Esta me la chute hoy en la madrugada y mejor ya voy a ir pensando leer menos noticias que son puras sinvergüenzadas de los funcionarios, me cae que no respetan nadita de nada, les urge el dinero como si eso de verdad les fuera a dar el amor que andan mendingando en cosas materiales, Dios tenga misericordia, de plano...
"Pina Bausch, en pleito con el Cervantino"
Por Rosario Manzanos
Este miércoles 4 se inaugura en Guanajuato la edición 34 del festival más importante del país. Se sabía que no vendría la célebre compañía de la coreógrafa alemana –la de mayor arrastre en el mundo–, pero no se sabía por qué. Su representante cuenta a Proceso los pormenores del desacuerdo por el cual se exige la suma de 250 mil euros, y la directora del festival responde sobre el conflicto heredado por su antecesor, Ramiro Osorio.
El Tanztheater Wuppertal Pina Bausch exige 250 mil euros al Festival Internacional Cer-vantino (FIC) por haberle cancelado las cinco funciones que daría en México.
Harto de tener que lidiar con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Cona-culta), Andrés Neumann, representante en Latinoamérica de la famosa coreógrafa de origen alemán, optó por la vía legal ante la negativa del FIC de liquidar la suma que él estableció para llegar a un arreglo, mientras asienta que ello traerá un “enorme desprestigio” para el evento cultural más importante del país:
“Nos vemos obligados a hacer uso de los medios judiciales porque no ha habido modo de encontrar un entendimiento amistoso”, dice el uruguayo a Proceso desde Italia.
Por su parte la directora del FIC, Irma Mini Caire, acepta que heredar este compromiso establecido por su antecesor –Ramiro Osorio–, ha sido como sacarse la rifa del tigre.
Y es que la compañía de Pina Bausch es la más cara de Alemania y tal vez del mundo.
Que siempre no
En diciembre de 2004, Osorio y su equipo iniciaron negociaciones para que el grupo interpretara Para los niños de ayer, hoy y mañana. Bausch es una figura emblemática del arte mundial. Su personalidad tímida y misteriosa esconde a una mujer hipersensible que a través de su obra ha marcado a millones de personas en el mundo. El mismo Federico Fellini se fascinó con ella al grado de que le creó un papel protagónico como actriz en Y la nave va, y Pedro Almodóvar incluyó un fragmento de Müller Café con la propia Pina bailando en la película Hable con ella.
El reto de Osorio, así, implicaba una extensa negociación debido a que la agenda de la artista se encuentra siempre saturada, y para contratarla hay que hacerlo –cuando menos– con tres años de antelación. Además, había que buscar un socio económico con el cual compartir el costo impuesto por el grupo de 50 mil euros por función.
Según Neumann –quien a su vez ha sido representante de las compañías de artistas como Peter Brook, Mikhail Baryshnikov, Darío Fo, Thadeus Kantor, Ingmar Bergman y de los actores Marcelo Mastroianni y Vittorio Gassman–, el acuerdo con Osorio fue el de cinco funciones divididas en dos sedes: El Cervantino asumiría dos y se encargaría de conseguir otras tres, que finalmente resultó el Fórum de Monterrey, dirigido por Gastón Melo, quien aceptó desde el 2005 asumir las presentaciones.
Pero Monterrey canceló intempestivamente, Osorio dejó la dirección del FIC y se marchó a España. Mini Caire asumió la dirección del festival en febrero del 2006: su antecesor había firmado a nombre del FIC el contrato, sin haber concretado nunca por escrito el de Monterrey.
“Fuimos enterados de la cancelación en forma oficial unos días antes del plazo para el primer pago del contrato, que era en el mes de abril de este año –dice Neumann–. Sabíamos desde el mes de enero del problema que se había creado con el Fórum de Monterrey que era el partner del FIC, incluso la noticia apareció en los medios mexicanos.
“Pero nuestro acuerdo legal para todas las funciones de México era con el Cervantino y a su vez el Cervantino se hacia el responsable de las funciones de Monterrey. Por ello para nosotros el único partner que reconocemos es el FIC. Legalmente es así e incluso fue un tema que se habló con Ramiro Osorio en aquel momento y él afirmó que serían ellos quienes eventualmente arreglarían las cosas con Monterrey.
“Desde que se produjo el problema con el fórum de Monterrey le quedó muy poco tiempo para gestionar algo porque se fue del FIC. Pero a nosotros no nos importa si el director es una persona o es otra. Quien firma un contrato lo firma en representación de una institución. Lo que es muy paradojal es que el contrato prevé que haya una penalización en el caso de que se cancele la gira y eso mismo fue reconocido públicamente por Mini Caire, pero nunca hemos logrado ponernos de acuerdo en las características de la indemnización. Lo que el Cervantino propone o reconoce hasta ahora son cifras irrisorias.”
Neumann explica que al principio habían propuesto al FIC 60 mil euros como penalización, “una cifra que no cubre ni cercanamente los gastos efectivos que habíamos tenido, y terminar ahí”. Pero al no haber una respuesta positiva, lo que pedirá a Conaculta es el valor total del contrato de 250 mil euros, y si no se concreta, el fallo quedará a merced de un juez.
Ejemplifica:
“Incluso la cifra de 250 mil euros no cubre todo el costo del evento. Dos semanas de la compañía no se pagan con 250 mil euros. Todos los pasajes de bailarines y cuerpo técnico (cuarenta personas) habían sido comprados ya por nosotros en enero. Éstos no pueden ser devueltos porque era una tarifa especial para un grupo. Es decir, nosotros comenzamos la preproducción en diciembre del 2004, yo mismo estuve en México con el representante alemán de Pina y el director del Instituto Goethe trabajando con Ramiro Osorio para lograr la presentación del grupo. Las obras de Pina requieren muchísima preparación. No se pueden representar en cualquier foro. El simple hecho de revisar los planos de un teatro es un enorme esfuerzo.”
Según él, un hecho así no había ocurrido ni a la compañía de Pina Bausch ni a ninguna otra:
“Es algo muy raro, por suerte. En el ambiente artístico hay una ética y una moral muy sólida, porque va de por medio el desprestigio. En la profesión todos nos conocemos, es un sector muy pequeñito.”
Hasta el pasado mes de noviembre, cuando un equipo técnico del grupo alemán y un grupo de cuatro personas visitaron el Auditorio del Estado en Guanajuato y el Teatro de la Ciudad de Monterrey para especificar los detalles técnicos del evento, todo marchaba sobre ruedas.
–¿Se rompieron ya las negociaciones?
–Sí. El tema está en manos de nuestros abogados que lo verán como puedan con el departamento jurídico de Conaculta. Cuando no se encuentra una solución amistosa entre caballeros hay que encontrar a un juez que decida qué es lo que hay que hacer. El proceso ya se ha iniciado jurídicamente. Esto lo estamos haciendo a través del Bufete González Gaytán, ubicado en la Ciudad de México. El caso se llevará en México porque la jurisdicción del contrato es México.
–¿Qué opina Pina de todo esto?
–Pina está muy triste de que el público de México no pueda ver su trabajo. Para Pina es como el tiempo de una generación completa que no verá su obra. Pina ya no es una niña y la compañía tiene una agenda cerradísima. Si esto se volviera a hablar tendría que ser para el 2008 o 2009, uno no se da cuenta de lo complicado que es producir una gira de ella.
El pleito
–¿Negociaba usted con los abogados de Conaculta?
–No. Negociaba directamente como Mini Caire y ella decía que todo tenía que consultarlo con el departamento jurídico de Conaculta. Pero yo no tengo un contrato firmado con ellos, tengo un contrato con el Cervantino y en ese caso es el FIC quien tiene que hacerle entender al departamento jurídico lo que es oportuno hacer desde un punto de vista artístico, cultural y de seriedad profesional. No hay que esconderse detrás de formalismos burocráticos.
“Yo no puedo lidiar con la burocracia de ningún país. Digamos que por algo existen los festivales. Yo no firmo el contrato de un festival con alguien que no entiende nada de espectáculos. Debe existir una estructura que sepa manejar este tipo de cosas y para mí eso era el Cervantino.
“Nosotros entregamos toda la documentación que nos pidieron, pero continuamente nos pedían otros documentos, otras relaciones. Meses que nos han hecho perder tiempo diciendo ‘ya casi les vamos a pagar, pero ahora nos tiene que enviar una declaración equis y ahora este papel’. Tonterías como que mostráramos una relación de llamadas hechas de Italia a México y Alemania y demostrar que tenían que ver con el FIC. En fin, hubo tal manoseo que al final nos dimos cuenta que no había una voluntad real de una solución amistosa. Hasta que al final dijeron que todos los gastos que fueron hechos antes de la firma del contrato, incluida la visita técnica, no se nos pagarían.”
Y ya ante los últimos comunicados, “completamente contradictorios”, se decidió por la vía de los abogados:
“Es como si yo estuviera pidiendo algo y no es así. Intentan darme vuelta a la tortilla. El Cervantino tendría que tener la premura y la urgencia de liquidar esto y aliviarnos el daño. Porque humanamente podrían haber dicho ‘mira, me encuentro en dificultades, no lo puedo hacer, dime qué puedo hacer para aliviarte el daño’, y es al revés.”
Si el Cervantino hubiera hecho tres funciones en la Ciudad de México, se hubiera podido resolver algo:
“Con el nombre de Pina Bausch hacer un evento donde tengo un teatro como Bellas Artes o la sala Miguel Covarrubias, tal vez no llegaré a cubrir los 50 mil euros, pero en mi opinión se logra cubrir cuando menos un ochenta o noventa por ciento. Nunca entendí por qué no se logró eso.”
Cuestión de ética
Para Neumann, el problema con el Cervan-tino tiene que ver con la moralidad y la ética que deben tener las instituciones para con los artistas:
–¿Cree ganar la querella?
–Eso nunca se sabe. Y le diré más. Creo que es importante hacer valer las obligaciones de las instituciones, porque de otra manera si no hay un cuidado en estos detalles luego las instituciones no respetan más a los artistas.
“El problema es también de tipo moral. Todos nosotros, tú, yo, Mini Caire, somos intermediarios entre el artista y el público, eso no hay que olvidarlo nunca. Nuestra responsabilidad es frente al artista y al público. Los productores, agentes, festivales, teatros, abogados y periodistas somos una ruedita en el engranaje que le permite al artista encontrar al público, y al público el tener acceso a la obra del artista. Cuando en el engranaje nos confundimos y nos perdemos, se atranca.”
Neumman comenta que hubo varias tentativas por parte del Cervantino, por ejemplo ir a un teatro en San Luis Potosí. Y fueron a verlo para estudiar los temas técnicos como las medidas, pues los espectáculos de Pina son de una gran complejidad:
“Hay obras de Pina que no se pueden hacer en un foro que sea inclinado porque hay muchos espectáculos en los que se usa agua en el escenario.”
Sin embargo, asistieron a todos los teatros que les propusieron, asienta el representante, “incluso nos hablaron de un auditorio enorme en la Ciudad de México. Nos llevaron adelante con mil alternativas, pero al final ninguna salió.”
–¿Está enterada Mini Caire de que optaron por la vía legal?
–Sí, se lo dije yo por teléfono hace un mes o algo así. A Mini Caire la conocimos porque era la subdirectora de Bellas Artes cuando estuvimos en el 94. Ella conoce muy bien el trabajo de la compañía. Pero la sensación que yo tengo es que como eso fue una decisión de Ramiro, el rol de Mini es defender el presupuesto o a la institución, qué se yo, no entiendo esos detalles. Pero la impresión que tengo es que no ha habido una seria voluntad de asumir plenamente la responsabilidad por parte del festival.
“Desde el momento que yo dejo de hablar con Mini Caire e intervienen los abogados no podemos decir que se trata de un arreglo amistoso, las cosas pasaron a otro nivel y ya no vamos por los 60 mil euros, sino que vamos por los 250 mil. Más los intereses que acumulen. Porque todo el dinero que hemos anticipado de más de 100 mil euros, eso ya está gastado. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.”
"Pina Bausch, en pleito con el Cervantino"
Por Rosario Manzanos
Este miércoles 4 se inaugura en Guanajuato la edición 34 del festival más importante del país. Se sabía que no vendría la célebre compañía de la coreógrafa alemana –la de mayor arrastre en el mundo–, pero no se sabía por qué. Su representante cuenta a Proceso los pormenores del desacuerdo por el cual se exige la suma de 250 mil euros, y la directora del festival responde sobre el conflicto heredado por su antecesor, Ramiro Osorio.
El Tanztheater Wuppertal Pina Bausch exige 250 mil euros al Festival Internacional Cer-vantino (FIC) por haberle cancelado las cinco funciones que daría en México.
Harto de tener que lidiar con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Cona-culta), Andrés Neumann, representante en Latinoamérica de la famosa coreógrafa de origen alemán, optó por la vía legal ante la negativa del FIC de liquidar la suma que él estableció para llegar a un arreglo, mientras asienta que ello traerá un “enorme desprestigio” para el evento cultural más importante del país:
“Nos vemos obligados a hacer uso de los medios judiciales porque no ha habido modo de encontrar un entendimiento amistoso”, dice el uruguayo a Proceso desde Italia.
Por su parte la directora del FIC, Irma Mini Caire, acepta que heredar este compromiso establecido por su antecesor –Ramiro Osorio–, ha sido como sacarse la rifa del tigre.
Y es que la compañía de Pina Bausch es la más cara de Alemania y tal vez del mundo.
Que siempre no
En diciembre de 2004, Osorio y su equipo iniciaron negociaciones para que el grupo interpretara Para los niños de ayer, hoy y mañana. Bausch es una figura emblemática del arte mundial. Su personalidad tímida y misteriosa esconde a una mujer hipersensible que a través de su obra ha marcado a millones de personas en el mundo. El mismo Federico Fellini se fascinó con ella al grado de que le creó un papel protagónico como actriz en Y la nave va, y Pedro Almodóvar incluyó un fragmento de Müller Café con la propia Pina bailando en la película Hable con ella.
El reto de Osorio, así, implicaba una extensa negociación debido a que la agenda de la artista se encuentra siempre saturada, y para contratarla hay que hacerlo –cuando menos– con tres años de antelación. Además, había que buscar un socio económico con el cual compartir el costo impuesto por el grupo de 50 mil euros por función.
Según Neumann –quien a su vez ha sido representante de las compañías de artistas como Peter Brook, Mikhail Baryshnikov, Darío Fo, Thadeus Kantor, Ingmar Bergman y de los actores Marcelo Mastroianni y Vittorio Gassman–, el acuerdo con Osorio fue el de cinco funciones divididas en dos sedes: El Cervantino asumiría dos y se encargaría de conseguir otras tres, que finalmente resultó el Fórum de Monterrey, dirigido por Gastón Melo, quien aceptó desde el 2005 asumir las presentaciones.
Pero Monterrey canceló intempestivamente, Osorio dejó la dirección del FIC y se marchó a España. Mini Caire asumió la dirección del festival en febrero del 2006: su antecesor había firmado a nombre del FIC el contrato, sin haber concretado nunca por escrito el de Monterrey.
“Fuimos enterados de la cancelación en forma oficial unos días antes del plazo para el primer pago del contrato, que era en el mes de abril de este año –dice Neumann–. Sabíamos desde el mes de enero del problema que se había creado con el Fórum de Monterrey que era el partner del FIC, incluso la noticia apareció en los medios mexicanos.
“Pero nuestro acuerdo legal para todas las funciones de México era con el Cervantino y a su vez el Cervantino se hacia el responsable de las funciones de Monterrey. Por ello para nosotros el único partner que reconocemos es el FIC. Legalmente es así e incluso fue un tema que se habló con Ramiro Osorio en aquel momento y él afirmó que serían ellos quienes eventualmente arreglarían las cosas con Monterrey.
“Desde que se produjo el problema con el fórum de Monterrey le quedó muy poco tiempo para gestionar algo porque se fue del FIC. Pero a nosotros no nos importa si el director es una persona o es otra. Quien firma un contrato lo firma en representación de una institución. Lo que es muy paradojal es que el contrato prevé que haya una penalización en el caso de que se cancele la gira y eso mismo fue reconocido públicamente por Mini Caire, pero nunca hemos logrado ponernos de acuerdo en las características de la indemnización. Lo que el Cervantino propone o reconoce hasta ahora son cifras irrisorias.”
Neumann explica que al principio habían propuesto al FIC 60 mil euros como penalización, “una cifra que no cubre ni cercanamente los gastos efectivos que habíamos tenido, y terminar ahí”. Pero al no haber una respuesta positiva, lo que pedirá a Conaculta es el valor total del contrato de 250 mil euros, y si no se concreta, el fallo quedará a merced de un juez.
Ejemplifica:
“Incluso la cifra de 250 mil euros no cubre todo el costo del evento. Dos semanas de la compañía no se pagan con 250 mil euros. Todos los pasajes de bailarines y cuerpo técnico (cuarenta personas) habían sido comprados ya por nosotros en enero. Éstos no pueden ser devueltos porque era una tarifa especial para un grupo. Es decir, nosotros comenzamos la preproducción en diciembre del 2004, yo mismo estuve en México con el representante alemán de Pina y el director del Instituto Goethe trabajando con Ramiro Osorio para lograr la presentación del grupo. Las obras de Pina requieren muchísima preparación. No se pueden representar en cualquier foro. El simple hecho de revisar los planos de un teatro es un enorme esfuerzo.”
Según él, un hecho así no había ocurrido ni a la compañía de Pina Bausch ni a ninguna otra:
“Es algo muy raro, por suerte. En el ambiente artístico hay una ética y una moral muy sólida, porque va de por medio el desprestigio. En la profesión todos nos conocemos, es un sector muy pequeñito.”
Hasta el pasado mes de noviembre, cuando un equipo técnico del grupo alemán y un grupo de cuatro personas visitaron el Auditorio del Estado en Guanajuato y el Teatro de la Ciudad de Monterrey para especificar los detalles técnicos del evento, todo marchaba sobre ruedas.
–¿Se rompieron ya las negociaciones?
–Sí. El tema está en manos de nuestros abogados que lo verán como puedan con el departamento jurídico de Conaculta. Cuando no se encuentra una solución amistosa entre caballeros hay que encontrar a un juez que decida qué es lo que hay que hacer. El proceso ya se ha iniciado jurídicamente. Esto lo estamos haciendo a través del Bufete González Gaytán, ubicado en la Ciudad de México. El caso se llevará en México porque la jurisdicción del contrato es México.
–¿Qué opina Pina de todo esto?
–Pina está muy triste de que el público de México no pueda ver su trabajo. Para Pina es como el tiempo de una generación completa que no verá su obra. Pina ya no es una niña y la compañía tiene una agenda cerradísima. Si esto se volviera a hablar tendría que ser para el 2008 o 2009, uno no se da cuenta de lo complicado que es producir una gira de ella.
El pleito
–¿Negociaba usted con los abogados de Conaculta?
–No. Negociaba directamente como Mini Caire y ella decía que todo tenía que consultarlo con el departamento jurídico de Conaculta. Pero yo no tengo un contrato firmado con ellos, tengo un contrato con el Cervantino y en ese caso es el FIC quien tiene que hacerle entender al departamento jurídico lo que es oportuno hacer desde un punto de vista artístico, cultural y de seriedad profesional. No hay que esconderse detrás de formalismos burocráticos.
“Yo no puedo lidiar con la burocracia de ningún país. Digamos que por algo existen los festivales. Yo no firmo el contrato de un festival con alguien que no entiende nada de espectáculos. Debe existir una estructura que sepa manejar este tipo de cosas y para mí eso era el Cervantino.
“Nosotros entregamos toda la documentación que nos pidieron, pero continuamente nos pedían otros documentos, otras relaciones. Meses que nos han hecho perder tiempo diciendo ‘ya casi les vamos a pagar, pero ahora nos tiene que enviar una declaración equis y ahora este papel’. Tonterías como que mostráramos una relación de llamadas hechas de Italia a México y Alemania y demostrar que tenían que ver con el FIC. En fin, hubo tal manoseo que al final nos dimos cuenta que no había una voluntad real de una solución amistosa. Hasta que al final dijeron que todos los gastos que fueron hechos antes de la firma del contrato, incluida la visita técnica, no se nos pagarían.”
Y ya ante los últimos comunicados, “completamente contradictorios”, se decidió por la vía de los abogados:
“Es como si yo estuviera pidiendo algo y no es así. Intentan darme vuelta a la tortilla. El Cervantino tendría que tener la premura y la urgencia de liquidar esto y aliviarnos el daño. Porque humanamente podrían haber dicho ‘mira, me encuentro en dificultades, no lo puedo hacer, dime qué puedo hacer para aliviarte el daño’, y es al revés.”
Si el Cervantino hubiera hecho tres funciones en la Ciudad de México, se hubiera podido resolver algo:
“Con el nombre de Pina Bausch hacer un evento donde tengo un teatro como Bellas Artes o la sala Miguel Covarrubias, tal vez no llegaré a cubrir los 50 mil euros, pero en mi opinión se logra cubrir cuando menos un ochenta o noventa por ciento. Nunca entendí por qué no se logró eso.”
Cuestión de ética
Para Neumann, el problema con el Cervan-tino tiene que ver con la moralidad y la ética que deben tener las instituciones para con los artistas:
–¿Cree ganar la querella?
–Eso nunca se sabe. Y le diré más. Creo que es importante hacer valer las obligaciones de las instituciones, porque de otra manera si no hay un cuidado en estos detalles luego las instituciones no respetan más a los artistas.
“El problema es también de tipo moral. Todos nosotros, tú, yo, Mini Caire, somos intermediarios entre el artista y el público, eso no hay que olvidarlo nunca. Nuestra responsabilidad es frente al artista y al público. Los productores, agentes, festivales, teatros, abogados y periodistas somos una ruedita en el engranaje que le permite al artista encontrar al público, y al público el tener acceso a la obra del artista. Cuando en el engranaje nos confundimos y nos perdemos, se atranca.”
Neumman comenta que hubo varias tentativas por parte del Cervantino, por ejemplo ir a un teatro en San Luis Potosí. Y fueron a verlo para estudiar los temas técnicos como las medidas, pues los espectáculos de Pina son de una gran complejidad:
“Hay obras de Pina que no se pueden hacer en un foro que sea inclinado porque hay muchos espectáculos en los que se usa agua en el escenario.”
Sin embargo, asistieron a todos los teatros que les propusieron, asienta el representante, “incluso nos hablaron de un auditorio enorme en la Ciudad de México. Nos llevaron adelante con mil alternativas, pero al final ninguna salió.”
–¿Está enterada Mini Caire de que optaron por la vía legal?
–Sí, se lo dije yo por teléfono hace un mes o algo así. A Mini Caire la conocimos porque era la subdirectora de Bellas Artes cuando estuvimos en el 94. Ella conoce muy bien el trabajo de la compañía. Pero la sensación que yo tengo es que como eso fue una decisión de Ramiro, el rol de Mini es defender el presupuesto o a la institución, qué se yo, no entiendo esos detalles. Pero la impresión que tengo es que no ha habido una seria voluntad de asumir plenamente la responsabilidad por parte del festival.
“Desde el momento que yo dejo de hablar con Mini Caire e intervienen los abogados no podemos decir que se trata de un arreglo amistoso, las cosas pasaron a otro nivel y ya no vamos por los 60 mil euros, sino que vamos por los 250 mil. Más los intereses que acumulen. Porque todo el dinero que hemos anticipado de más de 100 mil euros, eso ya está gastado. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.”
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