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15 octubre 2007

El error de juzgar

Sr. Jesús de Nazaret,
Taller de Carpintería Artesanos Unidos
Nazaret,
Galilea
Estimado Señor:

Gracias por someter a nuestra consideración el currículum vitae de los doce hombres que acaba de contratar para que ocupen posiciones de responsabilidad en su nueva organización. Todos han tomado la serie de pruebas que nuestra empresa utiliza en estos casos. Hemos analizado los resultados digitalmente. Además nuestros psicólogos y consultores de aptitud vocacional entrevistaron personalmente a cada uno de ellos.

Según nuestro equipo, la mayor parte de las personas carecen de experiencia, educación, y aptitud vocacional para el tipo de empresa que usted está apunto de emprender. Le recomendamos continuar su búsqueda de personas con experiencia, habilidad gerencial y capacidad probada.

Simón Pedro es emocionalmente inestable y su temperamento es explosivo. Andrés carece totalmente de capacidad de liderazgo. Los dos hermanos Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, colocan su interés personal por encima de los intereses del equipo. Tomás demuestra una actitud cuestionable, que tendería a minar la moral del grupo. Creemos asimismo que es nuestro deber advertirle que el nombre de Leví Mateo ha sido colocado en una lista de personas objetables por La Asociación de Comerciantes de Jerusalén. Santiago, el hijo de Alfeo y Tadeo, manifiesta actitudes radicales. Algunos de ellos. También muestran un alto grado de tendencias maníaco- depresivas.

Sin embargo, en uno de los candidatos observamos un gran potencial. Es un hombre de habilidades y recursos, tiene el don de gentes. Posee una aguda habilidad comercial y disfruta de buenos contactos en las altas esferas sociales. Está altamente motivado, es ambicioso y muy responsable. Recomendamos que haga de Judas Iscariote su principal asistente y su hombre de confianza.

Le deseamos mucho éxito en su nueva empresa.
Sinceramente suyos
Consultores Gerenciales Jordán
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Fue durante el fin de semana que junto con un amigo leí el texto anterior. Después de un largo rato ambos comentabamos un acontecimiento registrado en la Biblia. El libro 1 de Samuel 16: 7 dice: Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Qué bueno es creer y creerle a un Dios que no mira el aspecto físico, la posición económica, o cualquier otro factor, sino que mira y conoce a fondo nuestro corazón.

Si analizamos con detenimiento el carácter de los discípulos que Jesús escogió nos daremos cuenta que no eran dignos de ocupar el cargo que tendrían, que eran hombres comunes, pescadores, cobradores de impuestos, etcétera, pero Jesús no miró eso, el miró algo que nadie más podía ver, su corazón. Ojala y nosotros podamos comprender que no importa lo que nuestros ojos ven aparentemente y dejemos de juzgar, pues quizá aquella persona que nos parece menos apta para brindar un servicio es la que mejor lo puede hacer.

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