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15 junio 2007

Calderón y la puerta trasera

• Oaxaca
• Se calienta... la plaza

Es superior un grupo de antílopes con un león al frente como líder, mi estimado, que un grupo de leones con un antílope como líder. En un tiempo relativamente corto de esta controvertida administración, el ambiente político social va hacia un rumbo fijo de vertiginosa descomposición.

Las semanas finalizan con asuntos cada vez más delicados y con una interminable hilera de simpáticos focos rojos tintineando retozones en el tablero de la seguridad nacional.

El más evidente, of course, sigue siendo irremediablemente la nota roja que provoca la sangrienta guerra entre los temerarios traviesos que ya acumula la friolera de más de 1,400 ejecutados en lo que va de este régimen, donde Felipe Calderón está atrapado en una peligrosa red de divertidos intereses de varios de sus colaboradores civiles del gabinete de seguridad. Donde es un secreto a voces la falta de estrategia, coordinación, respeto y relación entre dependencias federales que sin brújula han convertido la cacareada mano firme en programas de reacción y no de prevención. Las labores de inteligencia, completamente ausentes, son cada vez más axiomáticas en gobiernos estatales en los cuales la infiltración de la delincuencia organizada los exhibe como administraciones desorganizadas.

La labor de nuestras fuerzas armadas está resultando un bocado cada vez más difícil de consumir cuando se habla de una (mal llamada) guerra que se lleva a cabo entre la población civil. Donde la delgada línea roja entre la aplicación de medidas para dar mayor seguridad y confianza entre la población son ambiguas, tenues y demasiado etéreas provocando reacciones sin control en las cuales aparecen los atropellos, abusos y excesos.

El sello de la impunidad es distintivo en estos aciagos tiempos donde la aplicación de la ley parece correr unilateralmente del lado de los poderosos. Oaxaca hierve, my friend, a un año de los acontecimientos que tiñeron de sangre y vergüenza a los mexicanos. La mano dura se aplicó discrecionalmente mientras la olla del caldo social hierve amenazando desatar reacciones incontrolables en cadena.

El inquilino de Los Pinos vive sitiado por un cerco policiaco militar en cada acto que preside, donde las voces de inconformidad son cada vez más evidentes. Calderón es el hombre de la puerta trasera. El personaje que recibió, por la puerta de atrás, su controvertida constancia de un TEPJF que argumentó la validez de las trampas electorales. Felipe quien no puede transitar entre la población y que, justificando su excesivo cuerpo de seguridad, respira sitiado los aires de un delicado repudio social... que terminará reventando el hilo por lo más delgado.

La mera posibilidad de que millones de mexicanos enfrenten un alza en los precios de los productos de consumo básico puede ser un peligroso detonante. El ejemplo sobre la crisis de la tortilla sigue latente en el ánimo de las clases más golpeadas mientras los excesos de nuestros legisladores subiéndose el sueldo, recibiendo beneficios y gratificaciones son índices de la doble moral de una clase política cada vez más alejada de una monstruosa realidad.

Desde el poder se continúa solapando a los poderosos. Botones sobran.

El caso reciente de los mineros de Napoleón Gómez Urrutia con la inescrupulosa resolución el día de ayer de la Junta de Conciliación y Arbitraje —con la venia de la Secretaría del Trabajo– archivando los emplazamientos a huelga y poniendo en tela de juicio la personalidad jurídica del líder sindical, ratificada por un tribunal colegiado en materia laboral, huele muy mal. Huele a desacato. Huele a impunidad y complicidad.

La cascada de delicados acontecimientos en el terreno social no tarda en hacer su primer clímax en este ardiente verano, donde una gran parte de la élite política parece caminar, a tropezones, con una delgada venda en los ojos. No serán suficientes los acuerdos cupulares en materia de reformas si el tejido social continúa desgastándose... porque lo mejor de todo esto, my friend, es lo peor que se va a seguir poniendo... pero por hoy no lo agobio más y que tenga un magnífico fin de semana... que todavía... promete...

Por la Mirilla

Uno. En Baja California de Eugenio Elorduy, en plena ebullición electoral, las voces del magisterio calientan hoy... la plaza.

Y dos. El caso de la ejecución del cardenal Posadas Ocampo está vivito y coleando en el ánimo del Santo Padre y ahí viene el simpático boomerang... ¡Adiós!

Fuente: diría la Monica SD, la única digna de ser posteada en este sitio desde Milenio: MGZ. Más claro no lo podemos tener, señores hagan sus pronosticos, no apuesten, perovayamosle calculando el tiempo al espurio 2008? 2009? acabará este año?

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