El 10 de mayo pasado, el soldado del ejército estadounidense, Agustín Aguayo, nacido en Guadalajara en 1972, regresó a Palmdale, California luego de haber cumplido una sentencia de 7 meses de cárcel en la base militar de Manhaeim Alemania tras recibir sentencia en juicio marcial realizado el 6 de marzo. El 26 de septiembre del 2006, Aguayo se entregó voluntariamente a sus superiores tras haber escapado días antes (3 de septiembre) de su regimiento estacionado en Alemania para no volver a combatir en Irak.
P ¿Agustín, alguna vez viste la película "Farenheit 9/11" de Michael Moore?
R Sí, por supuesto, estaba en Irak cuando vi esa película. Allá hay mucha depresión y frustración porque las giras se están extendiendo de 12 meses hasta 15 meses. Entonces, es algo muy difícil ser soldado. Segundo, estar en ese ambiente de combate, de conflicto armado día tras día y tras una extensión del tiempo. El tiempo de descanso después de las giras en Irak se está acortando, algo que resulta muy duro para las personas. Es un sacrificio inmenso el que están llevando a cabo los jóvenes que están allá.
P ¿Porqué te enlistaste en el ejército en el 2002?
R Por muchas razones, principalmente, porque sentí que me podía abrir oportunidades, porque quería servir. Yo vine a este país a los 4 años, a EU y no me hice ciudadano hasta después, tenía 20 tantos años y parte de mí sentía que nunca había contribuido, nunca había dado, regresado lo que se había hecho por mí, lo que este país me había dado a mí y mi familia. Entonces esta era una oportunidad para expresar mi gratitud, para servir. Sentía también que me iba a abrir las puertas, iba a poder completar mi educación, esa era una gran ilusión que yo tenía, que desapareció porque poco a poco me di cuenta realmente que hay poco tiempo o ningún tiempo para estudiar mientras estás en las Fuerzas Armadas.
Las clases de Universidad son gratis mientras uno está en las Fuerzas Armadas pero la tragedia es que nunca hay tiempo para estudiar.
Los jóvenes ingresan a las FF AA llenos de ilusiones y aspiraciones para hacer cosas positivas y buenas y realmente es una gran desilusión porque estando en las misiones que se están llevando a cabo en este tiempo de conflicto en Irak, pues realmente se esfuman estas esperanzas.
P ¿Ustedes usaron bombas de racimo o fósforo blanco contra población civil?
R No, no que yo sepa por lo menos mi unidad no, pero sí usó sus tanques bradleys y pues causaron daño a personas y uno de mis compañeros al platicar conmigo sobre esto me dijo "bueno, por lo menos no los conocía". Los medios iraquíes reportaban informes de muertes civiles. Lamentablemente en la mente del soldado tenemos que encontrar manera de encontrarle sentido a lo que sucede en el campo de batalla. Una de las maneras de hacerlo es por medio de decir, "bueno no los conocíamos" y yo creo que eso es una gran tragedia.
P ¿Crees que el Pentágono esté perdiendo la guerra?
R Creo que la Humanidad está perdiendo, creo que esta experiencia nos deja claro que la guerra no es la solución. La historia nos muestra vez tras vez por supuesto a veces no lo aceptamos, pero que obviamente las consecuencias de las guerras son más devastadoras que los beneficios. Aparentemente hay conflictos cortos que traen beneficios pero yo creo que toda guerra, corta o larga, trae consecuencias devastadoras.
Es cuando uno lo vive. Cuando uno está allí, cuando uno se pone el casco y cuando uno planta pies en territorio extranjero que uno se da cuenta de la realidad y que aunque no quiera hacer cosas buenas, ayudar, la realidad es que no es la manera de ayudar.
P ¿Tu estás por el retiro de las tropas?
R Por supuesto. Lamentablemente el estado que hemos creado es de caos. Eso ha resultado desde... porque nunca debió haber comenzado este conflicto en Irak y Afganistán pero ahora estamos allí y es una realidad. Se queden las tropas o no, va a haber tragedia. La totalidad del pueblo iraquí no nos quiere allí. Los soldados están frustrados y deprimidos. Tampoco quieren estar allí.
P ¿Tu pasaporte mexicano te llegó a salvar la vida al fugarte de Manheim?
R Mi pasaporte mexicano fue una bendición. Yo pensé que al regresar yo a Estados Unidos ellos iban a llevarme a la Corte aquí en EU y mi esperanza es que estando yo más cerca de la familia sentiría más apoyo, pero ellos decidieron llevarme de regreso a Alemania y no era algo que me gustara pero tuve que aceptar y afortunadamente mi familia siempre me apoyó y estuvo muy fuerte, la cónsul (mexicana en Frankfurt) me fue a visitar y estaban muy interesados en mi caso, fue a mi Corte, deseaba ayudarme con abogados.
La defensa ya estaba fija, teníamos un abogado experto en corte militar con muchos años de experiencia entonces no fue necesario, pero el punto es que se ofreció la ayuda y eso es algo por lo cual yo estoy muy agradecido.
P ¿Tu no disparaste balas en Tikrit?
R Yo cargué el rifle pero no le puse las balas, municiones. Una experiencia que algunos pensarán que estaban loco, algunos me reclamaron, pero para mí, mi experiencia en la vida no me podría llevar a disparar en contra de ninguna persona.
Yo me fui con esa convicción, regresé bien y pues cuando regresé decidí que nunca podía volver a ese lugar. La atrocidad más grande es ver que un ser humano muere en los brazos de uno.
P ¿Tienes alguna religión?
R No estoy asociado con ningún grupo religioso pero leo la Biblia , le oro a Dios y me considero una persona espiritual moral, con convicciones muy fuertes.
P ¿Porqué citaste en tu juicio a Marthin Luther King, a Mahatma Gandhi y a Martin Lutero?
R El estaba en contra de lo que había visto en su tiempo. La injusticia que había visto en la religión y él tomó un paso firme y dijo: "hasta aquí llego, no puedo continuar". Entonces yo me sentí de esa manera así como él que no podía yo seguir en las Fuerzas Armadas apoyando la guerra.
P ¿Ahora vas a dar conferencias?
R Nunca les voy a decir "no lo hagan", pero sí les voy a decir "este es mi experiencia, esto es lo que sé", para que tengan un cuadro completo de cómo es en realidad, porque la verdad es que los reclutadores presentan el asunto de una manera muy positiva, y la realidad es más compleja que eso y ellos tienen un trabajo y si ellos no traen suficientes personas, ellos pierden su trabajo.
Ellos están vendiendo eso, esa idea de que es una oportunidad, un trampolín para la superación pero la realidad es muy diferente. La realidad es que la guerra nos está destruyendo, está destruyendo a nuestros ciudadanos y a toda la Nación.
Fuente: Federico Campbell Peña, Machete Arte.
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