Aunque el Graffiti se ha popularizado en las últimas décadas, pocos saben que esta actividad se desarrolló desde los tiempos del imperio romano, ha sido precisamente en las ruinas de Pompeya donde se han encontrado inscripciones que van desde contenido político hasta insultos y declaraciones de amor.
A través de los años, el graffiti fue evolucionando en contenido y forma. Desde epígrafes realizados por el famoso Jack el Destripador en las paredes donde dejaba a sus víctimas, pasando por las misteriosas inscripciones de un tal “Kilroy” durante la II Guerra Mundial , hasta llegar a los años 60 cuando la apuesta por los tags (firmas) iniciaron a popularizarse primero para llamar la atención y después como rastro de los cambios sociales y políticos que se fueron dando a principios de los años 70.
El graffiti se popularizó rápidamente entre la comunidad negra de Estados Unidos por la posibilidad de transgredir y de plasmar su sentir ante la discriminación de las comunidades blancas, esto muchas veces aunado a la cultura del hip hop.
Actualmente, esta actividad varía en forma, contenido y motor para ser realizado. Son realizados sólo por inscribir el sentir de quien lo hace, marcar territorio, plasmar ideologías, etc. Lo cierto es que el graffiti más que representar una acción contra la propiedad privada, es un modo de expresión artístico muestra de un estilo de vida urbano y que tiene como característica la clandestinidad.
No obstante, en México y en el mundo podemos observar cómo las autoridades de cada población han tratado de someter esta actividad bajo el “control del estado” organizando eventos que rompen con la clandestinidad que conlleva el “graffitear”.
En una entrevista realizada a una joven llamada Ana (conocida como Veisha), comenta que “el graffiti en su forma clandestina y expresiva representa el decir que algo está mal en esta sociedad” y que el gobierno quiera tomarlo y hacerlo “legal” no significa más que esa necesidad que siempre tiene de “meter todo bajo su mano opresora”.
Para Veisha, el graffiti no es ningún atentado ni representa contaminación de los espacios públicos sino que más bien “…son los gobernantes los que manchan más la ciudad con su propaganda electoral y las transnacionales con sus carteles publicitarios vacíos y sin mensajes que ayuden a que la sociedad mejore…esos son los que deberían censurar, sin embargo no son reprimidos ni criticados como a quienes nos dedicamos a eso”.
También refiere a su actividad como mujer, ya que es poco común que chicas se dediquen a graffitear y comentó que es muy difícil ya que “aquí también se encuentra la discriminación” pero no por parte de los “compas” con los que se sale a graffitear sino con los policías que muchas veces sólo piden “su mordida” y se van, pero al ser mujer también “quieren pedir su agasaje y de fácil no te abajan”.
Lo cierto es que para Veisha el hacer graffitis es una forma de vida que va más allá de sólo salir a pintar por la noche sino que conlleva también toda una ideología: “…debes estar conciente que lo que pintas lo va a ver mucha gente por la mañana y entonces tienes que pensar, ¿qué les vas a decir?, tiene que ser algo que valga la pena porque sino para qué lo haces. Hay muchos chavos que sólo hacen pintas-que no es lo mismo que graffitear- y entonces es cuando te preguntas ¿para qué hacer algo que no aporte nada? si ya todo es así”.
Pese a que muchas veces ese mensaje será “pisado” (tapado), Veisha concluye: “no importa, así es todo. Hay compas que no entienden el por qué de las cosas y el mismo gobierno quiere tapar esto pero lo chido es que nosotros vayamos dando pasos así y así, como ellos los dan, si ellos avanzan uno nosotros ponemos otros en otro lugar, la fianza es que no dejemos de hacerlo y sobre todo que no callemos lo que tenemos que decir”.
Fuente de la info: Lila Sarai, Machete Arte
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