• Y sigue Dean dando
Los sobresaltos repentinos, mi estimado, inquietan hasta al hombre más bravo. Mientras el huracán Dean golpeaba con furia las costas mexicanas y el gobierno federal encabezado por Felipe cantaba prematura victoria al informar un saldo blanco (gracias a Dios) en su paso por la Península de Yucatán, el tiempo corre vertiginosamente rumbo a otra tempestad: la del 1 de septiembre, día del (des)informe de gobierno.
El meteoro Dean aún no termina su reventón en nuestro país y el servicio meteorológico nacional (SMN) se ha cansado de notificar que lo peor, en cuanto a los datos duros sobre las tan delicadas precipitaciones que ya se avecinan, está por verse en varios estados de la República, incluyendo al Distrito Federal. Es indudable que desde que se conoció el tamaño del peligroso monstruo todas las autoridades se coordinaron, donde la población civil también hizo lo suyo, para enfrentar, en esta primera etapa, al siniestro visitante.
La simpática duda, my friend, es si en el otro terreno existen salidas (políticas) de emergencia para enfrentar al otro divertido tifón, de corte legislativo, donde la incertidumbre es hoy... la única certidumbre.
Por lo menos así lo hizo sentir en su conferencia de prensa de Montebello, Canadá, Felipe Calderón, a pregunta expresa sobre la entretenida fecha, al exhortar a la mesura y la madurez convocando nuevamente al diálogo y al debate entre su persona y los legisladores.
La cuestión es si efectivamente se cree un demócrata (no estaría mal que se le preguntara su opinión a los jóvenes del PAN que acusaron intervención presidencial en la controvertida elección del secretario nacional de Acción Juvenil provocando un escándalo interno derivando ayer con su anulación), ¿por qué su Gymboree y sus extraordinarios asesores no trabajaron sobre la mesa los diversos escenarios, planes, propuestas y salidas para encarar una fecha, como la del 1 de septiembre, que desde el 1 de diciembre se antojaba como volátil y de original incertidumbre...?
Eso de salir al cuarto para las doce con la idea de un debate y venderlo mediáticamente como un triunfo para el inquilino de Los Pinos, es de risa loca por la complejidad del panorama político actual.
Ya se sabe, y de sobra, de la posición asumida por los simpáticos amarillos. Las otras lacritas, las que mueven el timbal de acuerdo con sus intereses, no sólo están trabajando en su propuesta de reforma fiscal... que, según anunciaron ayer, poco se parecerá al Frankenstein de Carstens (o sea, goodbye to CETU).
Resulta seductor el timing del anuncio empalmado con las maravillosas declaraciones de hace unos días de Emilio Gamboa, quien en un severo discurso exigió, reclamó, requirió y demandó a Calderón “respeto” (palabrita desconocida en Los Pinos... y ese PRI) al Poder Legislativo acusando de “presiones”—el respetable tiene un deja vû con Creel y la Ley Televisa— para la aprobación de la mentada iniciativa, manzana de la discordia entre empresarios, diversos sectores, gobierno y partidos políticos.
El PRI además, my friend, está en lo suyo: la búsqueda de la anulación del cochinero en Baja California donde el contenido del andamio jurídico parece prometer algunas sorpresas y ha ocasionado cierto nerviosismo alrededor de los HQ´ts azules. Aquí también la incertidumbre es ingrediente vital del original coctelito.
Aunque el titubeo en la mezcla que se lleva las palmas, mi estimado, fue el referido al anuncio sobre la asistencia millonaria, tecnológica y militar del gobierno de Bush a México, que ha originado algunas de esas piruetas mediáticas federales (in)comprensibles.
Sobre todo porque los detalles del tan cacareado paquetón... no se divulgaron como se había anunciado en la estupenda reunión de ambos personajes en Mérida el pasado mes de marzo. No olvide por favor que el mismo George durante su gira por Guatemala anunció la creación de un proyecto... regional... contra el narcotráfico integrado por Estados Unidos, México y dos países centroamericanos.
Sumado a la sembrada filtración de hace unos días en el Washington Post sobre las bases del simpático paquetón estadunidense de asistencia integral que incluye todo tipo de extraordinarios gadgets para tener el control y tripular la agenda doméstica (y geopolítica), el tablero está suficientemente claro...
La preguntita es ¿qué simpáticas razones, justificaciones y/o excusas le dio Felipe a George allá en Montebello para evitar que éste revelara los detallines del ya bautizado Plan México...? O mejor aún... ¿cuál es la fecha límite y a cambio de qué...?
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