Introducción
1. Consecuencias de la Revolución Mexicana y el período del Maximato
2. El cardenismo y la consolidación del Estado mexicano
Por Sam García (Revoluciones)
para la asignatura de Estudios Sociales e Históricos III
Durante el gobierno de Obregón y en el Maximato se buscó la reconstrucción económica. Las políticas del gobierno estuvieron principalmente dirigidas a recuperar la confianza, reactivar la economía y lograr la reintegración del mercado interno. Pero el eje central de estos gobiernos fue ir dotando al Estado de herramientas para intervenir en la economía y ser el principal promotor del desarrollo. Tales hechos derivarían en generar confianza de nuevo en empresarios y ahorradores, así como captar de nuevo recursos del exterior, generando a su vez más empleo y mejorar las condiciones laborales de los obreros. Lo iniciado por Calles lo tuvo que continuar Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y el mismo Lázaro Cárdenas.
2.1 El populismo de Lázaro Cárdenas
El general Lázaro desde el comienzo de su campaña electoral se identificó plenamente con las fuerzas populares, rápidamente se le identificó como un populista. El mismo impulsó a obreros y campesinos a movilizarse y organizarse sindicalmente en la búsqueda de la justicia social y, finalmente, a unificarse en una sola fuerza. Para Tzvi Medin fue crucial el apoyo de Cárdenas al sector obrero: el movimiento obrero recibió [de Cárdenas] un enorme empuje, y si en un determinado momento se convirtió en un factor decisivo del poder cardenista, en la hora del enfrentamiento con Calles, no cabe duda que llegó a esta posición gracias a la previsión y labor de Cárdenas mismo... el pensamiento cardenista se trababa de organizar a los obreros pero igual cosa deberían hacer los empresarios industriales, ello para que la lucha social y económica dejara de ser la inútil batalla del individuo contra el individuo y se convirtiera en la contienda corporativa de la cual surgiera la justicia y el mejoramiento de los hombres[1]. Bajo esa visión fue que Cárdenas logró llevar al Estado mexicano a una formación social capitalista.
La labor de Cárdenas no fue sencilla, recibió un país en medio de una grave crisis interna y de manera externa por la crisis económica mundial de 1929, aunque la amenaza de las armas ya se había superado. Pero es claro que el cardenismo tuvo la habilidad de estar un paso adelante de las mismas fuerzas políticas y económicas, volviendo al Estado mexicano en el motor de la producción y lo que impulsaría a México a una estabilidad general. Cárdenas mismo decía que: Solo el Estado tiene un interés general y, por eso, sólo él tiene una visión de conjunto[2]. Hábilmente el Estado mexicano realizó inversiones importantes en programas sociales, llegó a nacionalizar el ferrocarril y el petróleo, pero también inyecto dinero a la iniciativa privada. El PNR fue renovado por Cárdenas para integrar en el ahora denominado Partido de la Revolución Mexicana a campesinos, obreros, funcionarios, empleados y también a militares. Por si fuera poco a Calles y a Luis N. Morones del país, el primero un político y expresidente peligroso y el segundo el líder sindical más importante. Dicha integración de los diversos grupos y clases sociales en un amplio y eficiente sistema político, respondía casi con exactitud a los requerimientos de la zona y lugar del país en donde se suscitaba alguna problemática. Combinó el sistema sindical, el partido de la revolución y el mismo aparato del Estado. Hizo del poder público el brazo organizador, con dinámica y articulando relaciones de producción, fuerzas productivas, y acumulación pública y privada de capital.
2.2 Bases legales del cardenismo
Para conseguir todo ello se basó en la carta magna de 1917, el artículo 89 fue en el cual respaldó el presidencialismo, pues dicho artículo hace responsable al ejecutivo de toda ejecución de las leyes, normas y políticas. Era a la vez jefe del ejército y nombraba a todos los colaboradores y funcionarios como todo un señor de la burocracia. Bajo esta misma línea aunque con políticas totalmente distintas a las de Cárdenas, el PRI (que era el PRM pero denominado a partir de 1945 por Ávila Camacho como Partido revolucionario Institucional), logró mantenerse en el poder hasta el año 2000. También Cárdenas se basó en el artículo 27 para la expropiación y reparto de tierras y en el artículo 5 para regular las condiciones laborales, en el artículo 123 para controlar la jornada laboral y el salario mínimo. Ianni describe que: la Constitución dedicó varios artículos a los derechos de los ciudadanos. Garantiza la libertad de pensamiento y discusión (arts. 6 y 7), derecho a la elección de profesión (art. 4), derecho a la enseñanza laica (art. 3) y la laicidad del Estado, con la no intervención del clero en la vida pública (art. 130).[3]
En estas condiciones fue posible que Cárdenas articulara, desarrollara y difundiera demasiado el pensamiento de su gobierno. Es evidente que de un país aún desorganizado y nada consolidado, el cardenismo logró darle un perfil y línea de trabajo al Estado mexicano que a la fecha en parte debe estar agradecido con Tata Lázaro, pues heredó a los posteriores gobiernos estabilidad y la habilidad (aunque Cárdenas nunca lo hizo en el sentido peyorativo) de manipular a las distintas clases de la sociedad mexicana. Finalmente, México había sido un país en desorden por la revolución pero con Cárdenas la historia fue distinta. Los principales héroes de la lucha armada fueron asesinados muy pronto, las rebeliones, los cuartelazos militares, la lucha de los campesinos, motivaron al llamado del pacto social que solo con Cárdenas se obtuvo. Para Ianni el general Lázaro logra la unidad nacional y con el cardenismo se da la más amplia institucionalización de las fuerzas llamadas revolucionarias, en el cuadro de una política gubernamental reformista y progresista. Cárdenas pone al Estado en la vanguardia y dirección de la sociedad; y le dice a ésta que esa es su condición de existencia y progreso.[4]
[1] Medin, Tzui. Ideología y praxis política de Lázaro Cárdenas. México, 6. XXI, 1985 pp. 75-80
[2] Lázaro Cárdenas del Río.
[3] Ianni, Octavio. “Estado de relaciones y producción” en El Estado capitalista en la época de Cárdenas, México, ERA, 1985, p. 24
[4] Ibíd., pp. 26-27
1. Consecuencias de la Revolución Mexicana y el período del Maximato
2. El cardenismo y la consolidación del Estado mexicano
Por Sam García (Revoluciones)para la asignatura de Estudios Sociales e Históricos III
Durante el gobierno de Obregón y en el Maximato se buscó la reconstrucción económica. Las políticas del gobierno estuvieron principalmente dirigidas a recuperar la confianza, reactivar la economía y lograr la reintegración del mercado interno. Pero el eje central de estos gobiernos fue ir dotando al Estado de herramientas para intervenir en la economía y ser el principal promotor del desarrollo. Tales hechos derivarían en generar confianza de nuevo en empresarios y ahorradores, así como captar de nuevo recursos del exterior, generando a su vez más empleo y mejorar las condiciones laborales de los obreros. Lo iniciado por Calles lo tuvo que continuar Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y el mismo Lázaro Cárdenas.
2.1 El populismo de Lázaro Cárdenas
El general Lázaro desde el comienzo de su campaña electoral se identificó plenamente con las fuerzas populares, rápidamente se le identificó como un populista. El mismo impulsó a obreros y campesinos a movilizarse y organizarse sindicalmente en la búsqueda de la justicia social y, finalmente, a unificarse en una sola fuerza. Para Tzvi Medin fue crucial el apoyo de Cárdenas al sector obrero: el movimiento obrero recibió [de Cárdenas] un enorme empuje, y si en un determinado momento se convirtió en un factor decisivo del poder cardenista, en la hora del enfrentamiento con Calles, no cabe duda que llegó a esta posición gracias a la previsión y labor de Cárdenas mismo... el pensamiento cardenista se trababa de organizar a los obreros pero igual cosa deberían hacer los empresarios industriales, ello para que la lucha social y económica dejara de ser la inútil batalla del individuo contra el individuo y se convirtiera en la contienda corporativa de la cual surgiera la justicia y el mejoramiento de los hombres[1]. Bajo esa visión fue que Cárdenas logró llevar al Estado mexicano a una formación social capitalista.
La labor de Cárdenas no fue sencilla, recibió un país en medio de una grave crisis interna y de manera externa por la crisis económica mundial de 1929, aunque la amenaza de las armas ya se había superado. Pero es claro que el cardenismo tuvo la habilidad de estar un paso adelante de las mismas fuerzas políticas y económicas, volviendo al Estado mexicano en el motor de la producción y lo que impulsaría a México a una estabilidad general. Cárdenas mismo decía que: Solo el Estado tiene un interés general y, por eso, sólo él tiene una visión de conjunto[2]. Hábilmente el Estado mexicano realizó inversiones importantes en programas sociales, llegó a nacionalizar el ferrocarril y el petróleo, pero también inyecto dinero a la iniciativa privada. El PNR fue renovado por Cárdenas para integrar en el ahora denominado Partido de la Revolución Mexicana a campesinos, obreros, funcionarios, empleados y también a militares. Por si fuera poco a Calles y a Luis N. Morones del país, el primero un político y expresidente peligroso y el segundo el líder sindical más importante. Dicha integración de los diversos grupos y clases sociales en un amplio y eficiente sistema político, respondía casi con exactitud a los requerimientos de la zona y lugar del país en donde se suscitaba alguna problemática. Combinó el sistema sindical, el partido de la revolución y el mismo aparato del Estado. Hizo del poder público el brazo organizador, con dinámica y articulando relaciones de producción, fuerzas productivas, y acumulación pública y privada de capital.
2.2 Bases legales del cardenismo
Para conseguir todo ello se basó en la carta magna de 1917, el artículo 89 fue en el cual respaldó el presidencialismo, pues dicho artículo hace responsable al ejecutivo de toda ejecución de las leyes, normas y políticas. Era a la vez jefe del ejército y nombraba a todos los colaboradores y funcionarios como todo un señor de la burocracia. Bajo esta misma línea aunque con políticas totalmente distintas a las de Cárdenas, el PRI (que era el PRM pero denominado a partir de 1945 por Ávila Camacho como Partido revolucionario Institucional), logró mantenerse en el poder hasta el año 2000. También Cárdenas se basó en el artículo 27 para la expropiación y reparto de tierras y en el artículo 5 para regular las condiciones laborales, en el artículo 123 para controlar la jornada laboral y el salario mínimo. Ianni describe que: la Constitución dedicó varios artículos a los derechos de los ciudadanos. Garantiza la libertad de pensamiento y discusión (arts. 6 y 7), derecho a la elección de profesión (art. 4), derecho a la enseñanza laica (art. 3) y la laicidad del Estado, con la no intervención del clero en la vida pública (art. 130).[3]
En estas condiciones fue posible que Cárdenas articulara, desarrollara y difundiera demasiado el pensamiento de su gobierno. Es evidente que de un país aún desorganizado y nada consolidado, el cardenismo logró darle un perfil y línea de trabajo al Estado mexicano que a la fecha en parte debe estar agradecido con Tata Lázaro, pues heredó a los posteriores gobiernos estabilidad y la habilidad (aunque Cárdenas nunca lo hizo en el sentido peyorativo) de manipular a las distintas clases de la sociedad mexicana. Finalmente, México había sido un país en desorden por la revolución pero con Cárdenas la historia fue distinta. Los principales héroes de la lucha armada fueron asesinados muy pronto, las rebeliones, los cuartelazos militares, la lucha de los campesinos, motivaron al llamado del pacto social que solo con Cárdenas se obtuvo. Para Ianni el general Lázaro logra la unidad nacional y con el cardenismo se da la más amplia institucionalización de las fuerzas llamadas revolucionarias, en el cuadro de una política gubernamental reformista y progresista. Cárdenas pone al Estado en la vanguardia y dirección de la sociedad; y le dice a ésta que esa es su condición de existencia y progreso.[4]
[1] Medin, Tzui. Ideología y praxis política de Lázaro Cárdenas. México, 6. XXI, 1985 pp. 75-80
[2] Lázaro Cárdenas del Río.
[3] Ianni, Octavio. “Estado de relaciones y producción” en El Estado capitalista en la época de Cárdenas, México, ERA, 1985, p. 24
[4] Ibíd., pp. 26-27
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