceso electoral reintroduce en efecto la cuestión social en el debate político - parasitado por las cuestiones identitarias y de seguridad durante la campaña presidencial - y obliga a todas las tendencias políticas, sobre todo a las de izquierda, a tomarla en cuenta, más allá del aparente consenso neo-liberal que caracteriza a los partidos mayoritarios de cada bando.

Por otro lado, las cifras de la abstención, al ser tan altas como las de la semana pasada, también arrojan otra enseñanza más que interesante. Revelan, en efecto, que los electores de la primera ronda no fueron los mismos que en la segunda. Los de derecha, mayoritariamente movilizados en la primera ronda, no se desplazaron en la segunda. ¿Por creer que la victoria estaba asegurada como lo quieren hacer creer algunos? Nada menos claro, ya que la abstención en las filas de la derecha francesa es un fenómeno bastante inusual, sobre todo cuando hay un llamamiento desde el gobierno a dar la puntilla definitiva al bando de en frente. La abstención masiva del bando derechista en esta segunda ronda no puede ser interpretada por los líderes gubernamentales más que como lo que es: una seria primera manifestación de recelo cuando no de decepción y de condena del gobierno Sarkozy.

Es pues un resultado más que paradójico, ya que la victoria de Sarkozy se ve claramente empañada por este primer retroceso electoral (la izquierda gana 50 diputados que pierde la derecha respecto a la legislatura anterior): el estado de gracia y la euforia de la victoria post-presidencial parecen haberse acabado y ello sin que antes se haya impulsado cualquier medida. Sarkozy y su gobierno salen por tanto debilitados (las derrotas de Alain Juppé en Burdeos, Ministro de medio ambiente, número dos del gobierno así como del abogado Arno Klarsfeld en París, amigo próximo de N. Sarkozy acentúan la sensación de resaca para el nuevo Presidente), al no conseguir imponer con este escrutinio la hegemonía cultural del pensamiento liberal único, lo cual - pese a la victoria de la derecha- abre un verdadero espacio de esperanza para la izquierda antiliberal (más bien inesperado a la luz de los resultados de la semana anterior), en las luchas que indudablemente mañana, la verán oponerse a los dictados del gobierno en la calle.

Fuente: Henri Belin, Eutsi.

16 junio 2007

Espurios por todo el mundo, caray, el imperio hizo buena su selección ¿buena? naaa que va...

Cuando uno analiza detenidamente la historia particular de los países que son dominados e invadidos por el Imperio, vemos que al menos de Europa y América el perfil de cada titere usado para ejercer el poder debe ser bajo, debe mantener el criterio de la incompetencia mental y de voluntad propia para decidir y quiero afirmar que el duo FeCal-Sarnosi es de lo peor que ha existido en la historia humana, de lo más ridiculo y vergonsozo... dicen por ahí: crea fama...

Exhibe la prensa de Francia a Sarkozy como un hombre de doble cara

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, fue exhibido hoy por la prensa de su país como un hombre con doble cara.

Y es que el diario que Le Parisien publicó hoy una nota que da cuenta de que dos inmigrantes africanos que fueron detenidos por la policía por internarse ilegalmente en el país, trabajaban en las obras de renovación de una de las residencias de Sarkozy.

Casualmente, el hecho coincidió con los pronunciamientos del nuevo presidente francés, empeñado en endurecer las leyes contra la inmigración ilegal.

El pasado miércoles, dos obreros de Mali, que tenían falsos permisos de residencia, fueron detenidos en la Lanterne, una mansión situada cerca del majestuoso castillo de Versalles, a las afueras de París, según fuentes judiciales.

Según el diario Le Parisien, que reveló el asunto hoy, Sarkozy y, sobre todo su esposa, Cecilia, están encantados con ésta residencia, en la que pasan gran parte del tiempo y podría convertirse en su domicilio fijo.

El fiscal de Versalles, Michel Desplan, ordenó una investigación sobre el asunto a la Policía de fronteras, para "entender cuál es el origen de los documentos falsos".

Al parecer, la empresa que contrató a los dos obreros lo hizo de buena fe, por lo que no se retuvieron cargos contra ella.

Los portavoces de Sarkozy se limitaron en señalar que este asunto dependía del secretario general del Gobierno, Serge Lasvignes, ya que la Lanterne está vinculada al Ejecutivo y no a la presidencia.

El propio Lasvignes explicó hoy que las obras de la Lanterne forman parte de un proyecto de renovación iniciado en 2002 y no responden "en absoluto" a una demanda de la presidencia de la República.

Los dos trabajadores de Mali fueron liberados ayer, aunque podrían rendir cuentas ante la justicia. "Si su responsabilidad se confirma serán acusados de uso de falsos documentos" y posteriormente expulsados de Francia, informó Desplan.

Sin embargo y, según Le Parisien, este asunto incomoda a los servicios del Estado, y probablemente, los dos africanos evitarán su paso ante un tribunal y el asunto se arreglará discretamente.

Fuente: Apro.

Y concluyendo diré que como recordarán en el audio 16 de Revoluciones les comentaba que si un continente puede presumir de no tener raíces culturales es Europa, bien, aquí en el caso de Francia que se congratulan y ponen en el terreno histórico la revolución francesa como un gran logro, dejenme les digo que es siglo XXI y fruto de esa "revolución" no se ve, la sociedad francesa también ha ido perdiendo el sentido de noción social y ha dejado que el Imperio se les filtre, bueno no es con ánimo fatalista. Ya saben que me gusta encontrar la raíz de las cosas y Europa que se perfila a ser el que ponga en equilibrio la balanza presenta precisamente obstaculos, Sarkozy lo es en Francia, para que la UE mande al carajo al Imperio gringo de una buena vez por todas... estemos pendientes de esto porque como los he dicho y no me cansaré de hacerlo SI EL IMPERIO CAE, NO AFECTA DIRECTAMENTE A LOS MEXICANOS... puede para bien, puede para mal.