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12 junio 2008

Televisa, sólo para sí

PLAZA PÚBLICA

Por Miguel Ángel Granados Chapa

Actitudes y acciones del depuesto Santiago Creel respecto del consorcio Azcárraga hicieron que allí se olvidaran de los trascendentales favores recibidos del Secretario de Gobernación del sexenio pasado, y se pidiera su cabeza

La azarosa relación de Santiago Creel y Televisa muestra la obviedad de que, al modo norteamericano expresado por John Foster Dulles, el consorcio Azcárraga no tiene amigos, sino intereses. Aunque esos amigos lo hayan favorecido grandemente, como lo hizo el Secretario de Gobernación en octubre del 2002 y mayo del 2005, a la postre imperan los intereses, que en junio del 2008 estimaron necesario castigar a Creel por comportamientos posteriores que Televisa no se permitió condonar.

Llevado de la mano -la que unciosamente y con ese motivo besó Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa- de la Primera Dama Marta Sahagún, en la primera fecha Creel modificó el reglamento de la Ley de Radio y Televisión en beneficio de los concesionarios de esos medios y el acuerdo que los obligaba a cubrir en especie un impuesto especial decretado en 1969.

Para hacerlo dio un portazo a las organizaciones civiles que él mismo había convocado, en la vena democrática con que llegó a Bucareli, para propiciar una reforma a los medios electrónicos. En vez de hacer culminar los trabajos que por más de un año realizó en Gobernación misma esa parte de la sociedad civil, el duopolio obtuvo su propia reforma, preámbulo de la que con mayor hondura y amplitud se labrarían los magnates de la televisión entre diciembre del 2005 y marzo del 2006: la Ley Televisa (injustamente llamada así porque niega a la empresa de Ricardo Salinas Pliego el mérito de una autoría compartida).

Antes de esto último, y en vísperas de emprender su búsqueda de la candidatura presidencial, el 26 de mayo del 2005 Creel otorgó a Televisa permisos para abrir 65 salas de apuestas, semilla de la nueva rama de negocios del consorcio, que ha crecido gracias a la difusión que recibe en sus canales propios y se convirtió en una principalísima fuente de sus ganancias.

A juzgar por los resultados, Creel hizo un mal negocio al canjear su prestancia política por la incierta influencia que la televisión ejerciera a favor de su precandidatura. El hecho es que Felipe Calderón, en una campaña destinada directamente a quienes tomarían la decisión -los miembros activos del PAN-, superó a Creel, que contaba con el favor del Presidente Fox.

Éste contó con la influencia suficiente -acrecentada por el modo en que contribuyó a que Calderón lo reemplazara- para hacer que Creel figurara entre los candidatos panistas al Senado y para que Manuel Espino lo designara coordinador de la bancada respectiva.

Creel actuó con tal anchura de sus propios márgenes en ese cargo que, seguramente libre de compromisos, aportó información sobre el modo en que se gestó la Ley Televisa, aprobada durante un periodo en que él estuvo fuera de la escena: esa ley (que en ese momento estaba en cuestión ante la Suprema Corte) resultó más de una imposición, dijo en mayo del 2007, que de una negociación. Se impuso "una sola visión y no la que surge de considerar la pluralidad de intereses". Y el objetivo fue logrado "prácticamente sometiendo a los candidatos y a los partidos", que se encontraban en pleno proceso electoral del 2006. El producto, juzgó Creel, fue contrario al interés general, porque "concentra el mercado, establece un régimen de concesiones inconveniente y no especifica el régimen de transitoriedad a un sistema digital en igualdad de opciones para nuevos competidores, por lo que se requiere un fortalecimiento de la autoridad competente".

Derrotada judicialmente la Ley Televisa, se hizo necesario aplicar los criterios de la Corte a la integración de un nuevo cuerpo legal, del que Creel se manifestó partidario. Lo fue también, en un proceso que desde otra perspectiva abordaba el mismo problema (porque el actual sistema de concesiones es un problema), de la reforma constitucional en materia de elecciones, que sacó del comercio la propaganda política, prohibiendo la contratación de mensajes de esa naturaleza (y no únicamente los spots electorales) por partidos y particulares.

Nunca lo hubiera hecho. Sus antiguos y olvidadizos amigos lo convirtieron en su enemigo. Lo atacaron mediante un quintacolumnista, Federico Döring, su personero en el Senado, y mediante el ninguneo. Una medición de presencias en los canales de Televisa y TV Azteca mostró el patético lugar que se le reservó: entre el 1o. de septiembre y el 15 de diciembre pasados, Manlio Fabio Beltrones estuvo presente en 29 de las 78 notas relativas al Senado y Carlos Navarrete en 11, mientras que Creel lo hizo en sólo ocho.

Su ausencia en la televisión del duopolio se hizo más notoria en los foros senatoriales sobre la reforma petrolera, no obstante que como presidente de la Mesa Directiva tiene un papel protagónico en las sesiones.

Carmen Aristegui, en cambio, le otorgó carácter de figura principal en la serie que realizó para el Canal de los universitarios, y que se transmitió del 13 al 17 de mayo. Creel se mostró ampliamente informado y convencido de las iniciativas presentadas por el Gobierno, dispuesto a defenderlas como era su papel. No tendrá ocasión de hacerlo porque Calderón y Martínez (es decir, Calderón) juzgaron que el debate tendrá mejor resultado si cuenta con la voluntad de Televisa, que tiempo atrás había pedido la salida de Creel, porque con Beltrones ya se había arreglado. El ya ex coordinador se hará un bien a sí mismo, y a la República, si revela lo que sabe de las presiones y de su efecto en el Gobierno. Una mal entendida disciplina partidaria o un mal cálculo sobre su futuro no debieran impedírselo.


Cajón de sastre

Tal vez al mismo Santiago Creel sorprendió el aplauso intenso con que se le recibió ayer por la mañana en la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, de que seguirá siendo presidente a pesar de su destitución como coordinador de la bancada panista en el Senado. Aunque su brusca remoción gustó al puñado de senadores que lo soportaban como jefe de la fracción, causó inconformidad en otros miembros de ese grupo parlamentario, que habían llegado a reconocer el liderazgo de Creel. De modo que hubo panistas que, al lado de los senadores y diputados de otros partidos, mostraron su solidaridad con el dirigente depuesto. La presidencia de la Mesa Directiva (de donde derivó la de la Comisión Permanente en este receso) es un cargo para el que elige el pleno, sin necesidad de ser coordinador.

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15 abril 2008

El compadre Mendoza

Mouriño y Jorge Mendoza
Por Miguel Ángel Granados Chapa

En pos de la Gubernatura de Nuevo León, un Senador priista que envió cerca de millón 300 mil cartas con cargo a su Cámara hizo de una fiesta familiar un acto político

En medio de la crispación que envuelve a la vida pública sanea el ambiente, le pone una nota festiva el aire ecuménico que impregnó la boda de Catalina Hinojosa y Jorge Mendoza Sanchez, festejada el sábado por la noche en el Club Campestre Monterrey, en el municipio de San Pedro Garza García, cuyo Ayuntamiento Preside el ex-Senador Panista Fernando Margain.

El novio es hijo del Senador Jorge Mendoza Garza, quien aprovechó el fasto social para estrechar sus lazos políticos, de cara a la próxima sucesión gubernamental en Nuevo León, a la cual ya se aprestan los partidos que han regido esa entidad en los años recientes, el PAN y el PRI. Contra la peregrina idea, esparcida por sus adversarios y sus enemigos, de que perdió su capacidad de interlocutor político, el invitado principal del acontecimiento fue el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. ¡Mentira que no pueda hablar con nadie! En la boda se le vio en diálogos que suponemos amenos no sólo con el anfitrión, sino también con el gobernador Natividad González Parás, con el Diputado Emilio Gamboa Patron y, naturalmente, con quien le salvó la vida y lo puso en condiciones de continuar en su cargo, el Senador Manlio Fabio Beltrones.

Fue llamativo que los líderes parlamentarios priistas se dieran tiempo para asistir al festejo sabatino, pues en la antevíspera la tribuna de las Cámaras donde coordinan a sus compañeros tricolores había sido tomada por legisladores del Frente Amplio Progresista. En Xicoténcatl Beltrones había exigido a gritos que no los secuestraran y, por lo visto, los senadores fapistas cedieron a su reclamo, pues allí estaba de fiesta, libre en toda la extensión de la palabra. Bueno, quizá no tanto, porque el día anterior en el aeropuerto de Toluca una reunión de gobernadores y el comité nacional encabezado por Beatriz Paredes había impuesto a los coordinadores legislativos una decisión con la que ellos jugaban, como si dependiera estrictamente de su voluntad y su interés: la discusión legislativa de la reforma petrolera no ocurrirá en abril, haya o no debate nacional sobre la materia.

Supongo que la fuerza de convocatoria del senador Mendoza le viene de su singularísima condición de representar en su Cámara no a una entidad sino a una empresa, el Grupo Salinas, donde durante dos sexenios se desempeñó como vicepresidente ejecutivo de Información y Asuntos Públicos. En ese carácter encabezó la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, donde reemplazó a Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa, cuando los grandes consorcios resolvieron tomar para sí la conducción de ese organismo y de ese modo acentuar su capacidad de control sobre los concesionarios de medios electrónicos.

Hasta antes de 1994, en que se vinculó a su paisano Ricardo Salinas Pliego, Mendoza había hecho una carrera en la política y la administración local y en el Gobierno federal que todavía no le permitía volar alto. En cambio, con el poder vicario que le proporcionaba su pertenencia a TV Azteca, llegó hace dos años al Senado, en la planilla priista de representación proporcional. No habiendo militares de filiación tricolor en esa Cámara, Beltrones le confió la Comisión de Defensa, acaso recordando su aguerrida conducta en la toma de las instalaciones del Canal 40, exitosa operación bélica que dejó como botín a Salinas Pliego la dispensa gubernamental para operar una concesión que nunca le ha sido atribuida.

Mendoza se opuso, sin éxito, a la reforma constitucional en materia electoral, que cuenta con un vasto y profundo capítulo sobre medios electrónicos, cuya nuez consiste en prohibir que la propaganda política sea objeto de comercio en radio y televisión. Tal vez su posición no fue tan enjundiosa como sus jefes en el Ajusco hubieran esperado, acaso porque ahora el futuro de Mendoza depende de su cercanía a Beltrones y menos de su relación con Salinas Pliego. Aunque podría ser una predicción fallida, TV Azteca puede hacer un senador pero quizá está lejos todavía el momento en que pueda hacer un Gobernador.

Notoriamente, Mendoza quiere serlo, a partir de cualquier apoyo que pueda conseguir. Por eso se mueve en el escenario local. A veces sus iniciativas resultan fallidas, como una función gratuita de cine en Guadalupe, que debió ser suspendida por falta de público. Tal vez por eso resolvió hacerse presente de modo masivo. En agosto del año pasado, de su oficina senatorial fueron emitidas cerca de un millón 300 mil cartas dirigidas a ciudadanos de Nuevo León. En ellas, Mendoza se ponía a disposición de los votantes para hacer llegar su voz al Senado, daba cuenta de su trabajo en esa Cámara, y pedía llenar un formulario con datos personales y la sugerencia de aportar los nombres de dos personas a las que "debamos contactar".

No faltaron destinatarios asombrados de saber que Mendoza los representaba en el Senado, especialmente quienes habían votado y hecho ganar a los panistas Fernando Elizondo Barragan y Blanca Judith Díaz Delgado, o los que contribuyeron con su sufragio a que el priista Eloy Cantú Segovia fuera senador perdidoso, de minoría. Por lo demás, como lo hizo notar Grupo Reforma el 9 de febrero, Mendoza no se ajustaba a la verdad en su mensaje, pues se atribuía logros de cuya autoría estaba lejos. Para empezar, no es muy asiduo, pues ha participado en sólo 41 por ciento de las votaciones, y no ha presentado ninguna de las 138 iniciativas que los senadores priistas pretenden hacer aprobar.

La correspondencia de Mendoza, uno de 128 senadores, significó el 85 por ciento de los envíos del Senado.

Comentarios del enmascarado en el exilio: El Senador panista, ex-Gobernador y ex-Secretario de Energia Fernando Elizondo Barragan, es consuegro de Alejandro Junco de la Vega, propietario del Grupo REFORMA y, conyuge de Veronica Ortiz Salinas de Elizondo, ex-Presidente de la Fundacion “Vamos Mexico” de Martha Sahagun de Fox, y a su vez prima de Ricardo Salinas Pliego.
El abogado Luis Mendoza, hermano del Senador Jorge Mendoza y casado con Cristina Toussaint, (principal accionista de LAMOSA) es socio tambien de Luis F. Gonzalez Paras (hermano del Gobernador de N.L.) y Fernando Elizondo Ortiz (hijo del Senador Fernando Elizondo Barragan y yerno de Alejandro Junco) en el despacho "favorito" regiomontano Santos-Elizondo-Cantu.

12 enero 2008

> en pocas palabras <

Censura contra Aristegui | A Bocajarro
Milenio Diario de Monterrey Enero, 2008

Sucedió durante la inauguración del Fórum Universal de las Culturas de Monterrey. Carmen Aristegui fue invitada para el relanzamiento de la estación WRadio en esta ciudad.

Fue la oradora principal de aquel evento nocturno celebrado en el hotel Quinta Real. “¿De qué hablo?”, me preguntó, mientras la llevaba al lugar, desde el Parque Fundidora donde realizó una entrevista al gobernador Natividad González Parás. En ese momento recordamos que en aquellos días se celebraba el aniversario del asesinato de don Eugenio Garza Sada y el 30 aniversario del Comité Eureka de desaparecidos, dirigido por la también regiomontana Rosario Ibarra de Piedra: “De eso voy a hablar: de don Eugenio y doña Rosario”, comentó con su habitual sonrisa. “¡Me encanta!”, le dije, “Porque ya sabes que estamos en territorio comanche y hace falta una voz como la tuya”.

Por aquellos días, la violencia del grupo guerrillero EPR se dejaba sentir en las instalaciones de Pemex y el fantasma de la insurgencia se cernía nuevamente en un México asolado por la involución de las garantías individuales. En un brillante discurso, Carmen unió la actualidad noticiosa con los caminos entrelazados de dos personajes regiomontanos; una idea que difícilmente podría concebir la mente de alguien sin visión plural.

El lugar estaba lleno de empresarios y funcionarios invitados como potenciales anunciantes de WRadio, propiedad de Televisa (51 por ciento) y del grupo español Prisa (49 por ciento): “Son dos caminos que se entrelazan históricamente para mostrarnos que México no puede seguir con las desigualdades sociales. Un hombre asesinado y también una madre cuyo hijo es desaparecido, frente a un EPR que se reactiva argumentando la desaparición de algunos de sus hombres…”. En aquel salón las lúcidas palabras de Carmen retumbaron ante un silencio sepulcral.

A la mañana siguiente, Hoy por hoy se transmitió desde el mismo lugar. Carmen me invitó e incluyó un reportaje que hice sobre las irregularidades del Fórum y a continuación entrevistó al gobernador, quien no supo dar una respuesta coherente ante la crítica.

“Éstas dos vienen con la espada desenvainada”, dijo con evidente enojo el director de noticieros de WRadio Monterrey a nuestro productor. “Diles que el Gobierno de Nuevo León es nuestro anunciante y que nosotros sí sabemos cuidarlo”.

Cuando Jorge Navarijo nos lo contó, nos sorprendimos. Carmen añadió: “Para qué nos invitan si saben quienes somos”. Hacer periodismo independiente significa eso: abordar todos los temas, sin importar quiénes son los anunciantes. Y aunque parezca una cosa normal y razonable, en México no hay muchos medios que lo hagan.

Por encima de los intereses económicos debe prevalecer el derecho de la sociedad a una información veraz y completa. Carmen Aristegui es una digna representante del mejor periodismo. Durante más de un año colaboré con ella. Fue Carmen quien de manera generosa me abrió su espacio luego de que la revista Proceso, sometida desde hace unos años a una dirección mezquina, déspota y misógina, censurara mi trabajo sobre pederastia clerical y me despidiera sin indemnización después de 18 años de trabajo, argumentando “indisciplina laboral”.

Lamentablemente, la prosperidad económica de ese semanario que en algún momento significó un estandarte de la libertad de expresión en este país, se basa actualmente en el expolio a sus trabajadores y en la censura. Las argucias de algunas empresas para despedir a sus empleados suelen estar disfrazadas. Son estrategias para no pagarles lo que por ley les corresponde y en algunos casos para conservar un poco de dignidad frente a la indecencia de sus decisiones. Es lo que le sucedió a Carmen Aristegui. Televisa y Prisa decidieron no renovarle su contrato por “incompatibilidad en la línea editorial”, es decir, porque la periodista se negó a someterse a la censura.

Las cosas como son. Aquí no hay ninguna ambigüedad, y aquél que no lo quiera ver le ciega sus propios intereses. Pierde Carmen su espacio, pero también perdemos todos; la sociedad en general, porque su programa era una ágora de las ideas, una plataforma para debatir los distintos ángulos de la información, para hacer real y efectivo el derecho a la libertad de prensa. Su despido, como el de cualquier otro periodista que lucha por estos principios, vulnera los derechos de todos. Por eso me voy con ella.

De Televisa puede esperarse eso y más. Es una empresa que fue priista y que ahora es panista, o mejor dicho, gobiernista. La sorpresa viene del grupo Prisa, propiedad del fallecido magnate de la comunicación Jesús de Polanco. Prisa sostenía a Carmen Aristegui con su 49 por ciento de participación accionaria. Ambos consorcios se habían enfrascado en los últimos meses en una lucha sin precedentes por el control de los derechos del futbol en España. Allá, Prisa le ganó a Televisa, y a cambio, para no perder su 49 por ciento, aquí le ofreció la cabeza de Aristegui; lo cual favorece su expansión latinoamericana.

Prisa no se hubiera atrevido a ejecutar semejante barbaridad en España, donde pasa por ser una empresa plural, progresista y valuarte de la libertad de expresión. La consecuencia inmediata es que el prestigio de Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo y diseñador de la nueva política editorial, ha quedado en México al nivel de cualquier vulgar censor… una pena.

Sanjuana Martínez

15 noviembre 2007

>> ViVA MADERO: Oligarquia con Prosapia <<

EL arte vinícola es su vida... Nos cuenta José Milmo Garza-Madero, en el Suplemento «Sierra Madre», del periódico El Norte de este viernes, 9 de marzo en 2007. Rodeado del sabor de la uva y del aroma de las barricas en la Casa Madero, en Parras de la Fuente, Coahuila, José Milmo Garza-Madero se siente en su ambiente... y ahí, nos platica su pasión por esta industria.

Tomar una copa de vino para muchos en un deleite, para José Milmo dirigir la vinícola más antigua de América, la «Casa Madero», ha sido uno de los mayores placeres que le ha dado la vida.

Aunque estudió ingeniería y no pensaba dedicarse a la producción del vino, desde 1973, y después de estudiar un diplomado en enología en Europa, se dedicó de lleno a darle vida a la uva blanca y tinta, y por supuesto al vino.

De haber iniciado en Parras, Coahuila, la «Casa Madero» tiene 410 años, actualmente las principales uvas tintas que producen son Cabernet Sauvignon, Merlot, Shiraz, Cabernet Franc y Tempranillo, entre las blancas cultivadas se encuentran Chardonnay, Semillon y Chenin Blanc.

El vino en América se hace por primera vez en Casa Madero

Era el año de 1574 cuando un grupo de españoles buscaba oro, en lo que hoy es Coahuila, para su sorpresa no fue tal metal lo que encontraron en medio del desierto, sino un verdadero oasis con manantiales de agua y una gran profusión de vides silvestres, lo que hoy es conocido como el Valle de Parras.

"Ahí establecieron la Misión de Santa María de las Parras, y con las uvas de estas viñas nativas produjeron el primer vino americano, sólo que a los pocos años tuvieron que abandonar el lugar, porque los habitantes de la zona no los querían,” platicó José Milmo.

A pesar de que no los dejaban habitar ahí, uno de los pobladores originales, Don Lorenzo García, logró establecer la paz con ellos y se reubicó siete kilómetros al norte, en otro manantial de agua.

"Con el propósito de plantar viñas para producir vino y brandy, solicitó al Rey de España una 'merced' o dotación de tierras, que recibió en agosto de 1597, dando así formal nacimiento a la Hacienda de San Lorenzo, lo que hoy es Casa Madero.”

La propiedad pasó por varios dueños incluyendo una empresa francesa, a ésta se la compró en 1893 Don Evaristo Madero Elizondo, patriarca de la familia Madero y abuelo de Francisco I. Madero González.

En Europa, Don Evaristo, contrató los servicios de los mejores técnicos, viticultores de España e Italia y enólogos de Francia; también adquirió nuevas variedades de uvas y trajo equipo moderno de vinificación, barricas, toneles de madera y demás equipo para la viña y las bodegas convirtiendo a la vitivinícola en una importante empresa productora de vino y brandy en México.

Mas tarde, Don Evaristo contrajo matrimonio y tuvo cinco hijos: Rodolfo, Bárbara, Osvaldo, Héctor y Delfina, de ellos, sólo Bárbara Madero Farías, siendo la menor de la familia, continuó cuidando de la Casa Madero junto con su esposo Rodolfo Garza Villarreal.

"Bárbara era mi abuela, por eso yo desde niño conozco Parras y me encanta, porque es un lugar precioso, y desde que regresé de estudiar enología, me picó el vicio del vino y se me quedó en la sangre,” concluyó.

11 septiembre 2007

Telecracia vs. partidos

Cuando se discute de política suele suceder que nos perdemos en la superficie y no entramos al fondo. Eso pasa con la reforma electoral en discusión.

Desde abril, cuando se aprobó la Ley para la Reforma del Estado, se veía que gravitaría sobre cuestiones electorales. El promotor tanto de la Ley de Reforma del Estado como de la propuesta de reforma electoral fue el priista Manlio Fabio Beltrones, quien como presidente del Senado se posicionó como líder de ambos proyectos.

Siendo tercera fuerza en la Cámara de Diputados y segunda en el Senado, el PRI está posicionado como partido fiel de la balanza, en tanto que el PRD se niega a reconocer el "triunfo" panista, aprovechando que el PAN todavía no logra acomodar la relación con su Gobierno. Por supuesto que las reformas no son las llamadas reformas estructurales. Nada hay en los debates de cómo reactivar la economía mexicana, seguimos en la que ya parece eterna: reforma electoral.

Lo escandaloso que resultó la decisión de remover a los consejeros electorales atrajo la atención de la opinión pública y pasaron inadvertidos otros aspectos que también son relevantes. Las empresas televisoras emprendieron una dura defensa de la permanencia de los consejeros argumentando que al sacarlos de esa posición se vulneraría la autonomía del IFE. Ugalde se volvió una más de las estrellas del Canal de las Estrellas.

Ese debate escondía otra de las reformas propuestas que no se contenía en la iniciativa firmada por Beltrones: la prohibición absoluta de que los partidos políticos compren tiempo en televisión y radio. La iniciativa de reformas no planteaba esa prohibición, sólo mencionaba que en esta materia se adaptaría a lo que decidiera el Constituyente permanente, órgano encargado de reformar la Constitución, En lo oscurito se fraguaba que salieran del aire los partidos políticos en las campañas. No obstante que no era una parte expresa de la iniciativa, los senadores dictaminaron sacar del aire a los partidos.

Precavidos, los senadores ocultaron su intención para evitar la presión que las televisoras ejercieron el año pasado en la discusión de la Ley de Radio y Televisión. Sólo después de la revisión que hizo de esta ley la Suprema Corte, algunos, entre ellos notablemente Santiago Creel, reconocieron que el "poder" de las televisoras se impuso a los legisladores. Mucho influyó que el Gobierno y los partidos se habían acostumbrado a ver a las empresas televisoras como poderes fácticos incapaces de desafiar.

La discusión se centró en este aspecto y dejó fuera otros puntos relevantes, como son la reducción de las campañas, la presidencial y la de diputados y senadores de casi 200 a sólo 90 días. También se reducen las precampañas, se prevé que el IFE pueda acordar con los organismos electorales locales manejar las elecciones en los estados y municipios. También se considera que exista un órgano especializado en el IFE que fiscalice los gastos de campaña, dejando fuera un poco a los consejeros de esa ingrata tarea. Otros aspectos importantes se conocerán más ampliamente.

Los perdedores de esta reforma, si es que se aprueba en sus términos, serían las empresas televisoras; los ganadores serían los destinatarios de lo que ahora son gastos de campaña y que pueden encontrar mejor destino. Los ahorros serían notables.

Si a alguien habría que culpar de la radicalidad de esa medida es a las propias empresas que se engolosinaron con el poder que les habían transferido los últimos gobiernos que, incapaces de otra forma de comunicación con la sociedad, hicieron de los "spots" un sustituto virtual del verdadero espacio público.

El año pasado miles de millones de pesos fueron a parar a dos empresas del ramo. No conformes, tomaron también dinero proveniente de la segunda campaña, la de Vicente Fox contra López Obrador, y de la tercera, las de los empresarios con el mismo propósito. Fue una victoria pírrica, pues en ese triunfo se finca el recelo de los legisladores a seguir subordinados al poder de la televisión. Hasta ellos tienen límite para enajenar su autonomía política. Bien dicen que la ambición rompe el saco.

El pueblo enfrenta dos alternativas: la política la dirige la televisión o los partidos.

Sergio Elías Gutiérrez 11 Sep. 07 Grupo REFORMA

10 septiembre 2007

Ley de Medios: “as bajo la manga”

Televisoras estarían dispuestas a intercambiar reforma electoral por Ley de Medios

Los senadores desempolvaron la Ley de Medios no para usarla de “garrote” , sino para abrir espacios de negociación

Ya se sabe (EL UNIVERSAL, Bajo Reserva, 09/09/07) que,ante la presión descomunal del poder mediático lanzado contra la reforma electoral, los tres principales partidos políticos representados en el Senado de la República —PAN, PRD y PRI— reaccionaron con un “as bajo la manga”, al acelerar la discusión de la llamada Ley de Medios, que tarde o temprano sustituirá a la malograda ley Televisa.

Una respuesta política que, más que inteligente, parece “de librito”, pero que aun así fue vista por no pocos como una reacción de fuerza por parte del Congreso frente a las poderosas televisoras. Pero lo que está en juego tanto en la reforma electoral como en la Ley de Medios —no sólo el dinero que emplean los partidos en propaganda electoral, casi 3 mil millones de pesos, sino la influencia misma del poder mediático frente al poder público— acepta mucho más que una lectura lineal como ésa, y hasta abre la puerta para la hipótesis de una negociación forzada —entre el Congreso y las televisoras— para impulsar un intercambio de intereses.

Es decir, que mediante una campaña de presión supuestamente en defensa del IFE y de su Consejo General —que en realidad es la defensa de sus intereses económicos—, las televisoras habrían forzado a poner sobre la mesa de discusión la Ley de Medios, cuyo debate es impostergable y en una de sus partes medulares tiene importantes puntos de contacto con la legislación electoral. Se podría decir, incluso, que las televisoras, en especial Televisa, estarían dispuestas a un nada extraño “enroque legislativo”: la reforma electoral a cambio de la Ley de Medios.

Y vale la hipótesis, porque el espíritu reformista que anima a los tres grandes partidos mexicanos abre anchas avenidas para la negociación, el acuerdo, la presión y hasta el chantaje entre todos los sectores sociales involucrados en los cambios que se proponen, a la luz de la reforma del Estado. Pero además, la hipótesis se refuerza si recordamos que una buena parte de los políticos y legisladores que hoy impulsan las reformas del Estado, electoral, fiscal y de medios, son los mismos que hace unos cuantos meses aprobaron, casi sin discusión y mediante ofensivos “lineazos”, la ley Televisa. Las televisoras no sólo cuentan con importantes aliados en el Congreso, sino que incluso muchos de quienes impugnaron esa ley frente a la Corte, y que lograron su caída, hoy están fuera de los centros reales de poder.

Está claro que, luego de las experiencias electorales de 2000 y 2006 —en donde el dinero dominó a la política y la democracia electoral—, existe entre el tripartidismo dominante en el Congreso una tendencia que favorece limitar la participación de los poderes fácticos en los procesos electorales, y que todos o casi todos los actores políticos fueron víctimas del poder de las televisoras y los grupos familiares que dominan la radio. Pero también es cierto que en 2000 y 2006 no pocos de los políticos que ahora reivindican posturas de fuerza frente a las televisoras —y que dicen comportarse como “hombrecitos”— en realidad se doblegaron a las presiones mediáticas y hasta pactaron acuerdos inconfesables.

En efecto, el Congreso y los partidos que lo integran pudieran acordar hoy que la televisión y la radio se quedaran fuera de los procesos electorales, y hasta pudieran acordar una Ley de Medios que limite el poder mediático, que permita abrir espacios para la competencia y terminar con los monopolios electrónicos en radio y televisión. Pudieran hacer todo eso y más, hasta convertir a la grosera “partidocracia” en el “poder de poderes”, por sobre la jerarquía constitucional del poder. Pero existe un pequeño detalle que los Creel, Navarrete y Beltrones no quieren decir, que olvidan o, de plano, se niegan a ver. ¿Cuál es ese detalle?

Que ellos mismos, Creel, Navarrete y Beltrones, tienen ambiciones de poder —alguno de ellos incluso presidenciales—, más allá de su cargo actual en el Senado; que pertenecen a partidos políticos cuya esencia y fin es el poder y el ejercicio de los cargos públicos, y que una cosa son los procesos electorales y la construcción de los centros de poder y cargos públicos, y otra cosa muy distinta es el ejercicio del poder y de esos cargos públicos. Cuando en el Senado se limita o prohíbe la participación de los poderes fácticos en los procesos electorales, y cuando presuntamente se amenaza al poder de las televisoras y la radio con la Ley de Medios, en realidad sólo se pretende contener a una parte de ese poder. ¿Por qué?

Porque la otra parte del poder mediático, que se expresa en la información, en los noticieros, en las campañas contra tal o cual político, queda en absoluta libertad. En realidad la siguiente bandera que esgrimirán los poderes fácticos de los medios será precisamente la bandera de la libertad de expresión; entendida como el derecho de endurecer la crítica y exhibir, en televisión y radio, todos los males de los gobernantes en turno, sean de gobiernos municipales, estatales o federales. ¿Qué centro real de poder, sea del Ejecutivo, Legislativo o Judicial, sea municipal, estatal o federal; sea liderazgo partidista o social, sería capaz de soportar una andanada mediática, en televisión y radio?

Ese es el verdadero mensaje que enviaron en el Congreso los jefes del poder mediático, cuando advirtieron que muchos legisladores aspiraban a ser gobernantes. Y por eso, de manera rápida los senadores desempolvaron la Ley de Medios. Pero no para usarla como un garrote para aplacar a las televisoras, sino para abrir espacios de negociación sobre esa ley. Y es que los políticos “no comen lumbre”, y saben que sean del partido que se quiera y la doctrina que se antoje, todos estarán expuestos a las campañas mediáticas, no en los procesos electorales, tampoco en la pelea por nuevas concesiones, sino en el ejercicio del poder.

Pueden aparecer como “valientes cruzados” frente al poder de la televisión y la radio, pero como “no comen lumbre” y tampoco son suicidas, tendrán que negociar la reforma electoral a cambio de elementos fundamentales de la Ley de Medios. Y si no, al tiempo.

(c) Ricardo Aleman | El Universal | 10 Sept 2007

28 agosto 2007

Los Milmo unidos por Santiago Vidaurri

Por Abraham Vázquez | Sierra Madre | El Norte | Grupo REFORMA

Con la intención de reunirse y seguir con los trabajos para reivindicar la figura del destacado político y militar nuevoleonés Santiago Vidaurri, quien falleció hace 140 años, los regios Patricia y Alberto Milmo, tataranietos de este personaje, organizaron un singular evento en la Mesa de Cartujanos, lugar al que sólo se puede llegar a pie o en avión.

A esta hacienda, ubicada en una gran meseta en Candela, Coahuila, en los límites con Lampazos, asistieron historiadores, cronistas, promotores y amigos de la familia, quienes pasaron un día muy diferente.

Encabezados por Patricia y Alberto Milmo Garza-Madero, actual propietario de este lugar, un grupo de 40 personas se dio cita el pasado sábado en la Mesa de Cartujanos o Catujanes.

A través de una decena de avionetas, en una acción que coordinó el empresario Rodolfo Garza, los asistentes llegaron hasta la cumbre de este capricho de la orografía norestense, ubica a más de 600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Y es que para llegar hasta la cima de este cerro, el acceso es de dos maneras: a pie o vía aérea.

Las actividades iniciaron en la capilla estilo irlandés del Siglo 19, en cuyo interior se ubican los restos del militar conocido como "Caudillo del Norte", con una misa que fue oficiada por los sacerdotes Gildardo Chávez y Daniel Prado.

Posteriormente, los historiadores Jesús Ávila Ávila, César Morado Macías e Israel Cavazos Garza recordaron logros, aciertos y errores de quien fuera el dominante de las fronteras del norte.

"Venir a este santuario ha sido edificante. Mi iniciativa es que se mantenga viva su flama y sus recuerdos", señaló Cavazos Garza, cronista e historiador de Monterrey.

Durante el evento, Morado Macías y Ávila Ávila anunciaron que actualmente trabajan en una investigación, junto a la historiadora Leticia Martínez Cárdenas, para iluminar nuevos aspectos de la biografía y la obra de Vidaurri.

Además, Francisco Zertuche, promotor cultural, señaló que se prepara una escultura de Vidaurri, obra de Cuauhtémoc Zamudio, que podría ubicarse en Lampazos.

"Tiene dos metros de alto, la escultura. (Vidaurri) Está sentado, y se va a exhibir en Monterrey para que la conozcan. Posteriormente se exhibirá a la entrada de Lampazos, en un costado de la Presidencia Municipal. Estará cerca de una estatua de Benito Juárez, pero aún vamos a definir su sitio final", dijo.

"Es una figura muy controversial para la gente que no se pone un siglo atrás para saber que las circunstancias eran diferentes a las de ahora", agregó.

FOTO: Izq. a Der. : Brandi Olson y Alberto Milmo Flores

26 agosto 2007

>> en pocas palabras <<

Libros a la mano

Con la presentación de tres autores locales y una venta nocturna de libros, la editorial Fondo de Cultura Económica (FCE) festejará en Monterrey a partir de mañana lunes el décimo aniversario de su librería Fray Servando Teresa de Mier. Se busca así difundir la literatura regiomontana, amén de promover la obra de esta casa editora que, fundada en 1934 por un fideicomiso estatal, rebasó ya los cien millones de ejemplares.

Dice la página web de la editorial: "El FCE no fue concebido como empresa lucrativa, sino como institución de fomento cultural, y surgió gracias al apoyo financiero del Estado, en calidad de fideicomiso, con el fin de impulsar la cultura sin condicionarla ni censurarla. Pronto se formó una Junta de Gobierno y, desde su fundación, la empresa definió su destino, estableciendo una relación de mutuo respeto con el Estado".

Supongo que, aunque el lucro no sea su objetivo ni su razón de ser, el FCE busca generar dinero por medio de la venta de libros, de modo que no sea un parásito del erario, como es el caso de algunos organismos paraestatales que, ordeñados por unos pocos vivales, son una carga social.

De lo contrario, es decir, si el FCE no cuidara del subsidio que lo alimenta, sus cien millones de ejemplares no representarían hazaña editorial alguna. Pues, a fin de cuentas, hacer libros es tarea fácil cuando las pérdidas no las asume nuestro bolsillo sino los impuestos del pueblo.

La figura legal del fideicomiso señala a un fiduciario que, actuando cual inteligente hombre de negocios, invierte los bienes encomendados por un fideicomitente, que en el caso del FCE es el Estado. Es decir, se busca al especialista capaz de manejar sin mermas un fondo estatal, en aras de un fin específico. Para el FCE, tal fin es la creación y difusión del conocimiento y arte humanos, a través de los libros en lengua española.

Así pues, y ante la presencia de librerías foráneas que saben publicitarse y que representan una fuerte competencia en la industria del libro, el FCE no debe prescindir de la autopromoción, ello aunque su objetivo no sea el lucro.

Lo mismo vale para Conarte y demás organismos estatales dedicados a la cultura, los que, al igual que el FCE, sin falsos pruritos de conciencia y a fin de divulgar su obra, me parece que deben echar mano de cualquier publicidad, mercadotecnia e incluso de la moda.

En lo absoluto desprestigiaría al FCE lucir en su catálogo a escritores como J.K. Rowling, autora de Harry Potter, ello por más que la intelectualidad puritana lamentase la "comercialización" de una empresa paraestatal y el ala populista del Congreso protestara las supuestas "tácticas imperialistas". Después de todo, se trata de vender libros económicos.

Y aquí nótese la deliberada ambigüedad del nombre de la editorial, donde la palabra "económica", que aparece en la expresión "Fondo de Cultura Económica", se entiende muchas veces como un anuncio de libros baratos y accesibles, si bien al fundarse la editorial, en los años 30, la palabra indicaba otra cosa.

"La parte 'económica' del Fondo de Cultura no proviene del costo de sus libros, sino de que al inicio se pensaba que bajo este sello sólo se editarían libros sobre economía", dice la página web de la editorial. En efecto, al fundar el FCE, Daniel Cosío Villegas tenía en mente una colección de libros sobre economía, con los cuales surtir a la entonces recién fundada Escuela Nacional de Economía de la UNAM.

Años después, tras publicar varios libros de economía -entre los que sobresalía la traducción que Salvador Novo hizo de "El dólar plata", de William Shea-, los directivos advirtieron que el País requería no sólo conocimientos de economía; también necesitaba obras de historia, literatura, antropología y el más largo etcétera. Entonces la editorial abrió su mira a los más diversos campos.

De todos modos, el otro significado, el de "libro barato", también se apega a la realidad, pues dependiendo de un fidecomiso que no busca saquear al lector, el FCE vende libros a precios relativamente bajos, según una oferta que brilla de manera particular en la venta anual nocturna, la que esta vez, el jueves entrante, conmemorará el décimo aniversario de la filial regiomontana.

Antes de esta venta que, por cierto, imita las tácticas comerciales de los almacenes de ropa, la librería promoverá la obra de tres autores locales: mañana lunes, a las 19.00 horas, el novelista Felipe Montes presentará mi libro de cuentos "Hervor de riel"; el martes toca el turno a "Santa", de José Javier Villarreal, con comentarios de Víctor Barrera, y el miércoles Laura Medellín presentará "Visión de Monterrey", de Abraham Nuncio. El festejo concluirá el jueves, con la venta nocturna.

Recurriendo también un servidor al apoyo publicitario, mañana seguramente leeré un fragmento de un relato histórico cuyo protagonista es Santiago Vidaurri, ex Gobernador que a últimas fechas ha levantado en la localidad una polvareda ideológica. La entrada es libre.


Mario Anteo | 26 Ago. 07 |
anteo85@hotmail.com | Grupo REFORMA

APUNTES DEL ENMASCARADO EN EXILIO:

Su majestad imperial el Archiduque Maximiliano De Von Hapsburgo se rindió en la ciudad de Querétaro en mayo 1867 y los Juaristas tomaron la Ciudad de México poco tiempo después. A las seis de la mañana el 8 de julio de 1867, el general Santiago Vidaurri fue aprehendido en la casa con el portón número 8 de la calle San Camilo (donde actualmente es “Leandro Valle”) dentro del Centro Histórico de la antigua Tenochtitlán.

Había estado escondiéndose ahí, previo a su captura; el general de la República Porfirio Díaz emitió un Edicto a todos aquellos gallinas que habían tomado el lado de los franchutes. Les otorgó a todos aquellas veinticuatro horas para que se entregaran voluntariamente o encararan su ejecución. Con la ayuda de Patricio Milmo O’Dowd, su yerno irlandés, Santiago Vidaurri había diseñado un plan para escaparse de México hacia Tejas y no rendirse. El plan consistía en refugiarse en la casa de James Wright un ciudadano norteamericano.

Wright le exigió cinco mil pesos a Vidaurri a cambio de su ayuda. Tras ser capturado Vidaurri dijo que Wright lo había engañado en lugar de ayudarlo y lo entregó; como consecuencia cuando el ejército de Porfirio Díaz lo capturó lo ejecutaron ese mismo día, por la espalda como “traidor a México” sin derecho a juicio.

Se enterró el cuerpo de Vidaurri en la Ciudad de México en febrero 1868. Se exhumó el cuerpo después y se trasladó a Monterrey donde fue sepultado de nuevo en el Panteón Municipal Número 1. Su familia exhumó su cuerpo una tercera vez para llevarlo a su último aposento en la Capilla de la familia, ubicada en La Mesa de los Cartujanos, cumpliendo así con su último deseo.

Se conoce a voces que cada 9 de julio se realiza ahí una misa para conmemorar otro año de la muerte de Don Santiago, el Patriarca de la familia Milmo-Vidaurri. La Mesa de los Cartujanos se compró originalmente como un escondite para ganado y caballos. En aquella época un hombre no era considerado acaudalado por cuánto dinero tuviera sino por cuánto ganado poseyera. Don Santiago no solamente tenía ahí su ganado personal pero también el ganado de su yerno Don Patricio Milmo O’Dowd y el de su ejército. Terminó enamorándose del lugar y construyó ahí un hogar y, la Capilla que sirve de sepulcro a Don Santiago. Algún familiar me ha comentado que ha dialogado con su “espíritu” durante su estancia en uno de esos aniversarios luctuosos.

La Mesa de los Cartujanos está ubicada dentro de la jurisdicción de Coahuila pero se puede llegar a través de Lampazos, Nuevo León. Se describe como una elevación de 500 metros sobre la planicie. Sólo se puede llegar ahí por avión o medio día en mula haciendo la mayoría de sus descendientes pilotos expertos.

La Mesa de Cartujanos (Catujanos) esta situada al oriente del estado de Coahuila donde colinda con el de Nuevo León, en las cercanías de Candela. Tiene una altura de aprox. 500 metros sobre el nivel del terreno adyacente y es de muy difícil acceso, pudiendo hacerse solamente a pie por un viejo camino de piedra construido a mediados del siglo XIX por el entonces gobernador de Nuevo León, el legendario Santiago Vidaurri. Las primeras menciones de esa meseta se remontan a Juan Bautista Chapa, a finales de siglo XVII.

El terreno sobre la meseta es ligeramente ondulado con valles y lomeríos suaves, la tierra suelta y buenos pastos para la cría de ganado. El paisaje es espectacular.

La hacienda cuenta con una iglesia construida en el siglo XIX, con arquitectura tipo Irlandesa, en la cual se encuentra una cripta donde están sepultados los restos del Gobernador Santiago Vidaurri y otros descendientes de su familia.

Hacia el lado poniente de la Mesa, por el único acceso que existe en ese costado, fue construido un fuerte, llamado El Alamito, para vigilancia y protección de la Meseta. En sus paredes pueden verse todavía impactos de balas de pasadas guerrillas.

Anteriormente a la colonia fue habitada por indios, a quienes los españoles llamaron "Catujanos". Ellos dejaron una gran cantidad de hermosas pinturas rupestres llenas de colorido.

Actualmente la meseta es una propiedad privada, está bien conservada y sus actuales dueños se han preocupado por mantener en buen estado todas sus riquezas naturales y culturales.

24 agosto 2007

La espalda de Vidaurri

Escondido en la casa de un ciudadano estadunidense de apellido Wright, al que había pagado para ocultarlo, Santiago Vidaurri fue delatado por aquél y hecho preso por un piquete de soldados al mando de Porfirio Díaz. De inmediato se lo trasladó a la plazuela de Santo Domingo de la ciudad de México. Allí fue fusilado de rodillas y por la espalda bajo el cargo de traidor a la patria, mientras -cuenta Santiago Roel, padre- "una infame murga tocaba Los cangrejos, pieza de música burlesca con la que se denigraba a los reaccionarios".

Vidaurri no era un reaccionario, sino un cacique que no tenía otro interés que el del poder. Un poder que compartía con la elite empresarial de Monterrey a través de su yerno, Patricio Milmo, el hombre más rico del noreste en la segunda mitad del siglo XIX. Esta elite tanto era partidaria del imperio como de los esclavistas sureños de Estados Unidos a causa del intenso tráfico mercantil que mantenía con los confederados, sobre todo cuando los yanquis les coparon los puertos del golfo.

En estos días la figura de Vidaurri ha dado lugar a una polémica local tras la confección de su estatua por el escultor Cuauhtémoc Zamudio y el intento de colocarla en la plaza de armas de Lampazos, lugar de origen del que fuera gobernador de Nuevo León, a unos pasos de donde se encuentra la de Benito Juárez, su rival político y cultural.

Vidaurri, como lo hicieron en su momento otros caudillos, se levantó en armas sobre la cresta que combatía la dictadura de Santa Ana. Enarbolando el Plan Restaurador de la Libertad atacó Monterrey, capturó la plaza y al día siguiente se autoproclamó gobernador y comandante militar de Nuevo León.

A partir de ese momento no dejó de ensanchar su poder: anexó arbitrariamente Coahuila y creó el estado de Nuevo León y Coahuila; controló las aduanas de estos estados y el de Tamaulipas; creó un estado mayor con militares que destacarían durante la guerra de Reforma; impulsó la creación del Colegio Civil, entre otras medidas de infraestructura que permitieron un rápido desarrollo del estado, y adelantándose a la credenda de orden y progreso del porfiriato combatió encarnizadamente a las tribus indómitas de las que el suyo y otros gobiernos liberales no dejaron siquiera para muestra algo semejante a las reservaciones indias de Estados Unidos.

Con el acercamiento a la frontera de la potencia vecina luego de la guerra inicua que ésta nos hizo, la presencia de las primeras industrias textiles, el asentamiento de una inmigración europea y estadunidense de elite en Monterrey, el provecho que dejó a los inversionistas de mayor capacidad la guerra civil interna y la estadunidense y el consecuente crecimiento de la economía regional, Vidaurri se convirtió en uno de los indiscutibles hombres fuertes del país.

Las consecuencias del federalismo a quemarropa, en un país sin experiencia de vida republicana y con un aparato estatal incapaz de controlar el vasto territorio del México independiente, no podían ser otras que las previstas por fray Servando Teresa de Mier en la discusión entre centralistas y federalistas: la eventual pérdida territorial ante el expansionismo de Estados Unidos y el surgimiento de cacicazgos donde sus protagonistas se servirían con la cuchara grande.

La ausencia del control central y la lejanía hicieron propicio el cacicazgo de Vidaurri. Las tensiones con el gobierno federal pronto brotaron, sobre todo cuando aquel anexó Coahuila a Nuevo León y cicateó los recursos provenientes del tráfico internacional a las arcas nacionales. Su enfrentamiento con Juárez, que le exigía esos recursos y su apoyo para fortalecer al ejército republicano que peleaba con las tropas imperialistas, lo llevó no sólo a romper bruscamente con el presidente legal y legítimo de México, sino a intentar eliminarlo a tiros. No pudo y apostó su popularidad -que la tenía- convocando a una suerte de referendo para disfrazar su decisión de colaborar con el invasor: "votar por la paz -dice Roel- era someterse al Imperio y votar por la guerra era seguir al lado de Juárez". Perdió la votación y se refugió en Texas.

Quiso obtener el apoyo de Maximiliano para continuar ejerciendo su poder en Nuevo León. No lo consiguió y debió conformarse con el nombramiento de consejero imperial y, más tarde, con el de ministro de Hacienda.

Mediante una reinterpretación a modo de la historia se pretende reivindicar lo irreivindicable. La iniciativa ha generado críticas y juicios severos. Yo he asumido una posición.

Propongo que se emplace a la estatua de Vidaurri, pero de cara a la pared. Así los habitantes de Lampazos y todo el que pase por el lugar le podrán ver la espalda. Es la espalda que él dio a su pueblo, a su país y a los hombres que arriesgaron o dieron su vida por defender el derecho a ser soberanos y a gobernarse sin la intervención de poderes venidos de fuera.

Si el pueblo de Nuevo León y sus propios hombres (Ignacio Zaragoza, José Silvestre Aramberri, Mariano Escobedo, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño), por lo mismo a él también le dieron la espalda, ¿con qué cara cívica habría que rendir a Santiago Vidaurri el menor tributo? Ya se entiende que el propósito es disminuir la estatura de Juárez por obvios motivos políticos del momento. Pero, ¿hay necesidad de llevar las cosas a tales grotescos extremos?

Foto: Tataranietos de Santiago Vidaurri en La Mesa de los Catujanos, Lampazos, NL. (Izq. a Der.: Patricia Milmo Garza-Madero, Francisco Zertuche y Alberto Milmo Garza-Madero. Patricia y Alberto Milmo Garza-Madero son hermanos de Jose Milmo Garza-Madero, el heredero-propietario de la Casa Vitininicola MADERO de Parras, Coahuuila).

Abraham Nuncio | La Jornada | 24 agosto 2007

19 agosto 2007

Paula Cusi vs. Los Azcarraga de TELEViSA

Fotografía de la señorita Paula Cusi [Encarnación Presa Matute] cerca de 1970, cuando comenzó su relación de casi 25 años con Emilio Azcárraga Milmo.

16 agosto 2007

La telenovela de Díaz Ordaz

Don Emilio Azcárraga Vidaurreta, destocado por respeto y no por sumisión, encontró de pie a don Gustavo Díaz Ordaz y su saludo se escuchó apenas, ahogado en los pregones que penetraban al despacho presidencial por los balcones de Corregidora.

Don Gustavo habló recio: “Yo siempre creí que usted era un buen mexicano, don Emilio”. “Era y soy un buen mexicano, señor presidente”. Azcárraga Vidaurreta empezaba a captar el estilo amargo de Díaz Ordaz, cuya primera muestra recibieron ahí mismo, días antes, varios médicos llevados a su presencia por haberse manifestado frente a la Puerta de Honor, todos de blanco vestidos, en apoyo de alguna petición.

Don Emilio supo por qué había sido “invitado”: “Está usted transmitiendo por el canal 2 un programa que denigra, injuria y ofende a Benito Juárez, el mayor héroe de los mexicanos”. La causa del disgusto del presidente era una serie llamada Maximiliano y Carlota y la sorpresa de don Emilio fue del tamaño del enfado de don Gustavo.

Modos aparte, no le faltaba razón a Díaz Ordaz. La serie seguía una fórmula establecida por el cine mexicano, capaz de convertir en héroes de una leyenda romántica a los protagonistas de una tragedia para los mexicanos y finalmente para ellos. En la televisión Carlota y Maximiliano eran dos amantes inmaculados, altos, blancos, esbeltos, guapos, ojos claros, ella con su cabello azabache, él con su barba dorada y uniforme a medida; ella, el vestido largo y ampón de la más rancia nobleza europea. No agredían a un Estado soberano, solamente venían a bailar un vals vienés, aceptando la invitación de la junta de notables cuyo deseo era salvar a México de los mexicanos.

Frente a las buenas intenciones y la bondad de Maximiliano y Carlota y de los que fueron por ellos, contrastaba un indio zapoteca, feo, pobre, prieto, impasible y empeñado en quebrantar las tradiciones más queridas del pueblo. “Esa es la historieta de su novela, don Emilio, y a Juárez lo ponen como villano, el malo, el culpable de todas las desgracias de un país miserable. Eso no puede ser. Termine usted con ello, don Emilio”.

Llegó el señor Azcárraga Vidaurreta a su oficina del quinto piso en Chapultepec 18 y llamó a Miguel Alemán Velasco, encargado de algunos aspectos de la programación. Esa noche Maximiliano fue fusilado y a la semana siguiente Benito Juárez subía al carruaje que durante algunos meses lo llevaría por televisión a restaurar su imagen lastimada.

Alemán Velasco encargó al productor de la difunta Carlota y Maximiliano la nueva serie que sería la primera en el mundo en la clasificación de telenovela histórica. El productor de ambas se llamaba Ernesto Alonso.

Ernesto Alonso produjo algunas de las telenovelas de mayor auditorio transmitidas en México, pero fue pionero en el uso de la telenovela con fines de divulgación histórica para las grandes masas. Miguel Alemán se convirtió en impulsor permanente del género que Ernesto Alonso inició con talento y oficio. Rescató a Benito Juárez del descrédito a que lo había llevado en su novela anterior para divulgar la verdad sobre la vida del oaxaqueño, su lucha contra el falso imperio y las razones jurídicas en que fundaron los jueces mexicanos la sentencia de muerte de Maximiliano, Miramón y Mejía.

Lo inesperado fue que la modalidad encajó en el gusto del público y la novedosa mezcla de espectáculo y diversión con mensaje cultural tuvo más auditorio que todo lo anterior. Vinieron otras telenovelas basadas en nuestra historia, cada vez con mayor puntuación en las mediciones de audiencia de los programas de televisión. Así se produjeron La tormenta, Los caudillos y El carruaje. En 1969 se llevó a las pantallas como serie dramática popular La Constitución, con episodios para cada uno de sus artículos, lo cual suena casi como si se hiciera una obra dramática con los listados del directorio telefónico.

Los magníficos resultados obtenidos en la República Mexicana abrieron las puertas del mundo a este producto: fue exportado a todos los continentes, a centenares de países donde la repercusión fue tan buena o mejor. Numerosas compañías productoras aprovecharon la idea y realizaron series parecidas. Mientras tanto se produjeron y exhibieron Leyendas de México con acontecimientos reales o imaginados, conocidos o ignorados del virreinato. Luego Senda de gloria, El vuelo del águila y La antorcha encendida.

Jacobo Zabludovsky | El Universal | agosto 2007

« Y SIGUE LA MATUTE DANDO. . . STAY TUNED »

En los próximos días, a querer o no, los emplazados por la viuda de Emilio Azcárraga Milmo El Tigre, Paula Cusi [bautizada Encarnación Presa Matute], deberán responder judicialmente a los reclamos de ésta en materia de sucesión.

La última esposa del magnate fallecido hace 10 años, como usted sabe, alega el incumplimiento de la voluntad testamentaria de éste, quien le legó 16% de su fortuna.

Ante la negativa de los demandados de recibir la notificación correspondiente, el juez de la causa ordenó que ésta se planteara vía un edicto público, publicado el cual están corriendo 40 días para presentar sus alegatos.

Entre los demandados están prácticamente todos los integrantes de la familia Azcárraga, incluido el actual presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, sus hermanas, sus primos, sus tíos… además de todos los nuevos socios de la televisora.

EMPRESA | Alberto Barranco | El Norte | 15 agosto 2007

[foto: Nadine Jean y Emilio III]

10 agosto 2007

Se unen cronistas contra Vidaurri

Lo que no consiguió con los historiadores, sí lo logró con los cronistas: el proyecto de colocar una escultura en homenaje al ex gobernador Santiago Vidaurri unió a las organizaciones de cronistas locales, quienes se manifestaron en contra de esta idea.

Reunidos en un restaurante de la localidad, cronistas y aficionados a la historia discutieron por más de dos horas acerca de este proyecto, que encabeza el empresario Francisco Zertuche.

Y la opinión de todos fue en el mismo sentido: Vidaurri Valdéz es, de acuerdo con la Historia de México, un traidor a la patria y no debe tener un homenaje como el que se le pretende hacer en el municipio de Lampazos, con una escultura en una plaza pública.

“Todos deben intervenir para que la estatua no se coloque. Es un traidor a la patria, así lo declaró Benito Juárez”, expresó en tono airado el cronista de General Bravo, Juan Francisco Hinojosa Cantú.

Desde su punto de vista, si se rinde homenaje a Vidaurri de esa forma, entonces también deberían elaborarse esculturas en honor de otras figuras también originarias de Lampazos, como el héroe de la Independencia y militar del Ejército Insurgente, Juan Ignacio Ramón o como la promotora del periodismo libertario, Andrea Villarreal.

Pero sin duda, el que reaccionó de una forma más airada en contra de este proyecto fue Hernando Castillo Guerra, ex presidente estatal del PRI y quien ha colaborado en la elaboración de distintas publicaciones sobre la historia de Nuevo León y México, sobre todo desde el punto de vista liberal.

“Para llegar a alcanzar el grado de héroe nacional, se requiere haber llevado toda una vida, una congruencia patriótica desde el principio hasta el fin. La mayoría de nuestros héroes siempre fueron leales a la patria hasta el último momento, ofrendaron sus vidas en aras de nuestra patria y de nuestro país”, indicó.

Según explicó, la falla del tres veces ex gobernador del estado no fueron sus diferencias con Benito Juárez, pues los distanciamientos políticos son típicos en la historia mexicana.

El hecho que distinguió a Vidaurri en forma negativa fue su adhesión al Imperio no sólo como apoyo del emperador Maximiliano, sino como su promotor y empleado.

“Erigirle una estatua confundiría mucho a los jóvenes y a los niños, acerca de quiénes son patriotas y quiénes son traidores. Vidaurri es un traidor y no es una especulación", puntualizó.

Milenio Diario de Monterrey | Agosto 09, 2007

08 agosto 2007

Enfrenta escándalo Televisa

Por Jenaro Villamil –«PROCESO» (05-Ago-2007).- sacado de « EL NORTE »
MÉXICO.- Pareja sentimental de Emilio Azcárraga Milmo durante dos décadas y su esposa legal hasta su muerte, Paula Cusi Presa Matute ha cimbrado a las estructuras del consorcio televisivo más importante del País al demandar a Emilio Azcárraga Jean por el presunto despojo de la sexta parte del legado de El Tigre y al solicitar que se anulen las consecuencias jurídicas y administrativas de las asambleas de accionistas de Televisa que le otorgaron a El Tigrillo el control del grupo mediático.

La demanda ha empañado la celebración de la primera década de Azcárraga Jean y su equipo compacto al frente de Televisa. Justo antes de cumplirse 10 años del fallecimiento de El Tigre, cuando prescriben los derechos de los legatarios, el 9 de enero de 2007 Cusi interpuso la demanda ante la juez 62 de lo civil en el Distrito Federal, Yolanda Morales Romero.

Desde 1998 Cusi intentó que se le reconociera la sexta parte del reparto de los bienes de la herencia que estipuló El Tigre el 18 de enero de 1996, a fin de evitar la demanda. Se realizaron seis infructuosas reuniones con Alfonso de Angoitia, brazo derecho de Azcárraga Jean y cerebro financiero de Televisa, sin que se llegara a un arreglo. El último encuentro entre los asesores jurídicos de Cusi y De Angoitia fue en diciembre de 2006.

Paula Cusi contrató originalmente al abogado corporativo Javier Pérez Rocha para llegar a un acuerdo con Azcárraga Jean. Ante el fracaso y las amenazas nada veladas de Televisa a sus asesores jurídicos, Cusi decidió contratar el despacho de César Gerardo García Méndez e interponer una demanda de juicio civil.

El documento de 160 fojas, del cual «Proceso» obtuvo una copia, involucra a 40 codemandados, entre ellos a los albaceas de la sucesión de Azcárraga Milmo, a las hermanas de Azcárraga Jean, a sus primos Diez Barroso, a Alejandro Burillo Azcárraga, a funcionarios y ex socios de Televisa, así como al Banco Inbursa de Carlos Slim y a las otras instituciones financieras partícipes en la reestructuración financiera del consorcio.

La demanda argumenta una maquinación para despojar a Paula Cusi del 16.66% que le corresponde del legado de El Tigre, así como para autorizar pagos y compra de acciones y Certificados de Participación Ordinaria (CPO) que le permitieron a Azcárraga Jean tener el control de la empresa sin cumplir con lo establecido en el testamento de su padre en el reparto de bienes y acciones en tres empresas vinculadas a Televisa: Grupo Televicentro, Grupo Alameda y Grupo Triple C.

Hasta el pasado 2 de agosto, habían respondido al emplazamiento de la juez el Banco Inbursa, Bancomer, Alejandro Burillo, Fernando Diez Barroso, los notarios involucrados, así como uno de los dos albaceas de la herencia de Azcárraga Milmo, Rubén Fuentes Colín.

En la demanda se solicita a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a la Secretaría de Hacienda y al Servicio de Administración Tributaria información puntual sobre el manejo de las deudas, las ampliaciones de capital y la redistribución de las acciones de Televisa, es decir, datos desconocidos sobre el manejo financiero de esta empresa en los últimos diez años.

"El alegato podría parecer un pleito entre particulares, pero no es así. La cuestión de fondo es la impunidad y la falta de transparencia con la que se manejan las compañías de gran capital en este país. En la demanda se acusa de apoderamiento ilegal a Emilio Azcárraga Jean de todas las empresas de Televisa", sintetiza César Gerardo García Méndez, abogado de Paula Cusi.

Y subraya que el monto del despojo a su cliente equivale al 4% de las acciones de Televisa o su equivalente al valor actual: 800 millones de dólares.

El abogado precisó que, hasta el momento, ni Azcárraga Jean ni los funcionarios de Televisa han respondido al emplazamiento que le hizo la juez Morales Romero vía edictos publicados el 14, 19 y 22 de junio pasados en el periódico «Reforma». Azcárraga Jean y los codemandados tienen 40 días hábiles para responder y proporcionar la información en su descargo.

Se recurrió al mecanismo de los edictos, que se utiliza para personas o empresas cuyo domicilio no se identifica, ante la negativa constante de Televisa para ser notificada. El abogado García Méndez relató que varias veces se acudió a los edificios plenamente identificados con el logotipo del consorcio, y las respuestas fueron: "Aquí no es Televisa... háganle como quieran".

Azcárraga Jean tampoco ha expresado ninguna posición pública frente a la demanda. Proceso buscó un contacto con De Angoitia, sin obtener respuesta. La oficina de comunicación social de Televisa precisó que la demanda "no es un asunto institucional", sino un litigio privado.


LOS AZCÁRRAGA – MILMO

Emilio Azcárraga Vidaurreta casado con Laura Milmo Hickman

* Emilio Azcárraga Milmo (1930-1997) casado con Gina Shoundube +

segundas nupcias: Pamela de Surmont

Paulina Azcárraga de Surmont (1980, suicidio, Paris)
Alessandra Azcárraga de Surmont
Arienne Azcárraga de Surmont

terceras nupcias: Nadine Jean (de Sánchez Juárez)

Emilio Azcárraga Jean
Carla Azcárraga Jean

cuartas nupcias: Paula Cusi (Encarnación Presa Matute)

concubina: Adriana Abascal (Miss México 1989)

* Laura Azcárraga Milmo casada con Fernando Diez Barroso

Fernando Diez Barroso Azcárraga
Laura Diez Barroso Azcárraga
Emilio Diez Barroso Azcárraga
Gina Diez Barroso Azcárraga casada con Javier Moreno Valle (Canal 40)
Mónica Diez Barroso Azcárraga

* Carmela Azcárraga Milmo casada con Alejandro Burillo

Alejandro Burillo Azcárraga