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22 agosto 2007

"SIN MAÍZ NO HAY PAÍS"

22 de Agosto de 2007

ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ


"CON LA CONTRARREFORMA salinista del artículo 27 constitucional en 1992 se pretendió impulsar la privatización de las tierras ejidales y comunales e iniciar, de hecho, un nuevo proceso de ‘desamortización’ de los territorios en manos campesinas e indias y un verdadero proceso de deportación de la población rural ‘excedente’, ‘sobrante’, ‘improductiva’"

Así de duro y realista inicia el documento dado a conocer hace unos días por una docena de ONG’s nacionales e internacionales, convocadas por Armando Bartra, Cristina Barros, Marco Buenrostro, Blanca Rubio, Antonio Turrent, Adelita San Vicente, Luciano Concheiro Bórquez, Víctor Quintana S., Gabriela Rangel, Areli Carreón, Diego Delgado, Luciana Kaplan.

En dicho análisis, divulgado en las vísperas de la reunión de los signatarios del TLC en Québec, Canadá, se reseña cómo es que, a partir de la firma de ese instrumento en 1994, se inició "una guerra" en contra de la economía rural que ya ha sufrido 2 millones de bajas, por lo que cada año migran a Estados Unidos 300 mil campesinos… la producción de alimentos se ha estancado… y se ha impuesto una lógica perversa, inhumana e irracional: exportamos campesinos e importamos alimentos por un valor de 100 mil millones de pesos en divisas.

El diagnóstico es brutal. Selvas, bosques… todo se pierde paulatinamente. Lo peor, es la base de nuestra alimentación y riqueza cultural, el maíz, está en grave riesgo: la apertura de las fronteras a maíz y frijol importados prevista por el TLC para el primero de enero del 2008,la pretensión de sembrar maíces transgénicos en México; la falta de control sobre los monopolios agroindustriales y el alza a la demanda de maíz en Estados Unidos para fabricar etanol amenazan la calidad, la cantidad y el precio de los maíces que nos llevamos a la boca y de todos los alimentos que dependen del maíz.

"Si no logramos conservar e impulsar la producción mexicana de maíces blancos, rojos y azules, base de la vida campesina e indígena y elemento indispensable de la cocina mexicana, nos veremos forzados a comer maíz transgénico amarillo, principalmente usado como alimento de animales, y tendremos que pagar por dicho alimentos básico, el precio que decidan los monopolios agroalimentarios transnacionales."

Nada de lo anterior es novedad. Menos aún para los administradores públicos, quienes siguen empecinados en mantener al TLC en los términos originalmente pactados, no obstante que en los últimos 25 años se ha insistido por todos los medios, con todas las voces, en alertar sobre la catástrofe que se nos viene encima.

No hay respuesta, tampoco. Hace unas horas, en Québec, por el contrario, se confirmaron los alcances del Tratado.

Se soslayó, otra vez, la necesidad urgente, de verdadera supervivencia, de sacar al maíz y al frijol del TLC.

Y, lo peor, se incrementaron las posibilidades de un estallido social que afecte la seguridad nacional.

Ni ven… ni oyen.

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