Marcar el comienzo de la rebelión de las grandes masas resulta algo difícil, pues los factores que comúnmente provocan estos movimientos parecieran estar presentes desde hace mucho tiempo atrás. El abuso del poder y la centralización de éste, la pobreza extrema, la falta de educación, el acumulamiento de riquezas, entre otras; no forman sólo pesadas cadenas del presente, sino que con su largura demuestran que desafortunadamente muchos de éstos se vienen arrastrando con anterioridad.
La lucha que ha existido y sigue presente en el pueblo es simplemente por la misma razón por la que en determinado momento de la historia de México la gente estaría dispuesta a oponerse: el mal gobierno. Poder que a opinión propia es obtenido muchas ocasiones por falsas promesas, por vanas y superfluas palabrerías, que cuando se tiene logrado el objetivo solo dejan heridas en la vida de los que en determinado momento depositaron su confianza en aquel que ahora los mira no de persona a persona; sino de represor a reprimido.
Tal vez, el problema no solo consiste en ocupar una silla presidencial o algún cargo de cualquier rango político, que no hace más que hacer que la persona que la ocupa vea de lejos o de muy alto al pueblo. Dicen que el poder corrompe, que mientras más se posee más se desea tener. Probablemente por eso un hombre sabio se atrevió a elevar una petición, que hasta el día de hoy para mi sigue vigente: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios (Proverbios 30: 8-9)
Si hoy hay oposición a actos y decisiones gubernamentales no es porque nos guste desgastarnos las suelas de los zapatos en largas y cansadas marchas, o porque nos agrade la idea de salir de nuestro estado natal para manifestar nuestra inconformidad, o porque nos agrade molestar a las personas que no están deacuerdo con lo que hacemos. Sino simplemente porque nos oponemos a un mal gobierno, a aquellos que de lugar de defender el libre derecho de expresarnos, se encargan de acallarnos, que no castigan a los que roban, matan, violan, pero que si se encargan de dar condenas a aquellos que defienden su país y su gente, que aplauden a los que mal actúan, pero que critican a los que dan hasta la vida por defender sus ideales.
Qué tipo de gobierno merece ser respetado, simplemente aquel que se muestra ser conformado por seres humanos, que actúan como seres pensantes, que recuerdan que son y siguen siendo parte de un pueblo, que no solo buscan sus beneficios propios sino los de todo un país.
Es así como mientras exista un poder centralista, de igual forma habrá gente conciente que si tenga altas aspiraciones y una visión aun más grande: un México mejor para todos y no tan solo para unos cuantos.
La lucha que ha existido y sigue presente en el pueblo es simplemente por la misma razón por la que en determinado momento de la historia de México la gente estaría dispuesta a oponerse: el mal gobierno. Poder que a opinión propia es obtenido muchas ocasiones por falsas promesas, por vanas y superfluas palabrerías, que cuando se tiene logrado el objetivo solo dejan heridas en la vida de los que en determinado momento depositaron su confianza en aquel que ahora los mira no de persona a persona; sino de represor a reprimido.
Tal vez, el problema no solo consiste en ocupar una silla presidencial o algún cargo de cualquier rango político, que no hace más que hacer que la persona que la ocupa vea de lejos o de muy alto al pueblo. Dicen que el poder corrompe, que mientras más se posee más se desea tener. Probablemente por eso un hombre sabio se atrevió a elevar una petición, que hasta el día de hoy para mi sigue vigente: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios (Proverbios 30: 8-9)
Si hoy hay oposición a actos y decisiones gubernamentales no es porque nos guste desgastarnos las suelas de los zapatos en largas y cansadas marchas, o porque nos agrade la idea de salir de nuestro estado natal para manifestar nuestra inconformidad, o porque nos agrade molestar a las personas que no están deacuerdo con lo que hacemos. Sino simplemente porque nos oponemos a un mal gobierno, a aquellos que de lugar de defender el libre derecho de expresarnos, se encargan de acallarnos, que no castigan a los que roban, matan, violan, pero que si se encargan de dar condenas a aquellos que defienden su país y su gente, que aplauden a los que mal actúan, pero que critican a los que dan hasta la vida por defender sus ideales.
Qué tipo de gobierno merece ser respetado, simplemente aquel que se muestra ser conformado por seres humanos, que actúan como seres pensantes, que recuerdan que son y siguen siendo parte de un pueblo, que no solo buscan sus beneficios propios sino los de todo un país.
Es así como mientras exista un poder centralista, de igual forma habrá gente conciente que si tenga altas aspiraciones y una visión aun más grande: un México mejor para todos y no tan solo para unos cuantos.
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