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18 junio 2007

POLINOMIOS DE LA DEMOCRACIA (Parte 2 y última)


Democracia Social Participativa. Pero cuando la democracia se extiende mas allá del llamado de las urnas convirtiéndose en una forma de vida interiorizada en el individuo y en las familias, estamos entrando a los edénicos vergeles de la Democracia Social. Contemplamos dicha democracia como una forma dialógica para la creación de espacios que reconstruyen solidaridades. Es esa democracia en la que somos, hacemos y actuamos por el bienestar mediante decisiones colectivas, mostrando a la base social las ventajas y desventajas de las propuestas de desarrollo, para que a partir de una opinión pública bien informada, las bases sean las que decidan y la voluntad del pueblo se vea reflejada en acciones colectivas. Contemplamos una educación infantil que inculque valores cívico-demócratas que debe de ser sembrada desde la base familiar. La democracia social la fomentan los progenitores, tutores y educadores hacia los menores para que estos desde temprana edad comiencen a entender, aprender y ejercer la importancia de las decisiones colectivas, para que en su fase productiva y en pleno goce de sus derechos constitucionales realicen de manera cotidiana los auténticos postulados dela Democracia Social.

Democracia y Naturaleza Humana. No obstante, para que la democracia formal representativa y la democracia social participativa funcionen para el Desarrollo, se requiere que la voz y voto ciudadanos se ejerzan después de haber digerido toda información proporcionada y haber hecho un cambio positivo en nuestra propia conciencia humana. No se vale ejercer un voto caprichoso, desinformado, malintencionado, manipulado, premeditado, predispuesto, comprado, cooptado, inercial, producto de cabildeos dolosos sistemáticos intencionales que destruyan las buenas propuestas, o votar inercialmente en base a opiniones influyentes. La democracia para el desarrollo debe de ser limpia, libre, conciente, informada y sin coerción, de lo contrario no es Democracia, es solo grilla disfrazada.

Estado de Derecho. El Estado de Derecho es un concepto emanado del Derecho Constitucional, con el que se persigue el objetivo de organizar lo político, lo económico y lo social mediante procesos y procedimientos regulados por Ley -que por cierto, a muchos no les entra-. El concepto de Estado de Derecho culmina con una larga evolución histórica, es el resultado final de una serie de elementos que han surgido en un proceso de lucha y que ha supuesto la ampliación de su base material a la base cultural. En el pasado se luchó para que el Estado, personificado en el monarca y sus instituciones, se sometieran en el ejercicio del poder a formas jurídicas bien establecidas, reglas generales, dadas con el consentimiento de la representación de la sociedad, discutidas y públicas. Conforme se avanzó hacia la democracia, el Estado de Derecho implicó también la extensión del control judicial a la actividad administrativa, encaminada a romper la impunidad del Estado ante sus propias acciones, para que finalmente dicho concepto pase a incluir la legitimación democrática del poder del Estado, quien también debe de estar sometido a norma jurídica. Por lo tanto, el Estado de Derecho debe de suponer el reconocimiento de los derechos personales, y todo lo anterior cumple con el régimen de justicia del imperio de la ley.

Cuando uno se mete a la filosofía jurista, surgen toda una serie de debates internos sobre hasta que punto lo jurídico es democrático y hasta que punto es dictatorial. Lo que podemos digerir a simple vista, es que para que lo jurídico sea democrático debe ser aceptado por la mayoría en democracia formal, o elaborado por dicha mayoría en democracia social. Otro asunto espinoso que tiene lo jurídico, es determinar hasta que punto lo jurídico es justo o injusto, pues surge el dilema sobre si el espíritu de la ley debe deambular fuera de la ley, o si dicho espíritu debe quedar atrapado en el texto de la ley, donde los juristas se van por la segunda opción, pero los libertarios se van por la primera, lo complicado es saber cual es superior, pues para aplicar la democracia es necesario saber si hay una ley para la libertad o hay libertad sin necesidad de la ley, aunque eso lo determina la naturaleza humana. Hay muchas personas que son llevadas de por la mala, y solo con sanciones jurídicas entienden, mientras que otras son mas justas sin necesidad de procesos coercibles.

Los polinomios de la democracia

Meritocracia Social. Mas allá de si lo jurídico es democrático volvamos a las aplicaciones polinómicas de la democracia. Surge una aplicación: Meritocracia Social.

Hay dos tipos de Meritocracia: Meritocracia Natural y Meritocracia Social. La primera es el gobierno de los más aptos, el gobierno de la selección natural, de los guerreros y peleadores, un gobierno de líderes que da lugar a una oligarquía natural, postergando al ciudadano y contradiciendo la Democracia. No obstante, existe una variante: Meritocracia Social, la cual consiste en que los ciudadanos accedan a los cargos públicos siempre que tengan los méritos sociales para hacerlo. Una vez que el ciudadano ha realizado obra social, trabajo social o trabajo meritócrata, es entonces cuando ese ciudadano tiene derecho a postularse o ser postulado por otros ciudadanos para ser candidato a un cargo público. Los ciudadanos beneficiados con las acciones del ciudadano líder sienten que dicha persona merece acceder a los nodos de gestión, por lo que dicho ciudadano accede al poder por medio del consentimiento expreso de los demás ciudadanos. El pueblo elige al pueblo por sus méritos, se hace la voluntad del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, por lo tanto, la Meritocracia Social cuando es aplicada adecuadamente, es finalmente, una extensión de la democracia.

Progresocracia. Surge otra aplicación a partir de la anterior: Progresocracia. También llamado “Progresismo Demócrata”, la Progresocracia se constituye como “el gobierno de la creatividad”. Manifestación de la Meritocracia Social, la Progresocracia se hace patente toda vez que en los grupos eligen como dirigentes a aquellos ciudadanos que acumulan una gran cantidad de mérito social debido a que el núcleo de sus acciones está basado en la generación y desarrollo de propuestas creativas, muy por encima de la representación proporcional (clientelismo de canicas, borregos y acarreados, en el que el candidato vale según el número de canicas que tiene). Debemos proponer nuevas leyes tales que todo aquel ciudadano, sin discriminación alguna, que genere verdaderas propuestas creativas y futuristas, automáticamente sea llamado a implementar su propuesta a nivel gubernamental, donde el autor es el líder de su propio proyecto. Análogamente, y una vez en el ejercicio de funciones públicas, se desarrolle automáticamente toda propuesta ciudadana creativa, sana y progresista de manera permanente e incluyente, extraída de un sistema federal de registro y protección legal meritócrata, sin barrera institucional alguna, mediante nuevas leyes correspondientes. Así, la voluntad del ciudadano se da por mérito creativo propio, si el ciudadano tiene una propuesta, este tendrá la confianza y facultad de implementarla tanto como el mismo lo desee a nivel gubernamental. Esta es la progresocracia, que viene siendo una manifestación de la Democracia Directa.

Mecanocracia. También llamada Democracia Automática, Democracia Administrativa o Democracia Escalafonaria, es un tipo nuevo de Democracia que sirve para asegurar la participación igualitaria, automática y equitativa de absolutamente todas las fuerzas políticas y sociales que tenga un país. Consiste en lo siguiente: de todo el sistema de partidos y asociaciones políticas, en los comicios electorales federales ordinarios, se selecciona la fuerza más aceptada por la población mediante plebiscito y referéndum ciudadanos, arbitrado por el órgano electoral federal. La fuerza ganadora gobierna por un periodo completo en todos los niveles de gobierno a simultáneo. Pero aquí viene la propuesta: Al siguiente sexenio la segunda fuerza mas grande es la que entra a gobernar de manera automática, obligatoria e igualitaria, los demás partidos u organizaciones aguardan a manera de “fila de espera”; al siguiente periodo gobierna la tercera fuerza, al siguiente la cuarta, al siguiente la quinta, y así sucesivamente, hasta llegar a la última y mas débil de todas las fuerzas, y luego se repite el ciclo comenzando desde la primera fuerza o bien por plebiscito nuevamente. De esta manera todas las fuerzas participan de manera igualitaria, obligatoria y automática ; ahora bien, ¿como influirían los ciudadanos en dicho proceso? los ciudadanos elegirían a los candidatos de cada fuerza que va a entrar, como cualquier proceso electoral convencional, pero los ciudadanos son los que eligen a cada candidato de un mismo partido o asociación política quien va a entrar, y no al partido mismo, lo cual da lugar a que el nuevo sistema electoral de espacio de gobierno real a todas las ideologías, cada una a su debido turno, estipulado constitucionalmente.

Regulaciones Mecanocráticas

Las características regulatorias de este sistema democrático son las siguientes:
Dado que se presta mucho a vicios sociopolíticos tales como el trapecismo, el arribismo, el oportunismo, la prostitución política, la vendimia y la cargada, todos estos vicios estarían estrictamente prohibidos dentro de este sistema, mediante la prohibición estricta de que ningún ciudadano podría cambiar de partido una vez afiliado a uno de los actuales, salvo servicio profesional de carrera según aplique o corresponda. Dicha prohibición se aplica mediante un sistema de padrones partidistas de consulta pública libre, conforme a leyes de transparencia previas, padrón que cualquier ciudadano, cualquier partido y cualquier órgano electoral podría consultar libremente, de forma tal que cuando un candidato del partido anterior quiere postularse en el partido entrante, simplemente se ve imposibilitado por esta prohibición.

Con la finalidad de que cada partido pueda llevar a cabo lo mejor de su ideología, el partido entrante después del anterior, tendrá la obligación constitucional estricta de conservar la mitad de lo mejor que dejó el partido anterior, ello protegido por el órgano judicial correspondiente, para que ningún gobernante pudiese modificar esa mitad que dejó dicho partido. Luego, el partido entrante implementaría lo mejor de la mitad de su ideología, y así sucesivamente, hasta que el último partido participe, todos los partidos y todas las ideologías de manera sana, igualitaria y automática, todos dando lo mejor de sus propuestas. Lo mismo aplicaría para todas las corrientes internas dentro de cada partido, incluyendo por supuesto todos los satélites de ONG´s, AC´s, APL´s y APN´s.

Este sistema de la mecanocracia puede funcionar hasta con fuerzas diametralmente opuestas: supongamos que entra un partido de ultraderecha, y después entra un partido de izquierda radical, el partido de izquierda radical tendría que dejar lo mejor de la mitad que dejó el partido de ultraderecha -aquello que generó mas bienestar palpable en los ciudadanos- por mucho que no le guste, y viceversa , si entra primero el partido radical, y después la ultraderecha, aunque a la ultraderecha no le guste, tendrá que conservar la mitad de lo que dejaron los radicales, y así sucesivamente. De esta manera, se hibridan todas las corrientes en la sociedad mediante lo mejor de lo mejor de lo mejor de sus mejores obras, dejando de lado si son o no, corrientes opuestas.

Todo lo negativo que dejó el partido anterior, el partido entrante lo podrá eliminar. En síntesis, la mecanocracia que nosotros proponemos, supone la implementación de un pluralismo partidista obligado, una especie de Nacional-Progresismo, que aunque parece folclórico, estrafalario, mamarracho y aparentemente contradictorio, en realidad si perfilaría para una auténtica democracia.

Fuente: APIA VIRTUAL, Fernando Alcaraz.

15 junio 2007

POLINOMIOS DE LA DEMOCRACIA (Parte 1)


Es innegable que desde tiempos prehistóricos el ser humano siempre ha buscado formas mas evolucionadas de convivencia social, desde los primeros homínidos antropoides que se organizaban en tareas diferentes con fines de alimentación, protección y subsistencia, hasta los futuros sistemas de democracia digital directa donde con solo apretar un botón, estaremos construyendo acciones de magnitud y orden interplanetarios (por ejemplo, las elecciones locales de un futuro sistema de varias lunas habitadas por nosotros).


Sin embargo, hemos visto que desde que Platón soñaba con ciertas formas democráticas en sus propuestas teóricas, tuvieron que pasar lentos y pesados siglos enteros para que un evento como la Revolución Francesa lograra asestar el golpe a las dictaduras, alimentadas por ese irrefrenable instinto biosocial del hombre económico – animal político que todos llevamos dentro, y que de vez en cuando -de vez en siempre diría yo-, ese instinto erosiona las plurales formas políticas, económicas y sociales que tanto trabajo cuesta construir.

Pese al hecho, los pensadores de la democracia han ideado nuevos mecanismos para llevar a cabo con más eficacia, eficiencia y salud organizativa la voluntad de los gobernados sobre los gobernantes, pues nunca es nuevo que algunos gobernantes quieren abusar de sus gobernados. No obstante, gobernados y gobernantes tienen algo en común que les ha acompañado desde la prehistoria, todos corresponden a la misma especie biológica, principal argumento -creemos- que sostiene a la democracia, ¿por que unos han de gobernar sobre otros si todos somos iguales? ¿con que derecho? ¿son seres superiores? ¿son mas bonitos? ¿en que me diferencía a mi gobernante sobre el gobernado y viceversa si en esencia somos lo mismo? Ese fue uno de los postulados -muy escondidos- que dieron origen a los sistemas democráticos y a los levantamientos de los pueblos contra sus dirigentes en diversas partes del planeta una vez que la democracia se esparció como semilla de diente de león.

No obstante y entre los alborotos sobre “ahora quien carajos y como carajos nos va a gobernar” surge la idea mas o menos simple: ¿y por que no el pueblo se elige a si mismo? yo ciudadano deseo que otro ciudadano sea quien tome las decisiones y me represente, pero no alguien de realeza feudal, aristócrata o clerical, yo plebeyo quiero ser gobernado por otro simple plebeyo, un ciudadano como cualquiera igual que yo, y no alguien que cree ser descendiente de dioses.

Paternalismo Sin embargo y pese a cualquier derrocamiento dictatorial, no está demás saber exactamente, por que el ser humano requiere que lo gobiernen: la razón es otra vez, una razón biológica.

Dentro de este planeta con recursos naturales limitados surgen civilizaciones humanas, mismas que al tener necesidades de todo tipo comienzan a interactuar entre sí para ver “quien o quienes y de que forma los coordine”. Hemos observado dos causas del origen de los sistemas de gobierno: la supervivencia alimenticia y el instinto biológico. La primera se origina en los tiempos prehistóricos donde los clanes son “coordinados por el mas fuerte” para fines de caza y recolección de alimento. La segunda causa que trasciende hasta nuestros días se origina por que al momento de nacer, nuestra forma de vida inteligente psicológicamente tiende a reproducir en muchos ámbitos la sensación de protección que le proporciona el útero materno, por lo que a veces mira en el Gobierno la reproducción subconsciente de la protección materna que necesita. Los seres humanos ven al Estado como un padre-madre donde este adquiere tintes paternalistas, ello no es otra cosa que el instinto genético de reproducir en el Estado la protección que brinda el concepto “padre-madre-tutor-progenitor”. De ahí surge la concepción de que el Estado-Padre-Madre “está obligado” a procurar el desarrollo de la “población-hijo”. Por esta razón psicológica muy escondida en el subconsciente, la mayoría de los seres humanos requieren de un sistema de gobierno , aunque para los que ya se dieron cuenta nos sea totalmente indiferente e indistinto la existencia del mismo.

De esa manera, la democracia quedó implícitamente definida en varias formas polinómicas, la principal de todas ellas: la Democracia Formal.

Democracia Formal Representativa. También llamada Democracia Política, Democracia Electoral o Democracia Constitucional, la cual es en teoría, un bello y complicado tejido de pactos sobre reglas de juego para los mecanismos que determinan el concurso de los ciudadanos en la elección de los gobernantes en medio de un ámbito plural y competitivo. Implica la posibilidad de un cambio regular de los grupos de conducción política donde es indispensable la libre competencia, tiene un carácter arbitral entre las distintas posiciones, interviene en los mecanismos que ponen en práctica las garantías de igualdad frente a la ley, remite la legalidad positiva y vigente a espacios públicos de acción colectiva, a posibilidades del ejercicio de derechos políticos, implica soberanía, Estado de Derecho, vigencia de libertades, garantías individuales, circulación de ideas e información, sufragio universal, pluripartidismo, interrelaciona mayorías con minorías, articula representados y representantes, garantiza sistemas institucionales para el acceso a la transparencia del poder público, salvaguarda la legitimidad de la diversidad, la tolerancia y los métodos de convivencia, permite la expresión del disenso buscando la pluralidad del consenso formulando decisiones colectivas, los derechos ciudadanos de opinión, reunión, asociación y elección se garantizan jurídicamente, se subordinan los poderes públicos a las leyes generales, se produce el sufragio periódico, limpio y sin coacción, con igualdad de oportunidades. Esto es en esencia la democracia formal... (continuará)

Fuente: APIA VIRTUAL, Fernando Alcaraz.