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10 septiembre 2007

LA CARRERA ARMAMENTISTA DE VENEZUELA, ¿REALIDAD O FICCIÓN?

Víctor Figueroa Clark


Red Pepper Traducido por Chelo Ramos Un vistazo a cualquier artículo publicado por la prensa tradicional durante el último año con respecto a la fuerza armada venezolana, podría hacernos creer que Venezuela está comprometida en una peligrosa carrera armamentista. [1] Si a esto se unen las acusaciones de “autoritario” y “populista” que se hacen al gobierno de Chávez, para la mayoría de los observadores el panorama resulta inquietante. Como el público no sabe mucho acerca de Venezuela, les da la impresión de que “Chávez es peligroso” y que su gobierno gasta enormes cantidades de dinero en armamento que pone en peligro la estabilidad de la región. Las estúpidas acusaciones sobre el “autoritarismo” de Chávez pueden refutarse fácilmente, pero la compra de submarinos y aviones es más difícil de explicar. El armamento militar es el armamento militar por donde se mire y, a primera vista, no es fácil darse cuenta de por qué un país como Venezuela necesita aviones de combate, submarinos o helicópteros. Como se trata de armamento que cuesta miles de millones de dólares, es fácil interpretar que estas compras forman parte de una carrera armamentista que no guarda proporción con las necesidades de la nación. Todos los países tienen una doctrina militar que define la forma en que sus fuerzas armadas se arman y estructuran, así como su objetivo. En el caso de Venezuela, esta doctrina ha cambiado con el advenimiento del proceso bolivariano. [2] Los venezolanos están analizando de dónde vienen las amenazas a este proceso y están reestructurando su fuerza armada para enfrentar esas amenazas.

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