Se cumple en este mes de septiembre del 2006, el 37 aniversario de que por primera vez en la historia una fuerza política de izquierda llegara al gobierno por la vía de las elecciones; y al mismo tiempo se cumplen 34 años del derrocamiento de esa misma fuerza por la vía de las armas a manos de la CIA y el ejercito de Chile, marcándose de esa manera los históricos mil días de La Unidad Popular.
Después de tres intentos fallidos previos por ganar la presidencia de Chile, debido a fraudes, campañas de desprestigio y divisionismos de partido, Salvador Allende Gossens candidato por La Unidad Popular (coalición de los partidos Socialistas, Comunistas y Organizaciones Sociales Chilenos) logró finalmente en las elecciones presidenciales del año 1970 obtener los votos suficientes para alcanzar la primera magistratura de aquel país Sudamericano. El acontecimiento fue objeto de admiracion mundial por tratarse de un hecho inédito, era la primera vez en la historia que una fuerza política de izquierda que agrupaba a las principales corrientes anti-capitalistas triunfaba en las urnas contra el imperio del dinero sin que la derecha reaccionaria pudiera hacer nada. En otras partes de América y del resto del mundo, la izquierda siempre había tenido que desplazar a la oligarquía explotadora mediante la revolución armada, tal y como fue en los casos de Cuba y después en Viet Nam . Representó pues, el primer triunfo democrático auténtico del pueblo en el mundo.
Estos son algunos fragmentos del que fue su primer discurso: “La victoria alcanzada hoy por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de Unidad Popular.
Para los que están el la pampa o en la estepa, para los que están en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la sencilla ama de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante e industrial, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo –actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el compañero presidente.
En Washington, Richard Nixon ordeno evitar que Allende asumiera la presidencia, pero el comandante en jefe del Ejército de Chile, general Rene Schneider , quien había jurado lealtad al gobierno legítimamente electo de Allende se negó a obedecer. Ante su negativa Nixon lo mando asesinar. A pesar de todo, Allende tomó posesión de su cargo y empezó a aplicar su plan de gobierno, en el que figuraban como puntos primordiales la nacionalización del cobre chileno, la reforma agraria, congelación de los precios de las mercancías y aumento de los salarios de los trabajadores.
Desde el primer año los resultados fueron excelentes; creó empleos para el 20% de la población desempleada, la inflación no aumentó y la economía creció un 8%, pero la oligarquía en el poder encabezada por la ultraderechista Democracia Cristiana no se resignaba a ver perdidos sus privilegios por lo que organizó un plan de acciones para sabotear la economía y culpar a Allende . Durante los siguientes dos años dinamitaron puentes, cortaron vías férreas, destruyeron oleoductos y conspiraron con EE.UU. para sobornar a los altos mandos del ejército y organizar un golpe militar. Desafortunadamente tuvieron éxito e hicieron quebrar al país.
Nixon y su secretario de estado Henry Kissinger promovieron un boicot contra el gobierno de Allende mediante la negación de créditos externos a Chile y solicitaron el embargo del cobre chileno. El general rastrero al servicio de la CIA Augusto Pinochet con la ayuda de los Generales traidores a su patria Merino, Leight y Mendoza destituyeron al General Carlos Prats nuevo jefe de las fuerzas armadas y tomaron las ciudades el 11 de Septiembre de 1973. Cientos de miles de personas fueron encerradas en el Estadio Nacional.
Allende se refugio en el Palacio de La Moneda con un pequeño grupo de valientes para resistir el ataque de los tanques y la aviación que no tuvieron escrúpulos en aplicar toda su brutalidad al bombardear al presidente y a sus seguidores sin ninguna contemplación.
Estas fueron sus ultimas palabras transmitidas por Radio Magallanes a toda la población desde de su puesto de resistencia antes de caer: “Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que solo fue un interprete de grandes anhelos de justicia, que empeño su palabra de que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el ultimo en que puedo dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: El capital extranjero, el imperialismo, unidos a la reacción, crearon el clima para que las fuerzas armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el General Schneider víctima del mismo sector que hoy estará en sus casas esperando, con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Trabajadores de mi patria, tengan fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho mas temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor ¡Viva Chile! ¡Viva el Pueblo! ¡Vivan los Trabajadores!
Allende nunca volvió a ser visto con vida, el parte de guerra que recibió el fascista Pinochet solo decía lo siguiente: «Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto» . Así terminó uno de los periodos mas grandiosos que ha vivido el pueblo chileno y que el mundo tuvo oportunidad de ver, el gobierno de los Mil días de la Unidad Popular , e inició una de las más feroces dictaduras que ha conocido nuestra historia durante los siguientes 17 años. Pero las cuestiones sociales y económicas que dieron sentido a Allende , como hombre de pensamiento político y utópico, están hoy vigentes con más fuerza que nunca. Hoy como ayer podemos decir con él: “El atraso, la ignorancia, el hambre de nuestras naciones y de todos los pueblos del tercer mundo, existen y persisten porque resulta lucrativo para unos cuantos privilegiados. Ha llegado el día de decir ¡Basta! ¡Basta a la explotación económica! ¡Basta a la desigualdad socia! ¡Basta a la opresión política!” .
Después de más de tres décadas, la izquierda gobierna nuevamente Chile, si de veras es izquierda, su obligación es hacer honor a la memoria de Allende y reivindicar su lucha.
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