No entiendo casi nada de estas cosas. Quiero decir de la operativa. Me refiero al robo en Internet de datos, y al supuesto delito contra la propiedad intelectual cuando bajamos música o películas por la Red. Pero me suena a que esta es otra más de esas materias prefabricadas en la manera de plantearse y de enjuiciarlas la justicia y los medios: le falta sentido natural.
Ahora nos informan de que los datos de 120.000 usuarios españoles pasan a manos de ciberpiratas. Salvo los datos y claves bancarios cuya apropiación en este caso por parte de esos cibernautas pongo muy en duda por la sofisticada encriptación, el resto de los datos personales, teléfonos, domicilio y cómo se llamaba mi padre lo tienen, lo usan y Dios sabe qué pueden hacer con ellos montones de empresas, de bancos y de circuitos. Me da igual que vayan a parar a manos de esos usuarios de la Red. Pues también dudo de que los empleen peor que los bancos y empresas comerciales que trafican con ellos y se los pasan unos a otros.
Una buena prueba del mal uso que hacen las empresas de todo tipo que pasan por serias, son las infinitas llamadas telefónicas que recibimos en el teléfono fijo de nuestro domicilio. Lo mismo te pueden llamar a las 8 de la mañana que a las doce de la noche. Y además sin dar la cara, pues una voz programada se encarga de interponerse entre la empresa y el usuario. Te pueden sacar de la cama o de la ducha sin ningún escrúpulo, sin que nadie les haya dado autorización ni nos hayan pedido audiencia, y vivimos sin saber qué sorpresa nos podrán dar la próxima vez.
De modo que me trae sin cuidado que dispongan de mis datos los que robaron datos a los que ya me los habían robado. Seguro que tengo menos que temer de esos ciberpiratas que de los bancos o de los servidores telefónicos que los difunden, los venden y abusan de ellos.
Y en cuanto a la propiedad intelectual, es evidente que estamos ante otra más de torticeras interpretaciones de lo que sucede y cómo debe ser en este sentido tanto el mercado como ese derecho.
Con independencia de que a mí personalmente me trae sin cuidado que otro se apropie de mis ideas porque para eso las publico, para que todos cuantos quieran se "beneficien" de ellas (y por algo un proverbio árabe dice: "palabra que dices ya no es tuya"), esta miserable sociedad enredadora, mentirosa y manipuladora, es decir, las discográficas, las productoras, la editoriales, las policías y los juzgados a los que acuden aquéllas en defensa de sus derechos, tienen muy fácil la protección. En lugar de dirigirse a la conciencia de los usuarios que descargan de la Red música o películas tratándoles como ladrones vulgares, basta que dirijan la acción policiaca y legal contra los servidores que ofrecen a los usuarios de la Red esos productos. Ares, eMule o Kazaa y otras de libros serían los responsables directos del latrocinio, no quienes los utilizamos. Búsquenlos, neutralicen a sus servidores, suprímanse de la Red, y asunto concluido.
Pero no, no se hará así. Y es porque estas sociedades sin pies ni cabeza, se caracterizan por una cosa que nunca deja de estar presente en todo: atacan constantemente los efectos que califican de perniciosos, pero dejan intactas las causas de todas las injusticias y de todos los desaguisados para que todo siga igual y todo sean persecuciones. Y además lo hacen así, a conciencia...
La guerra como objetivo prioritario de la comunidad internacional
Alcanzan record los gastos militares mundiales
Los gastos militares mundiales alcanzaron el record de mil 204 billones de dólares, reveló hoy el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Según un informe divulgado por el SIPRI, Estados Unidos lidera la relación de los países que más invierten en armamentos con el desembolso de 528 mil 700 millones de dólares, el 46 por ciento del total del mundo, seguido de su aliada Gran Bretaña, Francia, China y Japón. El 63% del comercio de armas corresponde a los EEUU y el 29% a Europa.
En los últimos 10 años, los gastos militares se incrementaron en un 37 por ciento, mientras comparados con el 2005 aumentaron en un 3,5 por ciento.
Para el SIPRI Washington fue el mayor contribuyente a que se registrara la subida con la inversión de más de 26 mil millones de los 39 mil millones de dólares aumentados en gastos armamentistas.
El 83 por ciento del total de esos desembolsos corresponde a los primeros 15 estados que encabezan la lista del SIPRI.
En el documento figuran Arabia Saudita e Israel en los países que más invierten en armamentismo en el Medio Oriente.
También señala que de las empresas productoras de armas, 40 se encuentran en suelo estadounidense, con el 63 por ciento de las ventas.
Mientras, 32 europeas expenden el 29 por ciento, las nueve rusas disponen del dos por ciento del comercio, en tanto, corresponde el resto fundamentalmente a Japón e Israel.
Altercom*
Juan Gelman*
El físico ha provocado –entre otras cosas– cambios de clima en todo el mundo, lluvias inesperadas, estaciones que se ponen del revés. El político amenaza con causar más derramamiento de sangre todavía y, se sabe, la sangre no es el mejor fertilizante de la tierra. El empecinamiento de la Casa Blanca en instalar su escudo antimisiles en países del Este europeo que alguna vez fueron zona de influencia soviética ha levantado palabras fuertes en la boca del presidente ruso Vladimir Putin: amenazó con rediseñar viejos y nuevos blancos en Europa occidental que podrían ser atacados con “misiles balísticos o tal vez mediante un sistema completamente nuevo”, si el presidente Bush insiste en instalar un radar en la República Checa y un interceptor de misiles en Polonia (AP, 4-6-07).
Washington argumenta que el escudo es necesario para hacer estallar en el aire los misiles que lanzaría Irán, aunque es notorio que no tienen el alcance necesario para tocar tierras europeas y mucho menos las estadounidenses. Moscú afirma que se quiere cercar militarmente a Rusia. Los «halcones-gallina» han acentuado su campaña de acusaciones contra el régimen ruso, al que califican de antidemocrático y fatal para los derechos humanos.
Por las dudas, W. afirma que esto no es un retorno a la Guerra Fría. Tiene razón: lo que vendría es una guerra muy caliente.
Otra disputa alimenta el calentamiento político global: la lucha entre EE.UU. y China por el control del petróleo africano.
El primero tiene escasas reservas de oro negro y necesita sostener su sistema industrial y agropecuario.
El PBI chino crece a un ritmo impresionante –alrededor del 10 por ciento anual– y su demanda de energéticos aumenta a paso rápido. Los dos países emplean métodos diferentes.
El Pentágono se atiene a la «filosofía» tipo Irak y Afganistán y ha establecido no hace mucho un comando militar específico para Africa (AFRICOM), por sus siglas en inglés), continúa su intervención encubierta en la guerra civil de Sudán, ha comenzado a bombardear la Somalia también sumida en una guerra civil, teje una red de alianzas militares en Africa del Norte y planea combatir a los insurgentes de Nigeria, su devoto aliado.
La injerencia militar norteamericana en Sudán lleva años, léase Darfur. No otra cosa ocurre en Somalia: en los años ‘90, EE.UU. intervino contra los señores de la guerra en nombre del «humanitarismo», ahora les proporciona grandes cantidades armas y dinero en nombre del «antiterrorismo».
Todo cambia en esta vida. La sed de petróleo, no.
China, por su parte, recorre otro camino: inversiones y más inversiones, ya que –se estima– el 30 por ciento de sus importaciones del energético proviene de Africa. Ofrece créditos blandos sin intereses ni garantías –nada que ver con los «austeros» del Banco Mundial y el FMI –y otorga préstamos para construir caminos, hospitales y escuelas en algunos de los países más endeudados del planeta.
Esto viene envuelto en una gorda serie de iniciativas diplomáticas. En noviembre del 2006, Pekín organizó una reunión en la cumbre a la que asistieron 40 jefes de Estado africanos, de Angola, Nigeria, Mali, Argelia, Sudáfrica entre otros.
La Compañía Nacional de Petróleo de China (CNPC) acaba de cerrar acuerdos con Nigeria y Sudáfrica para crear un consorcio que incluye a la South African Petroleum Co. y que le dará acceso a otros 175.000 barriles diarios de oro negro el año que viene.
La CNPC tendrá el 45 por ciento de las acciones correspondientes a la explotación de un yacimiento submarino de Nigeria.
Y luego: Pekín aportó más de 8000 millones de dólares a Angola, Nigeria y Mozambique en el 2006, contra los 2300 millones que el Banco Mundial destinó a toda el Africa subsahariana.
Y asoma el cinismo sin fronteras: la Casa Blanca denuesta a China porque quiere “asegurarse el abastecimiento de petróleo en las fuentes”, como si ésa no fuera una preocupación central de EE.UU. desde hace un siglo.
La CNPC es el inversor petrolero más importante de Sudán, país al que ha volcado unos 15.000 millones de dólares desde 1999 y del que toma del 65 al 80 por ciento del medio millón de barriles que produce cada día. Posee una refinería a medias con el gobierno sudanés, ha construido un oleoducto y así satisface el 8 por ciento de su demanda interna de petróleo, que se incrementa un 30 por ciento anual, según datos de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional.
La cuestión es que los yacimiento de petróleo sudaneses se concentran en el sur del país y la Casa Blanca califica la guerra civil –que alimenta– de “genocidio” a fin de disfrazar su intención de proceder a un “cambio de régimen” drástico en Sudán.
Desde que se descubrió petróleo en Darfur, el Pentágono ha intensificado su apoyo al Ejército Popular de Liberación de Sudán –financiación y entrenamiento, incluso en la Escuela de Fuerzas Especiales de Fort Benning, Georgia– y echado más leña a un fuego que ha provocado la muerte de 100 a 200.000 sudaneses y el desplazamiento de un millón desde el 2003, año de la invasión a Irak.
En el documento de los “«halcones-gallina»” titulado «New American Century’s Present Dangers: Crisis and Opportunity in American Foreign and Defense Policy»,7-6-06 se lee clarito: “Nuestro poderío militar y la voluntad de emplearlo seguirá siendo un factor clave en nuestra capacidad de promover la paz”.
Como dijera el novelista y comediógrafo francés Tristan Bernard: “Hay amenazas de paz, pero no estamos preparados todavía”.
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Juan Gelman
(n. 1930) Poeta y escritor argentino. Desde 1976 reside en México, donde llego exilado por la dictadura militar facista que le arrancó su hijo y su nuera embarazada. Entre su vasta obra se destacan sus libros: Los poemas de Sidney West (1969), Fábulas (1971), Hechos y relaciones (1980), Citas y comentarios (1982), La junta luz (1985), Composiciones (1986), Interrupciones I y II (1988) y Salarios del impío (1993).
- La manipulación de la información en Internet es una realidad que debemos considerar, ahora más con la intentona de que EUA sea quien controle todo el espionaje del gobierno mexicano.
- Debe alarmarnos y mantenernos atentos la situación mundial enfocada a las guerras, los hombres hemos olvidado dar prioridad al razonamiento, para que a base de armas, muertes y violencia sometamos al otro a lo que a uno nos parece lo correcto.
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