
19 de Agosto de 2007
ÍNDICE FLAMÍGERO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
LA PRIMERA OCASIÓN que recibí un correo electrónico en cuyo remitente aparecía el sugestivo nombre de July la Ardiente, lo confieso, di clic al mensaje esperando encontrar la imagen de alguna voluptuosa morena de ojos verdes ensoñadores y cuerpo de guitarra de Paracho.
Me relamía los bigotes cuando, ¡sorpresa!, apareció un panfleto denigrando a Andrés Manuel López Obrador.
July, al parecer, es michoacana. Cuando menos. Su dirección electrónica: july_la_ardiente@yahoo.com.mx.
La técnica de July consiste en copiar y pegar –el afamado copy/paste-- artículos periodísticos donde se critica a la izquierda en general, al PRD, a sus personajes y, principalmente, a Andrés Manuel López Obrador.
Antes de ello, garrapatea dos o tres frases –generalmente alejadas de la más sencilla sintaxis: sujeto, verbo y predicado— que denuestan aún más al personaje o tema abordado por el periodista "fusilado". Y párele de contar.
July la Ardiente no está sola en esta "muy inteligente" tarea de propaganda negra indisoluble. Tiene una colega que, igual, envía y reenvía este tipo de correos: Kika Morralla.
Y hay por ahí otro encargado de esas tareas que últimamente ha flojeado. Ya no es tan constante en sus envíos y reenvíos: Lechuza Nocturna.
Otro personaje más, muy curioso, digno de ocupar de inmediato el diván del psicólogo: Alberto Bobadilla Cruz –no se si tal sea en realidad su nombre-- esunhonor_estarconomiador@yahoo.com.mx, quien en sus agresiones incluye posiciones homofóbicas, habida cuenta de que califica a todos aquellos que son objeto de su ira y encono de poseer una sexualidad digamos que alternativa.
En un principio, July y su pandilla me divertían.
Luego empezaron a llamar mi atención sobre las muy evidentes fallas y lagunas del sistema educativo mexicano. Y no del público, de cuya situación invariablemente se hacen diagnósticos y promesas de reformas, sino del que brindan las escuelas privadas de donde, estoy seguro, provienen mis inesperados corresponsales.
Todo el día y todos los días llenan mi buzón con sus imbecilidades. Y no, claro que no me refiero a lo que copian y pegan. Soy respetuoso de lo que escriben y opinan mis colegas, como espero que ellos lo sean conmigo y con mi trabajo, sino con sus acotaciones infantiloides --con el perdón de los niños que, estoy cierto, no piensan ni escriben así--, llenas de rabia.
Pero mi paciencia inicial ya tuvo un límite. Hoy me enoja ver a July y su caterva en la bandeja de entrada del chunche electrónico. ¡Carajo! ¿Qué no trabajan? ¿Tendrán acaso algo mejor qué hacer? ¿Habrá "puesto" ya la puerca?
¿Debo seguir tolerándolos, aún a sabiendas de que un demócrata, como aspiro a ser, debe poseer, entre otras, tal virtud?
July, preciosa, ya no me escribas. Ya se lo que piensas y cómo lo expresas. Dile a tus contlapaches que, asimismo, me borren de su lista de envíos. ¡Por favor!
Es más. Vamos estableciendo un pacto. Tú, que también sabes como pienso, no me leas. Así tampoco te leeré yo a ti. ¿Vale?
Recibe un abrazo.
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