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04 agosto 2007

Residuos orgánicos

Son todos aquellos que formaron parte de un ser vivo, animal o vegetal. Son biodegradables, es decir, se descomponen naturalmente y relativamente rápido transformándose en otro tipo de materia orgánica.

¡Sepáralos de todos los demás!


Los restos de comida: frutas y verduras, carne, huesos, huevos, residuos de café, cabello, servilletas de papel son desechos orgánicos y la materia prima para la fabricación de la composta.

La composta es el producto resultante de la degradación de los desechos orgánicos y mundialmente se usa como el más importante de los regeneradores de suelos agrícolas.

Los desechos orgánicos “ensucian” el resto de los desechos, al descomponerse en los tiraderos producen gas metano que atrapa la energía solar y provoca junto con otros gases, el aumento de la temperatura global así como los lixiviados, líquidos que resultan de la descomposición natural y que se filtran al subsuelo y son altamente contaminantes. Además a partir de ellos prolifera la fauna nociva como ratas, cucarachas, moscas, se generan infecciones y malos olores.

Para comenzar
Partiendo del principio de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar, existe una serie de medidas que podemos tomar en cuenta para disminuir nuestra producción de desechos orgánicos:

1. Comprar los alimentos frescos y calcular muy bien las cantidades de verduras, frutas y carnes para que no se descompongan rápidamente aún en el refrigerador.
2. No preparar más comida de la necesaria. Con los sobrantes podemos preparar empanadas, taquitos o congelarlos para comerlos otro día.
3. Contar con un recipiente al lado del lavaplatos para depositar ahí los restos orgánicos y repartir lo que se pueda entre los animales domésticos o las aves que visitan el jardín, terraza o balcón.
4. Preparar “composta”. Podemos destinar un área del jardín para ello o hacerlo en un contenedor como una caja de madera o plástico. La composta contiene los nutrientes necesarios para el buen desarrollo de plantas y hortalizas. Si se aprovecharán los desechos orgánicos a nivel masivo podríamos producir composta suficiente para enriquecer a nuestro campo y que no exista la necesidad de usar fertilizantes fabricados a base de substancias químicas. ¡Vamos todos a cooperar!


Inorgánicos

Son materiales que no provienen de un ser vivo. Dentro de 500 años existirán aún la mayoría de los materiales que desechamos hoy.

Si enterráramos en el jardín de nuestra casa una estufa y la dejáramos ahí por muchos años, al desenterrarla nos daríamos cuenta de que no ha sufrido grandes cambios pues está fabricada con materiales inorgánicos. Su alma de metal estaría algo oxidada y sus piezas plásticas aunque muy sucias y maltratadas, seguramente conservarían su forma original.
Ciertamente ésta no es una manera práctica de desechar una estufa; es más, no creemos que a nadie se le ocurra. En todo caso, si tenemos la fortuna de poder cambiar una pieza tan importante de nuestros enseres domésticos por una más moderna o adecuada a nuestras necesidades, lo más lógico sería venderla u obsequiarla a alguien a quien le sea útil.

Algo similar ocurre con la basura. Al enterrarla en los rellenos sanitarios resolvemos momentáneamente nuestra necesidad de deshacernos de ella pero este procedimiento tiene sus límites. Pensemos sobre todo que el espacio que podemos destinar a la creación de depósitos es muy limitado. Es momento de aprender a darles un destino diferente a nuestros desechos.

Como la estufa, los materiales con los que están fabricados los envases y empaques tienen un valor, aun cuando ya no son útiles para nosotros, es importante recordar que la mayoría de ellos han sido fabricados con materias primas producto de nuestros recursos naturales. El papel se fabrica a partir de los árboles, el vidrio de arena sílica y los plásticos encuentran en el petróleo su más importante componente.

También debemos tener presente la cantidad de agua y energía eléctrica que se invierte en su fabricación.

Por todo esto es muy importante conocer las posibilidades que tiene cada material inorgánico de ser reutilizado o reciclado y aprender a separar nuestros desechos, pues si lo hacemos correctamente ayudaremos a que estos procedimientos se realicen más fácilmente y sin invertir nuevos recursos en ello.

Muchas personas que realizan el esfuerzo de separar sus desechos sufren la decepción de que al llegar el camión recolector de basura las personas que trabajan en él los revuelven con todo lo demás. En Día V creemos que trabajando en equipo podremos generar cambios y proponer acciones, de hecho en la delegación Miguel Hidalgo y en el Estado de México ya existen programas exitosos de recolección selectiva de basura.

Fuente: Cultura a favor de la tierra Día V

Muchos de nosotros tomamos muy a la ligera este tipo de temas, sin embargo, la problemática de no saber separar la basura o simplemente saberlo pero no hacerlo es algo que está perjudicando al planeta. Hagamos conciencia, el problema está entre nosotros y seguirá de aumento en aumento si nosotros no hacemos algo. Suena como comercial, pero en verdad, cuidemos nuestro planeta.

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