Benita Galeana
En medio del murmullo yo oí lo que se
decía de mí. Desde ese momento
empecé a preparar un hermoso castillo
de ternuras sobre lo que se decía de mí,
y empecé a acercarle pedacitos de cada
cosa que oía a sus cimientos, y así
desde ese momento yo empecé a
preparar un hermoso castillo al
proletariado, se lo dediqué a él.
Este hermoso castillo fue creciendo y
bañándose en sangre de estas luchas
y pedazos de ternura levantando a
nuestros compañeros, que luchaban
por una vida mejor.
Así pasaron muchos, pero muchos
años y seguían pegándole pedazos,
pedacitos de palabras del proletariado
y esas palabras se las pegaba a mi
hermoso castillo y estoy viendo que mi
castillo se viene abajo y el proletariado
no me ayuda a detenerlo.
Este castillo que construí se me está
cayendo, se lo pongo en sus manos
a las mujeres. No dejen que se caiga, a
ustedes se los entrego. Mujeres y
hombres ayuden a construir este
castillo que se nos viene abajo.
Compañeros y compañeras, la patria
no se vende.
decía de mí. Desde ese momento
empecé a preparar un hermoso castillo
de ternuras sobre lo que se decía de mí,
y empecé a acercarle pedacitos de cada
cosa que oía a sus cimientos, y así
desde ese momento yo empecé a
preparar un hermoso castillo al
proletariado, se lo dediqué a él.
Este hermoso castillo fue creciendo y
bañándose en sangre de estas luchas
y pedazos de ternura levantando a
nuestros compañeros, que luchaban
por una vida mejor.
Así pasaron muchos, pero muchos
años y seguían pegándole pedazos,
pedacitos de palabras del proletariado
y esas palabras se las pegaba a mi
hermoso castillo y estoy viendo que mi
castillo se viene abajo y el proletariado
no me ayuda a detenerlo.
Este castillo que construí se me está
cayendo, se lo pongo en sus manos
a las mujeres. No dejen que se caiga, a
ustedes se los entrego. Mujeres y
hombres ayuden a construir este
castillo que se nos viene abajo.
Compañeros y compañeras, la patria
no se vende.
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