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10 junio 2007

>> en pocas palabras <<

La 'inteligencia' en México | Alfonso Elizondo | El Norte | 09 Junio 2007

Durante los más de 70 años de vida política hegemónica del México posrevolucionario, todos los problemas de seguridad nacional, desde los surgimientos de grupos armados, actividades del crimen organizado, movilizaciones independientes o de organismos políticos y de cualquier asunto de seguridad interna, fueron resueltos, con mayor o menor eficiencia, por un sistema de "inteligencia" que dependía en línea directa del jefe del Ejecutivo y funcionaba en la clandestinidad y al margen de la ley.

Fueron incontables las tropelías que se hicieron en silencio durante el largo periodo del priismo en México, pero se alcanzó un cierto grado de pacificación que permitió el desarrollo de la economía del País durante las tres décadas de crecimiento sostenido sin inflación de 1936 a 1968. Después de este periodo vino la decadencia de dos décadas en las que no creció la economía, por falta de buenos dirigentes políticos que no detectaron el proceso de globalización y aislaron a México del resto del mundo. No obstante, el sistema de "inteligencia" siguió funcionando con gran eficacia y mayor impunidad.

El fraude electoral de Carlos Salinas en 1988 y su ilegítimo ascenso al poder produjeron una asociación política con el PAN que le permitió dejar en el camino a la izquierda de aquel entonces y gobernar en sociedad con la fuerza política que representaba a la mayoría de los grandes capitalistas de viejo cuño del País. Desde ese momento, el sistema mexicano de "inteligencia" dejó de funcionar, por la sencilla razón de que los espías no pueden estar al servicio de dos amos sin causar un distanciamiento entre ambos.

La instalación de un funcionario empresarial como Presidente de México en el 2000 trajo como consecuencia una mayor polarización en la sociedad, ya que el Estado dejó por completo su actividad empresarial e incumplió sus responsabilidades constitucionales de invertir en la infraestructura del País y en el gasto social que protegía a la clase media y a los ciudadanos de bajos ingresos. Como resultado, la clase media casi desapareció y el empleo formal cayó estrepitosamente, dando origen a los dos mayores problemas del presente: la migración desaforada hacia Estados Unidos y el crecimiento brutal del crimen organizado que dio empleo a varios millones de personas.

Si el servicio de "inteligencia" ya no podía funcionar con dos amos en tiempos de Salinas y de Zedillo, con Fox hubo de incorporar al poder político el duopolio televisivo que lo había llevado al triunfo electoral, y tras reemplazar con spots toda la actividad política del Presidente durante seis años, se convirtió en el máximo líder político del País, inhibiendo aún más las labores de la "inteligencia". Las movilizaciones políticas crecieron, las mafias criminales se desarrollaron como nunca y los nuevos líderes políticos se dieron cuenta de que con imágenes televisivas no lograrían contener al crimen organizado, pero podrían disimular la incapacidad del Gobierno y continuar en el poder, encumbrando a otro funcionario empresarial como Presidente de México.

No obstante, durante el sexenio de Fox, la oposición al gobierno había crecido mucho y el poder de la imagen televisiva ya no alcanzaba para lograr un triunfo sobre la izquierda, por lo que Fox solicitó la ayuda de la siniestra profesora Gordillo en los procesos electorales del 2006. Con el poder público formal dividido y dominado por los poderes fácticos, la intervención de la Iglesia católica, y Lady Macbeth dictando la agenda política, la resurrección de la "inteligencia" y de la paz interna se antojan imposibles.

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