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22 agosto 2007

Avanzan los mineros en la opinión pública


Por: Julio Pomar (especial para ARGENPRESS.info)

Desde que el conflicto minero empezó, hace más de un año, la decisión de lucha sindical ya demostró que no es una entelequia o un buen deseo. Los mineros y su sindicato están dando la batalla por sus derechos, por la autonomía sindical y por el contrato colectivo de trabajo. Su lucha rebasa los límites de la industria minera -que son muy importantes, dado el enclave estratégico de ese sector productivo- y se proyecta ejemplarmente hacia todo el mundo sindical mexicano. Sin proponérselo como tarea central, han sido los mineros los más consecuentes defensores de los derechos obreros de todo México en nuestro momento.

Los hechos hablan. Primero el des-gobierno foxista les quiso dar un albazo con la supuesta deposición del auténtico líder del Sindicato Minero, Napoleón Gómez Urrutia, y el entronizamiento del espurio Elías Morales. Un año después, ya bajo el calderonismo, las autoridades laborales no pudieron hacer otra cosa que reconocer a la auténtica dirigencia del Sindicato Minero, debido entre otras cosas a que los mineros auténticos demostraron que habían sido firmas falsas las que presuntamente acreditaron la ascensión del espurio Elías Morales. Y así ha sido en todos los episodios que ese conflicto ha estado viviendo de entonces acá. La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje les declaró inexistentes las tres huelgas estalladas el mes pasado en Cananea, en Zacatecas y en Guerrero, y los huelguistas, a través del Sindicato, se ampararon, dando el resultado de que los jueces echaran abajo la determinación de inexistencia, a todas luces ilegal.

Las tres huelgas prosiguen. Ayer, lunes 20, habría habido otra reunión entre la empresa -el ya célebre y siniestro Grupo México, encabezado por Germán Larrea Mota Velasco- ante las autoridades laborales, de cuyos resultados se sabrá más tarde, pero es un hecho que los mineros no cederán en sus posturas de justicia y demandas de seguridad industrial, para que no vuelva a ocurrir ninguna nueva tragedia parecida a la de Pasta de Conchos, Coahuila, de carbón.

El Grupo México, obcecado en su lucha anti minera, no se ha cansado de emitir espots en Televisa en contra de Napoleón Gómez Urrutia, presentándolo como delincuente, en una costosísima campaña cuyos recursos le hubieran bastado a la empresa, y de sobra, para establecer absolutamente en todas sus instalaciones las condiciones de seguridad industrial que demandan los trabajadores y su Sindicato Nacional, motivo principal aunque no único del estallamiento de las tres huelgas. Y que demandan crecientemente la sociedad y la opinión pública. Lo cual demuestra que la televisión tiene un límite en su llamada “eficacia”, y este límite es el de la verdad.

Ha ocurrido que en vez de tener éxito la campaña difamatoria del Grupo México contra el Sindicato Minero, la empresa ha ido perdiendo la poca credibilidad que tenía en la opinión pública y en sectores a los que en principio les era más o menos indiferente el conflicto, como es el muy destacable caso del obispo de Saltillo, Raúl Vera, quien ha mantenido desde el homicidio industrial de Pasta de Conchos una postura totalmente solidaria con los mineros y sus familias. El obispo Vera dijo este domingo 19 que Grupo México obtuvo 11 mil millones de pesos de utilidades en el primer semestre de este año y sus ganancias fueron “a costa de la vida de más mineros”, ya que la empresa ha establecido el siniestro record de conjuntar una lista de 100 muertos en sólo 18 meses (de los cuales 65 fueron los de Pasta de Conchos). Sólo en Irak se está dando esta intensidad de muertes.

Es indudable que, siendo Larrea miembro del Consejo de Administración de Televisa, esté abusando de su condición, quizá obteniendo precios especiales para difundir sus diatribas anti sindicales y desorientadoras de la opinión pública. Y todavía el abogado del Grupo México, el conocido trapisondista Salvador Rocha, se atreve a “demandar” que el Sindicato no acuda a los medios de difusión a favor de sus legítimos intereses, porque eso “es no jugar limpio”. A lo cual el Sindicato le ha respondido con mesura verbal pero con gran firmeza, que mientras Germán Larrea mantenga su embestida mediática, precisamente a través de Televisa y desinformando a otros medios, los mineros estarán en su derecho de hacer uso legítimo de este moderno recurso de lucha. Y en lo cual pueden los mineros incrementar su esfuerzo, sin duda.

En la opinión pública ha ido permeando la justeza de la lucha de los mineros y se han estado desechando, cada vez con más nitidez, la justificación y el argumento personal de Larrea contra Gómez Urrutia, que parece, y es, la paranoia de un empresario destemplado, que parece haber enloquecido con sus exorbitantes ganancias acumuladas en estos mismos meses de conflicto laboral. Deberán él y sus seguidores acabar por convencerse de que a los mineros no los van a maniatar ni a doblegar. Estos se lo han demostrado con creces, tanto a la empresa Grupo México como a las autoridades laborales obedientes a la empresa. Por lo pronto los mineros siguen adelante.

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