Millán, Machete Arte.- En el poniente de la ciudad, al extremo poniente del exclusivo Centro Comercial Santa Fe se encuentra ‘La Ciudad de los Niños', un fantástico lugar en donde los infantes pueden jugar a ser adultos y practicar desde ahora como reproducirán los mismos vicios que el sistema capitalista ha impuesto a sus mayores, para beneficio claro está, de las familias más ‘distinguidas' de la sociedad mexicana, y lo más maravilloso es que todo ello sucede bajo la vigilancia de sus queridos padres que con beneplácito se complacen ante tan pedagógica y formativa experiencia de adiestramiento hacia sus pequeños herederos, ¡“la herencia de la ‘educación', es la mejor herencia”!
Pueden acceder al lugar pobres y ricos, no hay distinción en ese sentido, todos tienen el derecho a pagar por igual, menos los niños de la calle que además de no ser $olvente$ afearían el paisaje. Desde la entrada los pequeñines reciben un cheque por la fabulosa cantidad de $50.ºº Kidsos (moneda del futuro cuyo nombre se compone -o se descompone- del anglisimo Kid que significa niño pequeño y sos terminación del vocablo hispano Pesos). Lo primero que hay que hacer es dirigirse rápidamente al ‘honorable' Banco extranjero HSBC a cambiar el chequesín por efectivo contante, aunque no tan sonante, pero si muy líquido dinero (en Kidsos, por supuesto). Una vez con billetes en mano, los niños pueden elegir como gastarlos consumiendo con plena libertad de entre la amplia variedad de productos y servicios que ofrecen las empresas y negocios que en la mini cuidad tienen su prestigiado establecimiento, se encuentran ahí todas las empresas nacionales y extranjeras que contribuyeron con la causa ‘justa y noble' de consumar el fraude electoral que acabó imponiendo al reconocido aristócrata de sobrados -aunque desconocidos- méritos Don Felipe Del Sagrado Corazón De Jesús Calderón Hinojosa:
Todos los productos y servicios tienen un precio al pequepúblico de $10.ºº Kidsos, quienes pletóricos de entusiasmo desbordante compran cosméticos y toda clase de productos que alientan la vanidad y cosas de esas que no sirven para nada pero que todo mundo desea poseer con tal de aspirar a ser ‘totalmente snob' , en tiendas como El Palacio de Hierro o Liverpool, también pueden pagar con singular alegría por aprender como se hace un Gansito en Marinela hermana de Bimbo o un dulce en Sonrics hija de Grupo Pepsico. Cuando después de tanta actividad el hambre hace sus estragos y las golosinas ya no son suficientes para entretener ‘la tripa' preparan su propia y nutritiva hamburguesa en Mc Donals y su refresco en Coca-Cola, o para los que prefieren no intoxicarse con el refresco negro que sirve ‘hasta para limpiar el oxido y el sarro de los baños', un juguito de fruta enlatada en la evasora de impuestos Jumex, pagando claro está sus correspondientes Kidsos para que los patrones obtengan su muy lógica y merecida ganancia de $2.ºº módicos Kidsos por cabeza, “los empresarios tienen que vivir de algo” y mantener los gastos que ‘la alcurnia y el rancio abolengo' les impone, no es cosa fácil.
El dinero pronto se agota, pero eso no es problema por que los noveles consumidores pueden conseguir más, por ejemplo trabajando en la construcción de una casa en Cemex y después pintándola en Comex o atendiendo enfermos en el hospitalito particular o como bombero, “la salud y la seguridad es lo primero” , para quién puede pagarlas, se entiende.
Un buen ejemplo de buenos hermanitos entre privadas y paraestatales es la pista de autos donde Ford pone los vehículos y Pemex el combustible para que circulen, si se trabaja en la gasolinera ganas, si conduces los autos pagas. Aunque también hay ejemplos de alta autosuficiencia como en Wal-Mart donde los chiquillos y chiquillas cieeeertamente se emplean como cajeras, o cerillos y después compran como clientes saliendo de ahí totalmente desplumados, pero ‘así se forman el hábito del ahorro y valoran que en la vida todo cuesta' según la opinión experta de papi y mami.
Los medios de comunicación siempre vigilantes defensores de la ‘libertad de expresión' no pueden faltar, de tal suerte que los chiquitines pueden alinearse por la derecha y acudir al Periódico Reforma para redactar una noticia verás y oportunamente como debe ser, así derechista, perdón derechita, o participar en la producción de un programa de televisión en Televisa para realizar sus sueños y alcázar la fama en un santiamén ante la mirada extasiada de sus progenitores que orgullosos aplauden desde el público, o simplemente operar una central telefónica en Telmex, aunque sin intervenir llamadas por supuesto, porque eso sería ilegal, en la Ciudad de los Niños hay cárcel, aunque se puede salir de ella en el momento que al infractor le parezca conveniente, como lo hacen los delincuentes de cuello blanco en la realidad.
Es una Ciudad libre por que la libre empresa se practica en todo su apogeo, sin restricción alguna, no existen en la Ciudad de los Niños instancias de gobierno en donde puedan practicar como hacer sus propias leyes, ni manera alguna de que aprendan a formar su propia empresa, mucho menos una cooperativa, ya no digamos un sindicato, pero es por su propio bien ya que semejante idea puede ser subversiva y romper el orden natural y divino de las cosas. Hay, eso si, escuelas para aprender Artes y Oficios, pero son privadas, hay que pagar, ya que la educación “es la mejor inversión que puede haber” .
Todo es sencillamente perfecto, el paraíso terrenal del mundo neoliberal globalizado, como en la novela de ficción ‘Un Mundo Feliz' de Aldous Huxley pero enriquecido con la vigilancia del ‘Big Brother'. Al final de tan ardua jornada los agotados mozalbetes pueden deshacerse de lo poco que lograron ahorrar abordando un avión en Aeroméxico para volar en su imaginación a otra Ciudad de los Niños en donde quizá las cosas puedan algún día ser diferentes.
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