Por: Hermes Chávez Crespo No es una necedad el anunciado de este titulo; es más bien una preocupación, una exigencia de un compatriota. El momento político que vive el país lo reclama con insistencia. Es obvio, puesto que la tarea del momento es el de la formación de una nueva organización política de basta amplitud, de ejecutar acciones, planes, programas, y proyectos que nos conduzcan a construir una nueva sociedad: el Sistema Socialista. El Comandante en Jefe Hugo Chávez lo ha venido anunciando como un baluarte necesario a construir, para seguir avanzando. La inmensa legión de aspirantes a integrarlo, novedoso cualitativa y cuantitativamente lo merecen. Su heterogeneidad de pensamientos coincidentes en conquistar el objetivo, ameritan en el militante, dotarse de un cuerpo de doctrina, de principios, es decir de una teoría revolucionaria sólida. Todos sin acepción debemos tomar como faro luminoso esta conceptualisacion de la lucha. Es el fin univoco de lo que será el PSUV. Desde su formación debe tener como signo esa metodología.
Estamos hablando de una organización política de nuevo tipo que exige de sus militantes una conducta, una moral, una praxis de acción acorde con los lineamientos revolucionarios que rompan por entero los estamentos estructurales y súper estructurales de la decadente cuarta republica ignominiosa del pasado. Para ello, recalcamos la ideología revolucionaria. Es vital que la clase trabajadora motor fundamental de esos cambios, sobre la cual incide positivamente el fin de este proceso, debe prepararse en amplitud, para afrentar los avatares que se arrastran de la vieja social - democracia exponente firme del capitalismo dependiente que vivimos.
Debemos de estar consientes que no caminamos sobre un lecho de rosas. El camino es intrincado. El imperialismo, enemigo a vencer, en alianza macabra con la oligarquía vernácula es aun poderosa la conciencia revolucionaria del militante del PSUV debe tenerlo presente. El mostro que hoy en el mundo se debate entre la vida y la muerte, sigue imperando con fuerza. Nuestro papel y tareas deben comparecerse claramente con el momento.
Unidad, unidad y más unidad es el exorcio optimista de nuestro comandante Hugo. Adquiere vigor y fuerza de ley. Disciplina y más disciplina humildad y más humildad; moral y más moral, debe asistir y sembrarse como un postulado en ese nuevo hombre. La consigna indoblegable de todos los que formamos su estructura corporal, lo define en grado superlativo, su conducta férrea en la lucha antiimperialista, en la conquista de la sociedad socialista, en la estrecha solidaridad con los diferentes planes orientados por los cuerpos direccionales del Poder Popular, asentado en la reforma constitucional anunciada por el Presidente Chávez.
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