Zósimo Camacho / Rubén Darío Betancourt, fotos
La “máquina repatriadora de cerebros” –como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) denominó a su más reciente supercomputadora– “se quemó”. A cuatro meses de inaugurada, el 75 por ciento de la máquina no funciona y desde el pasado 26 de mayo permanece apagada. Trabajadores, a marchas forzadas, instalan un “sistema de enfriamiento” para acondicionar el “cuarto frío” que la alberga y las autoridades puedan reiniciarla en la segunda mitad de junio.
Funcionarios, académicos, empleados y usuarios de la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico (DGSCA) –quienes se han identificado plenamente pero solicitan mantenerse en el anonimato por temor a represalias– detallan que el equipo comprado a Hewlett Packard (HP) nunca funcionó a más del 50 por ciento de su capacidad anunciada, adoleció siempre de fallas lógicas (que lo mantenían “pasmado” hasta por 15 días) e incluso, al menos una vez, se incendió.
El 17 de febrero, sólo un mes y un día después de haber sido puesta en marcha por el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, la supercomputadora Kan Balam –llamada así oficialmente en honor al gobernante maya que vivió de 635 a 702 y mandó construir gran parte de los edificios de Palenque– se sobrecalentó e inició un incendio que fue sofocado por el área de vigilancia de la DGSCA y el cuerpo de bomberos de la UNAM.
El percance ocurrió durante la madrugada. Ante el incendio, los vigilantes llamaron a los responsables directos de la supercomputadora, la arquitecta Genevieve Lucet, directora de Cómputo para la Investigación, y el maestro en Ciencias José Luis Gordillo, jefe del departamento de Supercómputo. Los funcionarios nunca contestaron el teléfono y los trabajadores decidieron cortar la corriente eléctrica, lo que, a decir de especialistas, resulta contraproducente para los sistemas de cómputo.
“Los trabajadores cortaron de tajo la corriente eléctrica para que no se dañara más el equipo”, explican las fuentes consultadas. Agregan que, con ello, el equipo estuvo “a punto de quemarse completamente”. Desde entonces quedaron inservibles más de 100 nodos (o 400 procesadores) y el 50 por ciento de la máquina se dañó. No se repararon las averías y sólo se cubrieron con pintura los rastros del incendio en el techo del “cuarto frío” que la alberga.
Una nueva “falla lógica” ocurrida durante la primera semana de mayo afectó los discos duros y dejó sin funcionar otra cuarta parte de la supercomputadora. Infructuosamente, matemáticos, biólogos, ingenieros, físicos y, entre muchos otros científicos, vulcanólogos, solicitan el equipo Kan Balam sin éxito. Las autoridades universitarias niegan el servicio aduciendo “alta demanda”.
Los solicitantes son enviados a una lista de espera o a las otras supercomputadoras compradas con anterioridad por la UNAM y que se encuentran saturadas, como la Alpha Server SC. Los científicos terminan por desistir de realizar su proceso computacional.
“Quienes solicitan Kan Balam son apenas unas decenas de personas; por ello es ilógico que se les esté negando el servicio cuando supuestamente podrían estar trabajando al mismo tiempo en ella hasta 350 científicos”, dicen los denunciantes.
Fuente de la info y nota completa: Contralínea.
Mi opinión: no vaya pensar mal usted de HP, ni de los funcionarios de la UNAM implicados en este tema, no como cree, no sea mal pensado, aquí no se dan fruades, ni trampas, ni robos, ni abusos de poder, es México esto no puede ser realidad.
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