Por Millán No habían finalizado aun las luchas internas de la Revolución mexicana cuando en 1919 se fundó el Partido Comunista Mexicano (PCM), bajo la égida de la Hoz y el Martillo se mantuvo en la clandestinidad la mayor parte del tiempo; durante décadas sus miembros resistieron persecuciones, encarcelamientos, asesinatos y todo tipo de represiones, pero mantuvieron viva la lucha en contra de las injusticias del sistema capitalista proponiendo como alternativa una sociedad socialista en favor de la clase trabajadora, hasta que obtuvo su registro como partido oficial en 1978.
En 1981 bajo la dirección general de Arnoldo Martínez Verdugo, el PCM aprovechó la ‘supuesta' apertura democrática que ofrecía el gobierno de José López Portillo, para intentar unir a toda la Izquierda del país en una sola fuerza que pudiera competir por la vía electoral contra el hegemónico partido gubernamental -el PRI-. Aunque la iniciativa no logró unir a la totalidad de la Izquierda , si dio vida al entonces naciente Partido Socialista Unificado de México (PSUM).
Para 1987, el PSUM bajo la dirección de Pablo Gómez, ex-líder estudiantil miembro del Consejo Nacional de Huelga durante el movimiento de 1968, se fusionó con el Partido Mexicano de los Trabajadores, que en 1984 había obtenido también su registro y era conducido en ese entonces por el Ing. Ing. Heberto Castillo, luchador social de toda la vida, quién a su vez también había tenido una destacada participación en el movimiento del 68, pero él al frente de la Coordinadora de Maestros Pro-Libertades Democráticas que apoyó el movimiento; así nació un nuevo partido todavía de Izquierda, el PMS.
Posteriormente, en 1988 el PMS, apoyó la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, ex-priísta que lideraba a la llamada ‘corriente democrática', fuerza disidente del PRI que recientemente había abandonado su partido para formar el Frente Democrático Nacional junto con organizaciones de la izquierda mexicana. Lo anterior fue posible gracias a que el Ing. Castillo declinó su candidatura por el PMS en favor de Cárdenas en un último intento por lograr el sueño de -ahora si- unir a toda la Izquierda del país en una sola fuerza, lo cual finalmente dio resultados ya que Cárdenas ganó la elecciones, pero cuando todo mundo pensaba que el sueño dorado se cumpliría, el ‘chupacabras' Carlos Salinas de Gortari se instaló en la presidencia mediante magno fraude, argumentando aquella famosa aunque inverosímil ‘caída del sistema'.
Ahora el PRD se encuentra a punto de iniciar su X congreso nacional, y entre su dirigencia se discutirá si quieren seguir siendo un partido de Izquierda o estarían más cómodos en el centro (lo cual de hecho ya han venido haciendo desde hace tiempo), pero la pregunta es: ¿acaso tienen derecho los dirigentes a cambiar de línea política?, sería interesante saber si las bases de ese partido, los que hacen el trabajo de abajo, los de a pie, los que se llevan la joda, en realidad están de acuerdo en abandonar definitivamente su ideología para acomodarse placidamente en ‘el centro’. Heberto Castillo y los 500 muertos del PRD darán un vuelco en su tumba.
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