Debo felicitar a Luis Mandoki (director) y a Federico Arreola (productor) por el documental "Fraude. México 2006" sobre las elecciones federales de 2006.
El film vale el boleto de entrada y más, precisamente, porque muchas personas no quieren recordar los eventos que sucedieron el año pasado. Es triste que haya quienes no solamente quieren borrar el pasado, sino que, además, quieren reescribir la historia.
Me apenó oír a Enrique Krauze manifestar en una discusión en el Fórum que las elecciones presidenciales generaron un resultado correcto. Creo que la película del fraude 2006 no dejará que la historia registre la elección del año pasado como una elección normal.
La duda no se borra. Las anomalías no se borran. Las complicidades que se generaron entre diversos partidos para asegurar que los votos duros fueran a dar a Felipe Calderón tampoco se pueden borrar.
La elección no fue ejemplar, ni siquiera aceptable, ello dicho por un tribunal que luego encontró la manera de justificar su voto a favor de la validación del resultado del IFE.
Hay muchos puntos importantes que el documental dejará indelebles, siendo uno de ellos el hecho de que las televisoras olvidaron su papel de informadores durante el agitado período en el que la elección estuvo en el filo de la navaja.
Hay cosas del documental que no me gustaron. No creo que la falla democrática que tuvo nuestro País sea menos importante que la postura de Andrés Manuel sobre la resistencia civil anunciada que quedó en los fallidos bloqueos a Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Sin embargo, no por eso deja de tener valor el filme.
Hay una escena que vale toda la película. Gracias a las docenas de tomas aportadas por ciudadanos durante los conteos de votos en las juntas distritales y luego en los recuentos ordenados por el tribunal, "Fraude. México 2006" desviste nuestra incipiente democracia y la presenta tal como es: un ejercicio operado por ciudadanos que no pueden esconder su parcialidad y con autoridades que se complacen de que así sea.
La democracia debe ser una preocupación de todos los mexicanos y la película es un ejercicio cívico obligado si acaso queremos que lo sucedido no se repita.
En Brasil y otros países hermanos de Latinoamérica, las elecciones no son conflictivas como aquí lo siguen siendo, a pesar de las millonadas que se gastan para sostener a los partidos y al IFE. Creo que los mexicanos no nos merecemos elecciones tan desaseadas.
El documental de Mandoki es muy mejorable, sin duda. Carece de una narración que explique mejor las circunstancias. Quizá el esfuerzo por no editorializar le roba la posibilidad de entender todo lo que estaba sucediendo. Supone, quizá equivocadamente, que la gente que vea la película entenderá lo que realmente sucedió, pero yo no contaría con ello.
Faltó explicar, por ejemplo, las fallas de una legislación que impide anular casillas con resultados absurdos. Faltó también dar más detalles de la resolución del tribunal electoral.
Este testimonio llega al público en un momento en el que Vicente Fox ha caído sensiblemente en la estima popular en función de las denuncias en su contra por la manga ancha mostrada a su esposa Marta. Surge también en un momento en el que el propio presidente saliente del PAN, Manuel Espino, acusa públicamente a Los Pinos de celebrar componendas electorales para sacar adelante reformas constitucionales.
Así se va escribiendo la historia en este País. De un penoso capítulo a otro. "Fraude. México 2006" simplemente trata de reunir en una hora y 40 minutos, el atascadero que llevó año y medio en suceder y otro tanto en recopilar los testimonios.
Por Javier Livas El Norte / Grupo REFORMA 19 Nov 2007
El film vale el boleto de entrada y más, precisamente, porque muchas personas no quieren recordar los eventos que sucedieron el año pasado. Es triste que haya quienes no solamente quieren borrar el pasado, sino que, además, quieren reescribir la historia.
Me apenó oír a Enrique Krauze manifestar en una discusión en el Fórum que las elecciones presidenciales generaron un resultado correcto. Creo que la película del fraude 2006 no dejará que la historia registre la elección del año pasado como una elección normal.
La duda no se borra. Las anomalías no se borran. Las complicidades que se generaron entre diversos partidos para asegurar que los votos duros fueran a dar a Felipe Calderón tampoco se pueden borrar.
La elección no fue ejemplar, ni siquiera aceptable, ello dicho por un tribunal que luego encontró la manera de justificar su voto a favor de la validación del resultado del IFE.
Hay muchos puntos importantes que el documental dejará indelebles, siendo uno de ellos el hecho de que las televisoras olvidaron su papel de informadores durante el agitado período en el que la elección estuvo en el filo de la navaja.
Hay cosas del documental que no me gustaron. No creo que la falla democrática que tuvo nuestro País sea menos importante que la postura de Andrés Manuel sobre la resistencia civil anunciada que quedó en los fallidos bloqueos a Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Sin embargo, no por eso deja de tener valor el filme.
Hay una escena que vale toda la película. Gracias a las docenas de tomas aportadas por ciudadanos durante los conteos de votos en las juntas distritales y luego en los recuentos ordenados por el tribunal, "Fraude. México 2006" desviste nuestra incipiente democracia y la presenta tal como es: un ejercicio operado por ciudadanos que no pueden esconder su parcialidad y con autoridades que se complacen de que así sea.
La democracia debe ser una preocupación de todos los mexicanos y la película es un ejercicio cívico obligado si acaso queremos que lo sucedido no se repita.
En Brasil y otros países hermanos de Latinoamérica, las elecciones no son conflictivas como aquí lo siguen siendo, a pesar de las millonadas que se gastan para sostener a los partidos y al IFE. Creo que los mexicanos no nos merecemos elecciones tan desaseadas.
El documental de Mandoki es muy mejorable, sin duda. Carece de una narración que explique mejor las circunstancias. Quizá el esfuerzo por no editorializar le roba la posibilidad de entender todo lo que estaba sucediendo. Supone, quizá equivocadamente, que la gente que vea la película entenderá lo que realmente sucedió, pero yo no contaría con ello.
Faltó explicar, por ejemplo, las fallas de una legislación que impide anular casillas con resultados absurdos. Faltó también dar más detalles de la resolución del tribunal electoral.
Este testimonio llega al público en un momento en el que Vicente Fox ha caído sensiblemente en la estima popular en función de las denuncias en su contra por la manga ancha mostrada a su esposa Marta. Surge también en un momento en el que el propio presidente saliente del PAN, Manuel Espino, acusa públicamente a Los Pinos de celebrar componendas electorales para sacar adelante reformas constitucionales.
Así se va escribiendo la historia en este País. De un penoso capítulo a otro. "Fraude. México 2006" simplemente trata de reunir en una hora y 40 minutos, el atascadero que llevó año y medio en suceder y otro tanto en recopilar los testimonios.
Por Javier Livas El Norte / Grupo REFORMA 19 Nov 2007
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