QUITO (Reuters) - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se está jugando su futuro político en asegurar a una mayoría en una asamblea especial que reescribirá la Constitución, para empujar así una agenda izquierdista que ha sido bloqueada por sus oponentes en el Congreso.
Correa, un nacionalista que asumió el cargo en enero, ha visto diluirse sus principales ofertas de campaña por la oposición de legisladores que respaldaron alguna vez su agenda, pero que ahora están entre los críticos más ásperos del ex Ministro de Economía.
Popular entre los ecuatorianos con su planteamiento de revolucionar el sistema político, Correa ha hecho votos por disolver el unicameral Congreso de 100 escaños si su partido obtiene la mayoría en la asamblea de 130 miembros que tendrá la misión de reestructurar la Constitución.
Correa ha prometido renunciar si pierde los comicios del 30 de septiembre para la integración de la asamblea, amenazando con revivir la agitación política que precedió a la caída de tres presidentes desde 1997. Pero, todavía podría construir una mayoría vía alianzas de no mediar un triunfo absoluto.
"Esto es fundamental para nosotros. Si a nuestro movimiento no le va bien en la asamblea, a nuestro gobierno tambien no le va a ir bien," dijo Alberto Acosta, principal candidato de la alianza política de Correa. "Esta es nuestra oportunidad para implementar nuestras reformas."
Sin representantes en el Congreso, Correa gozó de una mayoría después que la corte electoral destituyó a 57 legisladores de la oposición por obstruir sus planes para crear la asamblea constituyente.
Pero en una demostración de independencia, los nuevos legisladores le han dado la espalda a Correa, que tiene en alerta a los inversores por sus promesas de reestructurar los contratos petroleros, la deuda externa y reducir la influencia de las elites políticas tradicionales.
Correa también desea dividir al Congreso en dos cámaras y asegurar que los jueces se designen por sus méritos, en lugar de por el patrocinio político.
El mandatario todavía no ha especificado sus ofertas en materia económica.
Los líderes de oposición dicen que Correa desea utilizar a la asamblea para aumentar su poder y dominar instituciones clave como su principal aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Correa sigue siendo popular, pero con 3.229 candidatos que compiten para 130 asientos, desde un sacerdote católico hasta reinas de belleza, parece que tendrá que luchar para asegurarse la mayoría en la asamblea.
Un panel de expertos está revisando las propuestas de reforma constitucional para presentarlas a la asamblea. La mayoría de la asamblea debe aprobar la nueva Constitución antes de que ésta sea ratificada en un referendo.
EVASIVA MAYORIA
Expertos advierten que el método proporcional para la repartición de los asientos podría conducir a una fragmentada asamblea y tornar difícil una mayoría.
Encuestas demuestran que los electores se encuentran confundidos acerca del complicado proceso electoral y no conocen bien a los votantes.
"Yo prefiero votar por ladrones que ya conozco que por ladrones que no conozco," dijo Carlos, un taxista de 34 años.
Acosta reconoció que era poco probable que "Alianza País" obtenga un amplio triunfo, pero prevé negociaciones con otros grupos para forjar una mayoría en la asamblea.
"Al final del día, el voto va a medir el nivel de aprobacion de Correa," dijo Carlos Córdova, encuestador de Cedatos-Gallup International. "Su popularidad va a ser crucial para predecir los resultados."
La popularidad de Correa cayó de un tope de 76 por ciento en abril a 59 por ciento en julio, después de que su gobierno fue golpeado por un escándalo de la corrupción que implicaba a su ex ministro de Economía y por su propio estilo aguerrido, mostró una encuesta de Cedatos.
Otros analistas dicen que incluso si Correa asegura una mayoría, él tendrá una dura tarea para mantener a sus asambleístas en línea. Muchos de éstos son disidentes de otros partidos, jefes en provincias y noveles políticos.
No hay que perder tampoco de vista las estrategias del Imperio para mantener atado a Ecuador, pero a la vez hay que saber que el pueblo ecuatoriano no es tonto y no va a renunciar a luchar por la renovación completa de su nación. Deseamos lo mejor para el bueno gobierno de Correa pero principalmente lo mejor para el pueblo ecuatoriano.
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