La crisis del narco para política ha trascendido nuestras fronteras y ha alcanzado a representantes del Uribismo en otros países. La presencia de Luís Camilo Osorio Isaza en México, como embajador de Colombia, comienza a provocar molestia en el pueblo mexicano y en personalidades de la vida política, académica y cultural de la nación mexica. Artículos periodísticos, pronunciamientos de personalidades y resolutivos de encuentros y foros políticos comienzan a promover el rechazo y la expulsión de Osorio. A continuación reproducimos las palabras del abogado y académico mexicano José Enrique González Ruiz publicadas en el semanario Proceso.Por fortuna, no hemos perdido la capacidad de asombro, pues todavía nos cimbramos con el reportaje de Jorge Carrasco Araizaga sobre el flamante representante del presidente paramilitar de Colombia Álvaro Uribe Vélez (El embajador Paramilitar, Proceso 1597). Resulta que tenemos nada menos un presunto criminal de lesa humanidad como embajador en nuestro país.
En efecto, Luís Camilo Osorio Isaza es un auténtico pájaro de cuenta. Su cinismo es impresionante, pues su protección a los paramilitares genocidas la "justificó" con una frase que lo pinta de cuerpo entero: "A Jesús lo mataron hace más de 2 mil años y aún no se conocen los responsables". Esta desfachatez sólo se explica por la impunidad de que gozan en Colombia los responsables de violaciones severas a los más sagrados derechos humanos.
De acuerdo con las denuncias que recoge el reportero, Osorio Isaza pervirtió la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación, ya que removió a los investigadores independientes y puso en su lugar a cómplices de los genocidas paramilitares. En lugar de mostrar respeto a la institución a la que servia, la desnaturalizó y la transformó en una tapadera de los delincuentes. También se convirtió en coparticipe de los ilícitos, pues en lugar de procurar que fueran castigados, cerró los expedientes y exculpó a personajes siniestros como Rito Alejo del Río Rojas, cuyo personal jugaba al fútbol con la cabeza de las personas a las que ultimaban.
El exfiscal general de Colombia y aliado de Uribe Vélez también manipuló la ley al tipificar los delitos: en lugar de acusar por crímenes de lesa humanidad a los paramilitares, transformó sus ilícitos en hechos relacionados con malos manejos de dinero público. Con ello la justicia fue burlada.
No fue capaz siquiera de procurar sanción para la famosa Operación Génesis, que produjo el desplazamiento de más de 3 mil personas y el asesinato artero de 170 de ellas en la región de Urabá. Fue ésta una de las masacres que mayor divulgación tuvieron en el mundo y que, como las demás infracciones a los derechos humanos, permanece en la impunidad.
En sentido inverso, Osorio Isaza criminalizó a los luchadores sociales, acusándolos de delincuentes y pidiendo aplicarles las más duras penas.
Es éste, probablemente, uno de los más cercanos asesores del usurpador Felipe Calderón Hinojosa "en su guerra contra el narcotráfico". Y las consecuencias que México habrá de vivir si se siguen los consejos de este individuo, serán similares a las que ha padecido el pueblo hermano de Colombia.
Exigimos a la chancillería mexicana y al Senado el retiro del placet a tan siniestro personaje.
Atentamente
José Enrique González Ruiz
(Coordinador del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México)
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