Las 3 R se refieren a las iniciales de reducir, reciclar y reutilizar, tres palabras que deberían ser inseparables de los residuos. Aunque cabe preguntarse si están todas las R que son y si son todas las que están. Porque no hablar de una cuarta R, la de responsabilidad: la gestión ambientalmente responsable de los residuos, compartida por individuos, familias y todos los agentes privados y públicos del mercado y de la sociedad.
Dado que las actividades y las voluntades de las personas han creado el problema de los residuos o basura, nuestras actividades y voluntades deben resolverlo.
Es necesario hacer un primer esfuerzo para introducir el concepto “residuo” en la escuela, en la vida familiar, en el trabajo, en la sociedad, en la cultura cotidiana. Residuo y recurso, residuo y riqueza, deben ser conceptos tan inseparables como lo son la vida y la muerte. Y ello debe ser válido para la totalidad de las personas.
Pongamos un ejemplo: consideremos con frecuencia que una botella de vidrio o de plástico llenas con agua son objetos útiles, con un valor de uso, pero vaciados de su líquido vital son residuos.
Nuestras sociedades deben simplemente imitar a la naturaleza, pues en sus procesos no se generan residuos, el resultado de un proceso productivo es a la vez materia prima en otro proceso.
1.Reducir
Es el uso moderado de productos y bienes, que de otra manera pueden dañar el medio ambiente en el que vivimos.
Reducir es crearnos la conciencia de que nuestra vida no se modifica sustancialmente si consumimos sólo lo necesario. En la medida que hagamos un consumo inteligente y meditado podremos conocer lo que realmente necesitamos. Si hablamos de desechos, podemos encontrar muchas oportunidades en nuestra vida cotidiana en que no se requieren todos los productos que utilizamos, si hacemos un consumo más ordenado indudablemente estaremos contribuyendo a un mejor cuidado de nuestra hábitat común.
2.Reutilizar
Reutilizar es dar a cada cosa el mayor uso posible. Quizá no es necesario que compremos cosas nuevas cada vez que necesitamos algo. Podemos crear necesidades al infinito, el caso es evitarlo y usar lo que está a nuestro alcance.
Actualmente, tenemos un elevado desarrollado de envases, son prácticos, resistentes y en general de muy buena calidad y nos permiten disponer de los productos que requerimos de manera más segura, cómoda e higiénica; la mayor parte de estos empaques pueden ser reutilizados, sólo es cuestión de un poco de creatividad.
3.Reciclar
Es someter los desechos a procesos que los convierten en materia prima para nuevos productos.
En muchas ocasiones restamos valor a nuestros desechos al mezclarlos en la basura. Por eso, es muy importante separar los materiales reciclables de los que no lo son, de está manera será más fácil para las personas que seleccionan los desechos en los tiraderos el rescatarlos.
Reciclar se traduce en importantes ahorros de energía y agua potable. Ahorro de materias primas vírgenes. Menos impacto en los ecosistemas y sus recursos naturales.
4.Responsabilidad
Todos formamos parte del problema que solemos esconder o enterrar, es por eso de vital importancia que cada habitante del planeta asuma la parte de responsabilidad que les corresponde en la solución.
No son sólo las empresas, ni los gobiernos ni únicamente los consumidores, cada uno de nosotros podemos ser parte del cambio que el planeta necesita con urgencia.
Al comprar, tomemos en cuenta las posibilidades de reutilización o reciclaje del envase así como la durabilidad de los productos. No compremos de más, sobre todo en cuanto a alimentos, aprovechemos al máximo cada recurso que tomamos de la tierra.
Fuente: Cultura a favor de la tierra Día V
Dado que las actividades y las voluntades de las personas han creado el problema de los residuos o basura, nuestras actividades y voluntades deben resolverlo.
Es necesario hacer un primer esfuerzo para introducir el concepto “residuo” en la escuela, en la vida familiar, en el trabajo, en la sociedad, en la cultura cotidiana. Residuo y recurso, residuo y riqueza, deben ser conceptos tan inseparables como lo son la vida y la muerte. Y ello debe ser válido para la totalidad de las personas.
Pongamos un ejemplo: consideremos con frecuencia que una botella de vidrio o de plástico llenas con agua son objetos útiles, con un valor de uso, pero vaciados de su líquido vital son residuos.
Nuestras sociedades deben simplemente imitar a la naturaleza, pues en sus procesos no se generan residuos, el resultado de un proceso productivo es a la vez materia prima en otro proceso.
1.Reducir
Es el uso moderado de productos y bienes, que de otra manera pueden dañar el medio ambiente en el que vivimos.
Reducir es crearnos la conciencia de que nuestra vida no se modifica sustancialmente si consumimos sólo lo necesario. En la medida que hagamos un consumo inteligente y meditado podremos conocer lo que realmente necesitamos. Si hablamos de desechos, podemos encontrar muchas oportunidades en nuestra vida cotidiana en que no se requieren todos los productos que utilizamos, si hacemos un consumo más ordenado indudablemente estaremos contribuyendo a un mejor cuidado de nuestra hábitat común.
2.Reutilizar
Reutilizar es dar a cada cosa el mayor uso posible. Quizá no es necesario que compremos cosas nuevas cada vez que necesitamos algo. Podemos crear necesidades al infinito, el caso es evitarlo y usar lo que está a nuestro alcance.
Actualmente, tenemos un elevado desarrollado de envases, son prácticos, resistentes y en general de muy buena calidad y nos permiten disponer de los productos que requerimos de manera más segura, cómoda e higiénica; la mayor parte de estos empaques pueden ser reutilizados, sólo es cuestión de un poco de creatividad.
3.Reciclar
Es someter los desechos a procesos que los convierten en materia prima para nuevos productos.
En muchas ocasiones restamos valor a nuestros desechos al mezclarlos en la basura. Por eso, es muy importante separar los materiales reciclables de los que no lo son, de está manera será más fácil para las personas que seleccionan los desechos en los tiraderos el rescatarlos.
Reciclar se traduce en importantes ahorros de energía y agua potable. Ahorro de materias primas vírgenes. Menos impacto en los ecosistemas y sus recursos naturales.
4.Responsabilidad
Todos formamos parte del problema que solemos esconder o enterrar, es por eso de vital importancia que cada habitante del planeta asuma la parte de responsabilidad que les corresponde en la solución.
No son sólo las empresas, ni los gobiernos ni únicamente los consumidores, cada uno de nosotros podemos ser parte del cambio que el planeta necesita con urgencia.
Al comprar, tomemos en cuenta las posibilidades de reutilización o reciclaje del envase así como la durabilidad de los productos. No compremos de más, sobre todo en cuanto a alimentos, aprovechemos al máximo cada recurso que tomamos de la tierra.
Fuente: Cultura a favor de la tierra Día V
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