• RWConsulting
• El comienzo de las hostilidades
Para hacer la paz, mi estimado, se necesitan por lo menos dos; para declarar la guerra basta uno solo. Original manera en que Felipe Calderón —quien ya se tomó muy en serio el rol del soldadito retozón– ha decidido sonar los tambores de guerra contra el jefe de Gobierno capitalino Marcelo Ebrard, a unas semanas del aniversario del 2 de julio. Bien el timing de Los Pinos al enviar, ni más ni menos, que al secretario del Trabajo, Javier Lozano, al frente de la afable maniobra.
Las formas, una vez más, my friend, dijeron todo del fondo. Al parecer Calderón y su Gymboree tienen ganas de seguir abriendo frentes como si el termómetro de la temperatura política no estuviera bastante caliente. El fondo es que andan envalentonados y han comenzado a orquestar la maquinaria de la tan popular estrategia de golpear al adversario. Y el asunto de las manifestaciones en la capital fue la maravillosa justificación para que el secretario de estado (ni modo, con minúsculas) se le aventara a la yugular al jefe de Gobierno.
Lo que no tuvo madre, dejando de lado el ocurrente intercambio epistolar, fue el argumento esgrimido por Lozano en la muy cuidadosa entrevista radiofónica con López-Dóriga, donde leyó un artículo de la Ley de Cultura Cívica del DF... a medias. Y como abogado, el funcionario federal debería saber que los artículos se deben leer en su integridad. El buen Javier habló de aplicar irrestrictamente la ley. Espléndido.
Así como se aplica desde su dependencia, la STyPS, donde se sigue jugando al Tío Lolo alrededor del conflicto minero y Napoleón Gómez Urrutia. Caso que con el paso de las semanas demuestra el tamaño de la operación organizada para darle flit al incómodo personaje en el sexenio de Vicente Fox con la Toma de Nota ilegal, dos días antes de la tragedia en Pasta de Conchos a Elías Morales (who´s MIA, o sea, missing in action) y cuyo cómplice en las firmas ilegales, Juan Pablo Patiño Rocha, fue detenido por elementos de la distinguida bola de mAFIosos el pasado sábado por la noche para ser llevado ¿a declarar...?
El extraño asunto sobre la suspensión de los emplazamientos a huelga en territorios de Grupo México de Germán Larrea, demostró la tradicional complicidad entre autoridades, empresa y la Junta de Conciliación y Arbitraje desde donde se desacredita la personalidad jurídica del líder minero, ratificada por un tribunal colegiado en materia laboral. A eso, mi estimado, se le llama desacato. Y desacato es desobediencia, indisciplina ante lo ordenado por un ilustre número de magistrados que, por cierto, decretan cumplir con la ley. La misma que se pasa, por salva sea la parte, el buen Javier al tratarse de asuntos domésticos.
O quizá sus tiempos de consultor al lado de Carlos Ruiz Sacristán a principios del sexenio foxista para ¡oh sorpresa! Grupo México en el tema sobre la interconexión de ferrocarriles y asuntos de minas fue demasiado importante como para haberse excusado en el caso de Gómez Urrutia por ser, sencillamente, un conflicto de interés. Y todos sabemos, my friend, que el interés... tiene pie$. Y hay demasiadas señales de... interés por quedar bien con su antiguo cliente, a quien se le cierran las salidas jurídicas para seguir contra los mineros y su cúpula sindical utilizando ahora el músculo político para atropellar... la ley.
O tal vez el nombre de RWConsulting le haga click al secretario del Trabajo en tiempos de campaña con Felipe Calderón. Esta empresa de financiamiento alterno (e ilegítimo, of course), querido lector, fue algo así como Amigos de Fox en versión —Espino dixit— chaparrita, peloncita, de lentes. Ahí convergieron algunos divertidos personajes con sugestivos apellidos quienes hicieron una que otra travesura fuera de la ley... electoral. La información es, digamos, encantadora.
Acaso las tan incómodas marchas en la capital pudieran ser evitadas si los funcionarios federales hicieran su trabajo before the shit hits the fan y arrastraran el lápiz. Detrás de las estridentes declaraciones de Lozano y la táctica del Gymboree oficial contra la administración capitalina no es el interés por la aplicación de la ley, término que a este régimen le vale madres, y botones... sobran.
El ameno detallín es que le andan buscando mangas al chaleco amarillo... y en el reciente pasado se ha demostrado que las leyes guardaron silencio al sonar las armas políticas aunque el contexto y los personajes hoy, no son los mismos... Y el que se ríe, my friend, se lleva.
¿Quiere que se lo cuente otra vez?
Nota desde el no adquirible Milenio, pero si consultable on line cuando Marcela GZ escribe algo como lo anterior. Vean como el espurio quiere darselas de muy sabroso pero Sam señalaba que la sociedad capitalina no es igual a la de provincia, no en afán de decir ellos son más o nosotros menos o al reves, sino que las condiciones de lucha son mas positivas desde el centro del país pues aquí ha sido la cuna del movimiento de AMLO.
• El comienzo de las hostilidades
Para hacer la paz, mi estimado, se necesitan por lo menos dos; para declarar la guerra basta uno solo. Original manera en que Felipe Calderón —quien ya se tomó muy en serio el rol del soldadito retozón– ha decidido sonar los tambores de guerra contra el jefe de Gobierno capitalino Marcelo Ebrard, a unas semanas del aniversario del 2 de julio. Bien el timing de Los Pinos al enviar, ni más ni menos, que al secretario del Trabajo, Javier Lozano, al frente de la afable maniobra.
Las formas, una vez más, my friend, dijeron todo del fondo. Al parecer Calderón y su Gymboree tienen ganas de seguir abriendo frentes como si el termómetro de la temperatura política no estuviera bastante caliente. El fondo es que andan envalentonados y han comenzado a orquestar la maquinaria de la tan popular estrategia de golpear al adversario. Y el asunto de las manifestaciones en la capital fue la maravillosa justificación para que el secretario de estado (ni modo, con minúsculas) se le aventara a la yugular al jefe de Gobierno.
Lo que no tuvo madre, dejando de lado el ocurrente intercambio epistolar, fue el argumento esgrimido por Lozano en la muy cuidadosa entrevista radiofónica con López-Dóriga, donde leyó un artículo de la Ley de Cultura Cívica del DF... a medias. Y como abogado, el funcionario federal debería saber que los artículos se deben leer en su integridad. El buen Javier habló de aplicar irrestrictamente la ley. Espléndido.
Así como se aplica desde su dependencia, la STyPS, donde se sigue jugando al Tío Lolo alrededor del conflicto minero y Napoleón Gómez Urrutia. Caso que con el paso de las semanas demuestra el tamaño de la operación organizada para darle flit al incómodo personaje en el sexenio de Vicente Fox con la Toma de Nota ilegal, dos días antes de la tragedia en Pasta de Conchos a Elías Morales (who´s MIA, o sea, missing in action) y cuyo cómplice en las firmas ilegales, Juan Pablo Patiño Rocha, fue detenido por elementos de la distinguida bola de mAFIosos el pasado sábado por la noche para ser llevado ¿a declarar...?
El extraño asunto sobre la suspensión de los emplazamientos a huelga en territorios de Grupo México de Germán Larrea, demostró la tradicional complicidad entre autoridades, empresa y la Junta de Conciliación y Arbitraje desde donde se desacredita la personalidad jurídica del líder minero, ratificada por un tribunal colegiado en materia laboral. A eso, mi estimado, se le llama desacato. Y desacato es desobediencia, indisciplina ante lo ordenado por un ilustre número de magistrados que, por cierto, decretan cumplir con la ley. La misma que se pasa, por salva sea la parte, el buen Javier al tratarse de asuntos domésticos.
O quizá sus tiempos de consultor al lado de Carlos Ruiz Sacristán a principios del sexenio foxista para ¡oh sorpresa! Grupo México en el tema sobre la interconexión de ferrocarriles y asuntos de minas fue demasiado importante como para haberse excusado en el caso de Gómez Urrutia por ser, sencillamente, un conflicto de interés. Y todos sabemos, my friend, que el interés... tiene pie$. Y hay demasiadas señales de... interés por quedar bien con su antiguo cliente, a quien se le cierran las salidas jurídicas para seguir contra los mineros y su cúpula sindical utilizando ahora el músculo político para atropellar... la ley.
O tal vez el nombre de RWConsulting le haga click al secretario del Trabajo en tiempos de campaña con Felipe Calderón. Esta empresa de financiamiento alterno (e ilegítimo, of course), querido lector, fue algo así como Amigos de Fox en versión —Espino dixit— chaparrita, peloncita, de lentes. Ahí convergieron algunos divertidos personajes con sugestivos apellidos quienes hicieron una que otra travesura fuera de la ley... electoral. La información es, digamos, encantadora.
Acaso las tan incómodas marchas en la capital pudieran ser evitadas si los funcionarios federales hicieran su trabajo before the shit hits the fan y arrastraran el lápiz. Detrás de las estridentes declaraciones de Lozano y la táctica del Gymboree oficial contra la administración capitalina no es el interés por la aplicación de la ley, término que a este régimen le vale madres, y botones... sobran.
El ameno detallín es que le andan buscando mangas al chaleco amarillo... y en el reciente pasado se ha demostrado que las leyes guardaron silencio al sonar las armas políticas aunque el contexto y los personajes hoy, no son los mismos... Y el que se ríe, my friend, se lleva.
¿Quiere que se lo cuente otra vez?
Nota desde el no adquirible Milenio, pero si consultable on line cuando Marcela GZ escribe algo como lo anterior. Vean como el espurio quiere darselas de muy sabroso pero Sam señalaba que la sociedad capitalina no es igual a la de provincia, no en afán de decir ellos son más o nosotros menos o al reves, sino que las condiciones de lucha son mas positivas desde el centro del país pues aquí ha sido la cuna del movimiento de AMLO.
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