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15 noviembre 2007

>> ViVA MADERO: Oligarquia con Prosapia <<

EL arte vinícola es su vida... Nos cuenta José Milmo Garza-Madero, en el Suplemento «Sierra Madre», del periódico El Norte de este viernes, 9 de marzo en 2007. Rodeado del sabor de la uva y del aroma de las barricas en la Casa Madero, en Parras de la Fuente, Coahuila, José Milmo Garza-Madero se siente en su ambiente... y ahí, nos platica su pasión por esta industria.

Tomar una copa de vino para muchos en un deleite, para José Milmo dirigir la vinícola más antigua de América, la «Casa Madero», ha sido uno de los mayores placeres que le ha dado la vida.

Aunque estudió ingeniería y no pensaba dedicarse a la producción del vino, desde 1973, y después de estudiar un diplomado en enología en Europa, se dedicó de lleno a darle vida a la uva blanca y tinta, y por supuesto al vino.

De haber iniciado en Parras, Coahuila, la «Casa Madero» tiene 410 años, actualmente las principales uvas tintas que producen son Cabernet Sauvignon, Merlot, Shiraz, Cabernet Franc y Tempranillo, entre las blancas cultivadas se encuentran Chardonnay, Semillon y Chenin Blanc.

El vino en América se hace por primera vez en Casa Madero

Era el año de 1574 cuando un grupo de españoles buscaba oro, en lo que hoy es Coahuila, para su sorpresa no fue tal metal lo que encontraron en medio del desierto, sino un verdadero oasis con manantiales de agua y una gran profusión de vides silvestres, lo que hoy es conocido como el Valle de Parras.

"Ahí establecieron la Misión de Santa María de las Parras, y con las uvas de estas viñas nativas produjeron el primer vino americano, sólo que a los pocos años tuvieron que abandonar el lugar, porque los habitantes de la zona no los querían,” platicó José Milmo.

A pesar de que no los dejaban habitar ahí, uno de los pobladores originales, Don Lorenzo García, logró establecer la paz con ellos y se reubicó siete kilómetros al norte, en otro manantial de agua.

"Con el propósito de plantar viñas para producir vino y brandy, solicitó al Rey de España una 'merced' o dotación de tierras, que recibió en agosto de 1597, dando así formal nacimiento a la Hacienda de San Lorenzo, lo que hoy es Casa Madero.”

La propiedad pasó por varios dueños incluyendo una empresa francesa, a ésta se la compró en 1893 Don Evaristo Madero Elizondo, patriarca de la familia Madero y abuelo de Francisco I. Madero González.

En Europa, Don Evaristo, contrató los servicios de los mejores técnicos, viticultores de España e Italia y enólogos de Francia; también adquirió nuevas variedades de uvas y trajo equipo moderno de vinificación, barricas, toneles de madera y demás equipo para la viña y las bodegas convirtiendo a la vitivinícola en una importante empresa productora de vino y brandy en México.

Mas tarde, Don Evaristo contrajo matrimonio y tuvo cinco hijos: Rodolfo, Bárbara, Osvaldo, Héctor y Delfina, de ellos, sólo Bárbara Madero Farías, siendo la menor de la familia, continuó cuidando de la Casa Madero junto con su esposo Rodolfo Garza Villarreal.

"Bárbara era mi abuela, por eso yo desde niño conozco Parras y me encanta, porque es un lugar precioso, y desde que regresé de estudiar enología, me picó el vicio del vino y se me quedó en la sangre,” concluyó.

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