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20 noviembre 2007

La Revolución Mexicana Según Ricardo Flores Magón

Por Ivan H.

(Extracto del discurso brindado por Ricardo Flores Magón, dado el 14 de febrero de 1914)

“…Bajo el despotismo de Díaz que duró treinta y cuatro años, se acentuaron los males del proletariado. En esta época acabó de perder el pueblo los pocos jirones de libertad y de bienestar que había logrado poner a salvo a través de la tormenta de cuatro siglos de servidumbre [ desde la colonia y hasta el estallido de la Revolución Mexicana ]; las pocas hectáreas de tierra con que contaban los pueblos para su subsistencia les fueron arrebatadas por los hacendados, y los habitantes de México se vieron obligados a aceptar una de dos cosas: o trabajar para beneficio de sus amos a cambio de una miserable pitanza, o morir de hambre.

La miseria se hizo insufrible; la tiranía era cada vez más brutal, y el pueblo comprendió que su miseria y su esclavitud provenían de la circunstancia de encontrarse la tierra en poder de unas cuantas manos, y de que quince millones de seres humanos no tenían un terrón para reclinar la cabeza.

Para dar muerte a esas condiciones de miseria y de tiranía se levantó le pueblo mexicano, decidido a conquistar su libertad económica, y con admirable buen sentido ha comprendido que la garantía de su libertad y de su bienestar debe consistir en la posesión de la tierra por el que la trabaja.

¿No es esto, compañeros, una revolución social? Y si tuviéramos tiempo para analizar los actos revolucionarios que han tenido lugar en México en estos últimos tres años, veríamos comprobada esta verdad: el pueblo mexicano se ha levantado en armas, no para tener el gusto de echarse encima un nuevo presidente, sino para conquistar, por el hierro y por el fuego, Tierra y Libertad .

Tierra y Libertad no son más que palabras, es cierto; pero estas palabras llegan a lo sublime cuando la mano del trabajador rompe la ley, quema los títulos de propiedad, incendia las iglesias, da muerte al burgués, al fraile y al representante de la autoridad, y con gesto heroico toma posesión de la Madre Tierra para hacerla libre con su trabajo de hombre libre…”

Hermosas palabras revolucionarias, inspiradoras y enaltecedoras del más grande valor que tiene la humanidad: la libertad. Sin embargo, algunas cosas no lograron ser cambiadas a pesar de la gran cantidad de sangre del pueblo derramada. Hoy por hoy los problemas agrarios continúan. La tierra es de quien la trabaja (en algunos casos, pero la verdad es que la gran mayoría de las tierras y la gente que las trabaja siguen siendo explotados por aquellos que rigen el sistema económico capitalista y, por ende, explotador), pero el problema está que el producto del trabajo de la tierra no tiene en el mercado el verdadero precio del trabajo y labor de la cosecha. La gente en el campo mexicano sigue viviendo en la pobreza, expuestos a enfermedades, al hambre, a la ignorancia, a la falta de garantías y derechos. Reflexionemos pues, si los ideales de la Revolución han sido traicionados por la historia; luego entonces, comprendamos cómo es que la situación actual de los pueblos mexicanos no es más que la consecuencia lógica de una serie de procesos históricos que, buscando el beneficio de los intereses de unos, siguen favoreciendo la desigualdad y la falta de verdadera riqueza de nuestro México: la madre tierra que nos da casa, nos alimenta y nos otorga vida…

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