JULIO SCHERER: « ¡PROCESADO! »
En esos años, la Corte también decidió que los hacendados no podrían interponer amparos en materia agraria contra resoluciones del Presidente de la República y los gobernadores de los estados, ni contra dotaciones y resoluciones agrarias. El Ministro comentó acerca del fallo: «con este criterio ahora serán resueltos 3500 expedientes que existen en la Corte».
Amenazado por la gangrena que subía por su cuerpo, le fue amputada la pierna derecha. Vivió la etapa en un sillón y conversaba largamente con su hija Paz, mi madre. La aconsejaba:
«Cuando tus hijos sean grandes, diles que es de tal manera abrumador el poder del Presidente de la República que no puede permitirse un solo enemigo personal.»
No acierto a disociar la reseña familiar con los días modestos de mi vida. A Julio Scherer Ibarra, altos funcionarios del gobierno de Vicente Fox lo acosan desde el seis de abril de 2001. Cuento lo sucedido porque no es historia única:
Durante una cena con el Contralor Francisco Barrio, fui sensible a los primeros, inciertos signos de animadversión que acompañarían a Julio en un largo futuro. En los días navideños de 2000, Barrio y yo habíamos acordado reunirnos después de un prolongado desencuentro. Yo había estimado en verdad a Barrio y había procurado hacérselo sentir de la mejor manera posible. Creí en su veracidad y rectitud. De los que resisten a pie firme, llegué a decirme cuando su lucha por la alcaldía de Cd. Juárez. Ocurrió, si embargo, que ascendió en su carrera política, Gobernador de Chihuahua, primero, funcionario federal después. Había venido a menos nuestra relación y, en una tarjeta que le hice llegar durante su primera entrevista de prensa como contralor, así se lo hice saber.
A la cena se presentó con su señora esposa. El signo para el reencuentro no podía ser más alentador. No obstante y a partir de un incidente menor, una diferencia con Javier Corral, su gran amigo, me habló de Julio. Me dijo, como quien prepara el tiro de gracia, que podría estar involucrado en un fraude. Se trataba de un ilícito cometido por CAZE (Consorcio Azucarero Escorpión), que presidía Enrique Molina y del cual Julio era su Director General.
La insidia de Barrio me alertó. De la mejor fuente yo tenía conocimiento del ilícito y de qué manera la denuncia correspondiente había sido turnada a la Procuraduría del Distrito Federal. Esa noche supe que mi relación con Barrio había terminado para siempre.
Julio había llegado al grupo por recomendación de Pedro Aspe, unidos maestro y discípulo en una relación de quince años. El ExSecretario de Hacienda le había indicado que la industria era menos —o poco más que un caos y había que rescatarla tanto como fuera posible. Echeverría expropió los ingenios, Salinas los privatizó. En el desorden de dos políticas contradictorias, se dijo al traste con la industria. Sus deudas eran enormes: CAZE, mil millones de dólares; Alberto Santos, Machado, Grupo Azucarero México, otro tanto.
El futuro Director se había iniciado en los problemas del azúcar como gerente de un pequeño ingenio en Oacalco, Morelos, allá por sus veintitantos años. Ahí empezó a conocer las condiciones en que viven 175 mil campesinos, asados entre el ardor del clima y el fuego de los cañaverales.
Fuente: Julio SCHERER GARCÍA «La Pareja» © Random House Mondadori, S.A.deC.V. (2005), pp. 73-76.
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