Enrique Cisneros, Machete Arte.- A un año del inicio de la represión contra el movimientos social y magisterial del Estado de Oaxaca, se demostró que la represión lo más que puede hacer es diferir las protestas del pueblo, pero que mientras no se resuelvan los problemas de fondo, el descontento popular se sumerge para resurgir con más fuerza.
Hace un año la policía del (des)gobernador Ulises Ruiz, decidió reprimir el plantón que los maestros de la sección 22 tenían en el centro de Oaxaca esperando con esto, desmembrar el movimiento. Ese mismo día el magisterio enfrentó a los represores y se reposicionó, sentando las bases para formar la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que incluyó en sus demandas la destitución del gobernador.
El movimiento creció como la espuma, avanzando en una lucha cada vez más radical que llegó a tener en sus manos varias estaciones de radio y un canal de televisión estatal. A partir de esa fecha crecieron las protestas en muchas partes del Estado y el gobernador no tenía ni un espacio donde despachar pues el pueblo tomó muchas de las oficinas gubernamentales.
Oaxaca, sobre todo la ciudad capital, vivió entre marchas, plantones, barricadas y confrontaciones con las fuerzas represivas, que adquirieron, por parte del gobierno el carácter de fuerzas paramilitares que disparaban a mansalva contra la población civil. En esas luchas hubo más de una veintena de muertos y un centenar de encarcelados.
En lugar de escuchar las protestas populares, para tratar de retomar la situación, el gobierno de Vicente Fox y su candidato-enano, Felipe Calderón, en el mes de noviembre masacraron al pueblo pensando que con ello desmembrarían a la APPO.
A pesar de la brutal represión, el pueblo le cobró la primera factura al PRI y al PAN en las elecciones del 1º de diciembre.
Siguieron encarcelamientos, deportaciones de presos a otros estados, órdenes de aprehensión, tomas de escuelas por parte de los priístas, formación de una nueva sección magisterial fantasma, en fin, un golpeteo con el que el nuevo presidente (ilegítimo), aliada con Ulises Ruiz, creyó acabar con la resistencia.
La gente organizada se replegó, entró a la clandestinidad y se reorganizó. Poco a poco resurgieron las acciones y se volvió a reestructurar la organización.
A un año de distancia tanto al APPO como la sección 22 siguen vivas y con la marcha de este jueves se demostrará que el pueblo de Oaxaca sigue en pie de lucha.
Estas protestas ahora se suman a las que a nivel nacional se están dando contra la Ley de ISSSTE y es tal la fuerza de Oaxaca que la Secretaría de Gobernación está intentando dividir al movimiento, ofreciéndole migajas a los maestros oaxaqueños. Pero tampoco la mediatización logra desgastar a los movimientos cuando estos van adquiriendo conciencia del papel histórico que están jugando.
En este tenor los integrantes del Comité Nacional de Huelga en lucha por la derogación de la llamada Nueva Ley del ISSSTE, manifiestan que “el gobierno federal aún no ha comprendido nuestra disposición a mantener la resistencia y oposición a una Ley que mutila nuestros derechos a la seguridad social, que regala nuestros ahorros a los banqueros agiotistas y ladrones y que en general condena a la miseria a todos los trabajadores luego de toda una vida de trabajo. La clase política cree que con engaños, con oídos sordos, con burlas, podrá derrotarnos…… no permitiremos que se aprueben más impuestos (IVA) a alimentos, medicinas, gas, gasolina, educación, etc. Así sea disfrazado como impuestos estatales…. para lo cual manifestamos nuestra decisión de continuar con el Plan de Acción Semestral que nos permita sumar a más compañeros a la resistencia en contra de esta Ley (del ISSSTE)”, sostuvieron en un boletín.
Además de la movilización que el jueves habrá en Oaxaca para demostrar que el movimiento sigue vivo y fuerte, se convoca a participar en la marcha nacional el lunes 18 de junio, del zócalo a los Pinos, a las 10 horas, además de que en todos los Estados se realizarán actividades que demostrarán que a pesar de la represión, la mediatización o el engaño, la lucha resurge y con más fuerza.
Nivardo Rodríguez, representante de la instancia de coordinación nacional de la sección 22 de Oaxaca, señaló que “no le tenemos miedo a un desalojo porque de aplicar acciones represivas este gobierno se estaría jugando el sexenio y como lo demostramos en Oaxaca volveremos a las calles porque no toleraremos la imposición de una ley lesiva y criminal.
No hay duda, no es la vía de la represión el camino para callar al pueblo.
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