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16 octubre 2007

A CUARENTA AÑOS DEL ASESINATO DEL CHE.


LA MIRADA DEL CHE QUE SIGUE ALUMBRANDO EL CAMINO QUE DEBEN TOMAR LOS PUEBLOS OPRIMIDOS PARA ALCANZAR SU LIBERACIÓN DEFINITIVA

Ni la soledad de haber sido abandonado a su suerte, ni lo artero de la emboscada, ni la saña de la bala asesina, pudieron apagar la luz de sus ojos. Ellos, como siempre, siguen iluminando el camino por el que deben tomar los pueblos oprimidos en la búsqueda de la liberación definitiva.

Limpiaron su cuerpo para borrar las heridas y la sangre derramada. Querían demostrar al mundo que con su muerte-ritual, expiaban todos los pecados de un régimen que él, como ningún otro, combatió sin descanso. Pero la sangre siguió corriendo y las heridas no pararon de enfermar a la humanidad toda, y hoy más que ayer, pedimos que vuelvan a nacer muchos Hombres como él.

Cortaron sus manos como si desmembrando y ocultando su humanidad yerta, ya nadie más lo pudiese reconocer. Pero cada día que pasó fueron muchos y muchos más los que se encontraron con en él, con el paradigma del revolucionario. Un revolucionario cabal que supo renunciar a las glorias del triunfo y a las mieles del poder, para recargar los sueños con balas de esperanza, sabiendo de antemano que amartillaba su propia vida en ofrenda por el mejor de los ideales. ¡Qué torpes!, como si la tierra boliviana pudiera volverse tumba cuando empieza a dar flor del ejemplo del revolucionario sin par.

Profetizaron leyendas negras, tejieron calumnia sobre calumnia y se valieron de todos los medios para el descrédito, pero nada consiguieron. A pesar de tanta mentira, a cuarenta años de su asesinato, son cientos de millones los hombres y las mujeres que, en todo el Mundo, quisieran ser tan íntegros y valientes como el Che lo fue.

Sus ojos, en definitiva, nunca se cerraron. Siguen mirando al horizonte e indicándonos ese lugar donde, con su ejemplo y con mucho Amor, preñaremos al futuro para que nazca el Hombre Nuevo.

José Miguel García

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