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20 noviembre 2007

La Revolución Mexicana, el clásico Wikipediasso

Hola chicos, no soy muy dada a investigar a fondo cosas de la historia, pero pertenecer a este proyecto de Revoluciones me ánima a conocer cuando menos que es lo que ha sucedido en nuestro país desde tiempo atrás para comprender mejor el presente. Ya he leído varios trabajos escritos de Sam, lo he escuchado y cuando he tenido la oportunidad de verlo y expresarle mis dudas él con claridad me expone las cosas que ha ido aprendiendo en la escuela y de amigos suyos historiadores... me ha comisionado para que en este mes especial para nosotros por el primer aniversario del sitio, les ponga aquí varias de las cosas que más se leen o más cree la gente en torno a la Revolución Mexicana. Este tema como anunció nuestro líder Sam García es uno que nos conviene examinar a fondo y así lo he entendido yo: si somos capaces de saber por lo menos que ha pasado en México 100 años atrás, pues vamos a poder construir un presente con los menos errores posibles de aquellas etapas de la historia mexicana. Ahhh ya está bien, voy al grano y arrancaré con el Wikipediasso clásico pero que aunque es una información aparentemente completa no expresa la verdad de lo que paso en los primeros años de la decada de los 90's, pero lean y Samuel se encargará de comparar las versiones "oficiales" y lo que paso en realidad:

La Revolución Mexicana es el movimiento armado iniciado en 1910 para terminar la dictadura de Porfirio Díaz y que culminó oficialmente con la promulgación de una nueva Constitución en 1917, aunque los brotes de violencia continuarían hasta finales de la década de los años veinte. El movimiento tuvo gran impacto en los círculos obreros, agrarios y anarquistas a nivel internacional pues la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 fue la primera en el mundo en reconocer las garantías sociales y los derechos laborales colectivos. Se estima que a lo largo de la lucha murieron más de 900 000 personas, entre civiles y militares.

Antecedentes

A continuación se enumeran algunas de estas sublevaciones.

Pero estas sublevaciones eran de tipo militar para tomar el poder, sin una ideología de cambio social y económico.

Fue hasta 1900 cuando surgieron los llamados "Clubes Liberales" en los que se agrupaban políticos de tradición liberal jacobina. En 1901 se celebró el Congreso Liberal en San Luis Potosí promovido por Camilo Arriaga, durante 1902 y 1903 se llevaron a cabo múltiples protestas contra la reelección de Díaz, quien respondió con cárcel y muerte a los inconformes. La acción más significativa fue la pancarta con la leyenda "La Constitución ha muerto..." en las oficinas del periódico El hijo de El Ahuizote. La libertad de prensa y asamblea, garantizadas en la Constitución de 1857 fueron suprimidas, además de que las condiciones de miseria y explotación de obreros y campesinos eran perpetuadas por las concesiones a empresas extranjeras, latifundios y tiendas de raya fomentadas durante el Porfiriato.

Un grupo de liberales entre los que se encontraban los hermanos Flores Magón comprendieron que Díaz no dejaría la presidencia a través de una derrota electoral, este grupo consideraba que la dictadura se sostenía por la fuerza de las armas y sólo por la fuerza de las armas podría caer. Por esta razón, cuando los liberales salen de la cárcel en 1904, y se exilian en los Estados Unidos, ya se habían creado dos tendencias, unos proponían reformar sólo las estructuras políticas y otros buscaban estallar la revolución social, estos últimos comenzaron a organizar en 1905 el Partido Liberal Mexicano (PLM) que hizo público su programa al siguiente año en San Luis, Missouri.

1906 es un año clave para la historia de México, ya que en ese período comienzan a organizarse las primeras insurreciones promovidas por el PLM contra la dictadura de Porfirio Díaz. El 16 de septiembre de 1906 (aniversario de la Independencia de México) el PLM había programado el inicio de la Revolución, sin embargo la sublevación fue descubierta por la policía porfirista y detectives norteamericanos, a pesar de que el levantamiento armado general fue postergado, ese año acontecieron sucesos que después fueron considerados precursores del levantamiento de 1910:

Desde el principio del siglo, la situación política de México tuvo una nueva fisonomía: muchos mexicanos consideraban que era necesaria una participación del pueblo en la vida política de México, y estimaban urgente que se emprendieran reformas sociales en el país.

En el campo de la cultura destacó, también con fines renovadores, el Ateneo de la Juventud, que a partir de 1908 emprendió una labor crítica contra el positivismo educativo implantado desde Benito Juárez y sostenido como doctrina oficial por el Porfiriato. El Ateneo se rebeló igualmente contra lo que consideraba limitaciones al desarrollo de la personalidad humana. Militaron en él hombres de la generación anterior como los poetas Luis G. Urbina y Enrique González Martínez, y de la nueva promoción: Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes Ochoa, Julio Torri, Jesús T. Acevedo, Alfonso Cravioto y Ricardo Gómez Robelo. Con varios matices las ideas de cambio social y político se apuntaban lo mismo en el Club Liberal “Ponciano Arriaga”, gracias al cual se puso en marcha el Partido Liberal Mexicano, y entre quienes participaban en los centros católicos de mayor visión, o entre quienes, simplemente, querían que la democracia fuera algo efectivo en el país.

Contra esta actitud de Reforma y de renovación, estaban los porfiristas, que no querían que las cosas comenzaran a cambiar. Pese a ello la agitación comenzó a crecer, y se sintió inquietud en muchos sitios. Los miembros del Partido Liberal Mexicano aumentaron sus actividades públicas y clandestinas, lo mismo editaban periódicos como Regeneración –que llegó a imprimir hasta 28, 000 ejemplares– como formaban sociedades secretas para preparar y excitar la lucha armada. A la inspiración de ese mismo partido se debieron varios brotes rebeldes, o estallidos de huelga, como el de Cananea, Sonora en 1906; el asalto a la Aduana de Nogales, el mismo año, así como los actos de rebeldía que aparecieron también en 1906, en Jiménez, Coahuila; la Acayucan, Minatitlán, Puerto México y Chinameca en Veracruz y de levantamientos armados en varios sitios de Coahuila y Chihuahua, seguidos de la rebelión obrera de Río Blanco en 1907.

Cuando en 1910, estalló la revolución armada encabezada por Madero, los componentes del Partido Liberal Mexicano actuaron en forma independiente, sobre todo en los Estados del Norte ya que la Junta Organizadora del PLM operaba en el exilio al sur de los Estados Unidos. En este lapso la acción más significativa del PLM fue la Rebelión de Baja California, territorio que los liberales tomaron con el apoyo de extranjeros socialistas y anarquistas afiliados al grupo Trabajadores Industriales del Mundo en 1911 pero fueron combatidos por los soldados federales -y luego por los maderistas- quienes los derrotaron finalmente con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos. Entre 1910 y 1913, las milicias del Partido Liberal tomaron varias poblaciones fronterizas del norte del país y actuaban en otros Estados del sur como Michoacán y Veracruz.

La Entrevista Díaz-Creelman

Ideas de Reforma, estudios sociales y económicos, lo mismo que una propaganda más o menos intensa de quiénes deseaban un cambio en la situación, fueron preparando el ambiente favorable a un despertar cívico que encontró una ocasión inesperada para manifestarse cuando el General Porfirio Díaz fue entrevistado por James Creelman, redactor del Pearson´s Magazine, en marzo de 1908.

La agitación que sobrevino poco después, fue prácticamente incontenible. En resumen, el General Díaz, le expresó al periodista norteamericano que, en su opinión, el pueblo mexicano ya estaba apto para la democracia, y él prometía retirarse a la vida privada una vez que concluyese su período de gobierno en 1910: “He esperado con paciencia, dijo, el día en que el pueblo mexicano estuviera preparado para seleccionar y cambiar su gobierno en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin perjudicar el crédito nacional y sin estorbar el progreso del país. Creo que ese día ha llegado".

Surgimiento de Partidos

En esta época, efectivamente, surgieron 2 grupos principales dispuestos a la lucha electoral: el Partido Nacionalista Antirreeleccionista y el Partido Democrático, con ciertas tendencias independientes, mientras otros, como el Partido Nacional Porfirista y el Partido Científico optaron por reorganizarse para actuar mejor ante la inminencia de una campaña de carácter electoral. Otra agrupación que también se desarrolló con cierta amplitud, fue el Partido Reyista. En el Partido Democrático se encontraban personas que estimaban preferible que Porfirio Díaz siguiera al frente del poder, pero que se buscara a un candidato distinto a Ramón Corral para la Vicepresidencia de la República. Así lo manifestaron en abril de 1909, aunque no alcanzando popularidad, el Partido, al final se deshizo. Ante esta situación, los Científicos presentaron como Candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, respectivamente, a Porfirio Díaz y a Ramón Corral. En mayo de 1909 estaba funcionando ya el centro Antirreeleccionista en cuyas filas se hallaban personas que poco más tarde iban a tener una importante actuación política, como fueron, entre otros, Francisco I. Madero, Emilio Vázquez Gómez, Toribio Esquibel, José Vasconcelos y Luis Cabrera. El primero de ellos, Madero, se había hecho célebre para entonces, con motivo de la publicación de un libro suyo llamado “La Sucesión Presidencial en 1910”, en la que hizo un estudio de la situación política mexicana, con cierto criterio independiente.

Plan de San Luis

En su calidad de candidato a la Presidencia de la República, Francisco I. Madero realizó una nueva gira política por diversos sitios, despertándose no escaso entusiasmo a favor de sus planteamientos de oposición al régimen de Porfirio Díaz, enfocadas a lograrlo no por la violencia, sino por la participación de los ciudadanos el día de las elecciones. El gobierno se alarmó a la vista de tal situación y decidió actuar aprehendiendo a Madero acusándolo de haber incurrido en delitos de ultrajes a la autoridad y de intento de rebeldía en Monterrey, conduciéndolo después a San Luis Potosí para que se siguiera el proceso correspondiente; su defensa logró que saliera libre bajo caución, pero con el deber de permanecer en la ciudad. En este ambiente tenso, difícil, en el que la violencia política ya se dejaba sentir por ambas partes, tuvieron lugar las elecciones a mediados de 1910, que se efectuaron con todas las irregularidades que eran de suponerse para evitar que los antirreeleccionistas pudieran ganar. El Congreso conformado por porfiristas, expresó que habían resultado triunfantes Porfirio Díaz y Ramón Corral y que ocuparían tales cargos en el periodo 1910-1914. Francisco I. Madero, persuadido de que toda solución pacífica era imposible, se fugó de San Luis Potosí hacia San Antonio, Texas, y dispuesto a iniciar la lucha armada, proclamó allí el Plan de San Luis, de 5 de Octubre de 1910, en el que dijo: “Haciéndome eco de la voluntad nacional, declaro ilegales las pasadas elecciones y quedando por tal motivo la República sin gobernantes legítimos, asumo provisionalmente la Presidencia de la República, mientras el pueblo designa conforme a la ley a sus gobernantes”. Acto seguido, señaló en el artículo 7 de dicho plan, “El 20 de Noviembre, desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente nos gobiernan”. Ese día, sin embargo, prácticamente no pasó nada, y, salvo los acontecimientos de Puebla del día 18, la mayor parte de los brotes rebeldes de escasa importancia estallaron en los días subsiguientes.

La Lucha Armada

El gobierno porfirista se aprestó a acabar con los centros Antireeleccionistas que más peligro implicaban, y tomó disposiciones en contra de los de México y Puebla. En esta última ciudad, Aquiles Serdán encabezaba a los antireeleccionistas; se supo que en su casa se encontraban algunos individuos con armas y la policía se aprestó a hacer un cateo para proceder en contra de ellos pero cuando los gendarmes llegaron se les hizo fuego, muriendo en el acto Miguel Cabrera, Jefe de la Policía en Puebla y prolongándose el tiroteo por mucho tiempo haciéndose necesaria la intervención del ejército para sitiar la casa y ocuparla finalmente. El 20 de noviembre, Madero atravesó el puente internacional para impulsar el movimiento revolucionario en Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras), pero no tuvo éxito y le fue preciso regresar a territorio norteamericano. Esto parecía un completo fracaso pero en el curso de las semanas siguientes cambió el panorama y la revuelta comenzó a extenderse por muchos sitios a la par que se dejaba sentir, asimismo, la influencia de los Estados Unidos, que en la práctica favorecieron al maderismo al movilizar veinte mil soldados hacia la frontera mexicana para “mantener la neutralidad”, y al disponer que varios barcos de guerra se dirigieran a puertos mexicanos del Golfo. Tales maniobras militares y navales fueron una presión para el gobierno porfirista. Entre los Jefes rebeldes que se lanzaron a la rebelión en ese entonces, pueden mencionarse los siguientes; Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel Asúnsulo en Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y Jalisco; Gabriel Hernández en Hidalgo y Pascual Orozco en Chihuahua entre otros. En Chihuahua las acciones de Abraham González fueron determinantes en los primeros días.

Fin del Porfiriato

El ministro de Hacienda, José Yves Limantour, que se encontraba en Europa, regresó a México, vía Nueva York donde los revolucionarios se entrevistaron con él y le entregaron proposiciones para que las pusiera en manos del General Díaz, a fin de llegar a un acuerdo. Limantour, al mismo tiempo, quedó muy impresionado por la actitud hostil del gobierno de Estados Unidos a Porfirio Díaz pues le reprochaban al gobierno mexicano la entrada de capital europeo en el país. Llegado a México instó a Porfirio Díaz a efectuar diversos cambios y reformas políticas al país. Varios emisarios de Díaz se entrevistaron con los rebeldes y se convino un armisticio, pero como no se pudo llegar a ningún acuerdo, los rebeldes, comandados por Pascual Orozco en el Norte atacaron Ciudad Juárez, que cayó a principios de mayo en 1911, desde allí Madero envió un telegrama exigiendo de nuevo la renuncia de los dos líderes del país. El día 21 se celebraron los Tratados de Ciudad Juárez, entre delegados porfiristas y revolucionarios, en donde se aceptaba la renuncia de Porfirio Díaz y de Ramón Corral. El día 25 renunciaron a sus cargos y con ello llegó a su fin el porfiriato. Porfirio Díaz salió de la Capital y en Veracruz se embarcó en el navío alemán Ipiranga, rumbo a Europa, en donde murió el 2 de Julio de 1915, en la ciudad de París.

La Revolucion Mexicana

Francisco León de la Barra, en calidad de Presidente Interino, gobernó del 25 de mayo de 1911 al 6 de Noviembre del mismo año. Durante la gestión de este personaje ocurrió un acontecimiento internacional de particular interés, que consistió en haberse dictado el laudo arbitral favorable a México, en virtud del cual se reconocía el derecho de México sobre el Chamizal, en Texas, la cual se había perdido tiempo atrás por razón de modificaciones naturales en el curso del Río Bravo. México había insistido durante varios años en sus razones, y el gobierno porfirista había llevado adelante las gestiones necesarias para la recuperación de ese pequeño territorio, que no concluyeron hasta el gobierno de Francisco León de la Barra de forma favorable a México. Empero, el representante norteamericano en el Tribunal arbitral no estuvo conforme, y el gobierno de Estados Unidos se negó a cumplir con el laudo hasta el año de 1963, en que por un acuerdo entre los presientes John F. Kennedy y Adolfo López Mateos, se pusieron las bases para acatar la resolución y reintegrar el Chamizal a la soberanía mexicana. En lo interno, el régimen de De la Barra tuvo dos misiones principales que consistieron en buscar la vuelta de la paz a la nación y convocar a elecciones para la designación de los nuevos Presidente y Vicepresidente de la República.

El Presidente Madero actuó del 6 de Noviembre de 1911 al 19 de Febrero de 1913. Aparentemente, con ese motivo, la revolución había llegado al poder; pero pronto se vio que la paz, el orden y la tranquilidad estaban lejos de haberse arraigado en el país. Grupos de insurrectos los había en Chiapas y en Oaxaca; en agosto apareció un brote rebelde en Yucatán; pero lo más grave fue que, sólo unos días después de que Francisco I. Madero se hizo cargo del poder, estalló en Morelos un levantamiento promovido por Emiliano Zapata, quién dio a conocer su Plan de Ayala, en la que acusaba a Madero de ser un dictador, de no cumplir los postulados revolucionarios y de cometer actos opuestos al pueblo. En ese Plan se pedía la devolución de las tierras a los pueblos y particulares a quienes se hubiera despojado; se demandaba la expropiación de la tercera parte de los latifundios para repartirse la tierra correspondiente, y se pedía, finalmente, la nacionalización de las propiedades de quienes se opusieron al mencionado Plan.

Emiliano Zapata, que se había rebelado contra Porfirio Díaz, también siguió como rebelde durante el gobierno de De la Barra, y cuando este mandó tropas a someterlo, Francisco I. Madero, intervino para que los zapatistas siguieran actuando. Al llegar Francisco I. Madero a la Presidencia, Zapata le exigió que expidiera una ley Agraria, pero Madero contestó que Emiliano Zapata debía rendirse primero y entregar las armas. Y eso precipitó la ruptura entre los dos. En el Plan de Ayala se reconocía como Jefe de la Revolución a Pascual Orozco, y si este no aceptaba, quedaría Emiliano Zapata en el puesto, como efectivamente sucedió. La lucha se presentó con gran violencia, y aun cuando se lanzaron varias campañas contra los zapatistas, no se pudo acabar con ellos. Poco más tarde se complicó la situación porque otro antiguo revolucionario, Pascual Orozco, dio a conocer en Marzo de 1912 su Plan de la Empacadora o Plan de Chihuahua, en el que también desconocía a Francisco I. Madero y pedía Reformas Sociales. Con ello, la intranquilidad cundía en el norte, escenario de nuevas luchas. Orozco tuvo éxito al principio pues derrotó a Francisco Villa mientras este lo buscaba, pero al fin fue derrotado por el Ejército Federal mandado por Victoriano Huerta y por las fuerzas rurales de Francisco Villa.

Habrá más información de otras fuentes sobre este tema en las siguientes horas y días...

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