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17 abril 2008

JAUJA PETROLERA, ¿HASTA CUÁNDO?

ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ

APENAS AL INICIO de esta semana, la mezcla de crudo mexicano alcanzó un nuevo récord en cuestión de precios: se cotizó en 92 dólares con 90 centavos. Con ello superó en 43 dólares con 90 centavos el monto de 49 billetes verdes que, para elaborar el presupuesto de egresos de este 2008, le asignó el Congreso hace unos meses.

¡Esto es jauja! ¡Vive Dios!

Lo mejor de todo es que la tendencia al alza del oro negro extraído de las entrañas de la Patria ha sido sostenida. Mejor de lo mejor, que en los próximos meses, todo así lo indica, el precio del barril de oro negro seguirá cotizándose extraordinariamente bien, y muy probablemente pudiera llegar a duplicar el valor que le asignaran los legisladores.

Pero… ¿hasta cuándo va a durar esta propensión al alza?

¿Lo tendrá calculado la Secretaría de Energía? ¿Acaso Hacienda? ¿Tal vez la dirección misma de Petróleos Mexicanos?

Porque en la presentación de las iniciativas de reformas a Pemex, se ha hablado de todo menos de los costos que a la paraestatal va a significarle, por ejemplo, la exploración de nuevos yacimientos. Mucho muy caros si, como se promocionó en un controversial anuncio publicitario, habrán de hacerse en las profundidades del oceáno.

Cálculos de conocedores estiman que, si de verdad quiere hacerse una tarea seria en la búsqueda de reservas probadas –y no probables, inexistentes, cual se supone (no) hay ahora--, la llamada primera industria nacional habrá de destinar algo así como 15 dólares de cada uno de los barriles que venda al exterior a tareas prospectivas.

Si a esos 15 dólares para exploración usted le suma más o menos 5 dólares que cuesta la producción de cada uno de esos barriles –incluidos ya los altísimos estipendios y bonos de maharajá que reciben los funcionarios de Pemex, más los salarios y prestaciones de los trabajadores--, tendrá que descontar más o menos 20 dólares de esos 90 y pico que en este momento recibe la paraestatal por la venta de los jugos del subsuelo nacional.

Pero vayámos más allá. ¿Cuánto cuesta darle valor agregado a cada barril extraído, para el consumo nacional y, con suerte, hasta para exportarlo?

Las mismas fuentes calculan que, de llevarse a cabo el anunciado proyecto de construir dos o más refinerías –recuérdese que la secretaria Georgina Kessel, cree que en Estados Unidos, las estaciones de servicio de los cruceros son en realidad refinerías--, habría que destinar 20 dólares a este efecto de cada uno de los barriles de crudo vendidos al exterior.

El costo de las iniciativas del señor Calderón, entonces, se elevaría a 40 dólares por cada barril exportado.

Y si el cálculo de los legisladores continúa dentro de los mismos parámetros hasta ahora aconsejados por Hacienda, al fisco le quedarían entonces algo así como 10 dólares por cada unidad vendida con lo que, cabría preguntar, ¿se construirían las escuelas, caminos, hospitales, bla, bla, bla, de los que habló el señor Calderón en su mensaje televisado?

Hay más dinero ahora, sin reformas. Son los dizque "excedentes".

Y lo mejor para los políticos: prácticamente no está fiscalizado.

Luego, entonces…

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