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11 junio 2007

Evo y el tema del agua, en defensa de la soberanía y humanidad

Evo Morales denuncia el comercio de agua con Europa por países andinos

El mandatario boliviano, Evo Morales, expresó el lunes la oposición de su país al hecho de que algunas naciones andinas tengan la intención de negociar el agua con la Unión Europea (UE) y autorizar la patente de los conocimientos medicinales ancestrales de los pueblos originarios.

Morales realizó las declaraciones durante la inauguración de las obras por parte de la Empresa Pública, Social de Agua y Saneamiento (Epsas) del alcantarillado y agua potable en la ciudad de El Alto, vecina a La Paz.

'Algunos países de la región andina quieren negociar la privatización del agua, la privatización de los servicios básicos, y esa situación no podemos aceptarla porque estamos recuperando el agua de las empresas transnacionales', declaró.

'Mi gobierno, aunque respeto la soberana decisión de mis colegas andinos, tiene profundas observaciones a Colombia, Perú y Ecuador, ya que el agua no debe convertirse en una mercancía', subrayó.

Recordó que el país está recuperando ese líquido, que es vital para el ser humano, de manos de las empresas transnacionales con toda la gente que luchó en El Alto buscando ese objetivo.

'Ningún país puede obligarnos a privatizar el agua', aseguró el Jefe de Estado.

Otra de las diferencias que el país tiene con esas naciones, según el Primer Mandatario, es que algunas naciones andinas acepten que Europa patente las plantas originarias de la región que benefician a la salud, a lo que Bolivia se opone.

Estas observaciones, sostuvo Morales, son reconocidas por la UE y las aceptan, pero los que entran en contradicción con Bolivia son 'los países andinos', agregando que 'pienso que son los gobernantes más que las naciones'.

En ese sentido, aclaró que con estas observaciones no se pretende bloquear acuerdos entre la Comunidad Andina de Naciones ( CAN) con la UE por la defensa que hace Bolivia de los recursos naturales y el rechazo a que sean patentados los ancestrales conocimientos de los pueblos originarios sobre hierbas medicinales e incluso sobre los animales.

Morales anunció que Bolivia intentará convencer a los movimientos sociales de América para que reivindiquen el derecho al agua y el rechazo a que sean patentados varios productos que nacen de la misma tierra.

'Es cómo patentar la vida, y estamos hablando acá de nuestras hierbas medicinales, de nuestras plantas, de nuestros animales, que no puede ser propiedad de otros países', mencionó.

El jefe de Estado boliviano agregó que si va a haber inversionistas, tienen que respetar las normas bolivianas porque no puede haber normas en el exterior para ser juzgados.

La fuente de la nota es: Argenpress.

El agua no es mercancía

Año 2000. La empresa “Aguas del Tunari”, controlada por la transnacional Bechtel, impuso un desmedido aumento en las tarifas de agua potable en la ciudad de Cochabamba. La reacción de los consumidores se inició con protestas callejeras que, muy pronto, apoyaron los “regantes” -sector de agricultores que requiere agua para sus tierras de siembra- y todos los campesinos de la región. Esa ciudad, ubicada en el centro de Bolivia luchó hasta lograr que la empresa quede cerrada y se retorne al sistema de control municipal. “La guerra del agua”, como se la llamó, reivindicó el derecho social de acceder a este recurso.

Los analistas han señalado, en forma coincidente, que ese episodio inició, en Bolivia, el desmoronamiento del modelo neoliberal. Hoy, el gobierno de Evo Morales, trabaja para establecer condiciones que signifiquen el goce de los servicios básicos para todos. Por cierto, el acceso al agua, es uno de estos servicios, talvez el más importante.

Las demandas de la Unión Europea Junto a otras naciones del continente, Bolivia ha planteado su oposición al ALCA y, posteriormente, al Tratado de Libre Comercio (TLC) propiciados por Washington. No se trata de una oposición sectaria, sino que es la defensa de los recursos que han sido, y siguen siendo, consumidos en forma irracional por los países industrializados. El agua para consumo humano se usa en la industria metal-mecánica, en la del cuero, en la textil, en la limpieza y una larga lista de otras actividades que bien podrían utilizar agua no potable para sus requerimientos. Usos irracionales también se constata con relación a otros recursos no renovables.

Como contraparte a esta situación, los países latinoamericanos iniciaron conversaciones con la Unión Europea. Las conversaciones tenían una buena orientación, hasta que la UE planteó el tema de la privatización de los recursos naturales. Hacer del agua una mercancía comercializada por empresas transnacionales, figura entre las primeras exigencias de esa comunidad, volviendo a pla

La fuente de la nota es: Antonio Peredo Leigue, desde Rebelión.

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