Buscar este blog

18 abril 2007

El televisor, muerte o vida a la sociedad

Sería difícil decir que en el hogar los que educan son los padres. La influencia que reciben los niños desde pequeños proviene de los medios de comunicación. Estos, a su vez lo único que enseñan es a ser consumistas, a llamar a lo bueno malo y a lo malo bueno. El niño es capaz de imitar la figura paterna o materna, pero, por supuesto también la que observan todos los días sentados largas horas frente a ese enorme televisor.

Recuerdo que en una ocasión en la primaria, una niña estaba segura que tenía poderes mágicos, y que podía volar. El problema se agravó a tal punto que la maestra se vio en la necesidad de citar a sus padres. Mi mamá me comentó más tarde que esta niña pasaba mucho tiempo viendo en el televisor un programa de un supuesto héroe que volaba.

La televisión es un fuerte y poderoso medio de comunicación, de eso no tengo ni la menor duda. Sin embargo, el fin de informar y de ayudar al crecimiento humano, se ha visto nublado por programas que lo único que hacen es destruir los valores y principios fundamentales, no sólo de los pequeños, sino de jóvenes y adultos.

Telenovelas que no hacen más que enajenar las mentes de las personas, son las que hoy mayormente tienen un alto reiting. Viene a mi mente la escena que hace pocos días tuve oportunidad de vivir jugando botella. Le hicieron una pregunta a mi amiga que consistía en lo que buscaba en un chico. Francamente me moleste cuando ella contestó – que se parezca a Valentino- . Notemos que la tele nos marca un prototipo del tipo de pareja que debemos de elegir. Mujeres altas, esbeltas, de piel blanca o morena clara, de cuerpo aparentemente perfecto. Hombres altos, rubios, blancos o morenos claros, ojos de color y con una complexión de masa muscular.

Mi pregunta es: en dónde queda el interés por el chico que piensa, qué es humilde, qué lucha por lo que desea, trabajador, inteligente, qué es buen amigo, respetuoso, atento. Pues la tele no los marca como un mero espejismo que es actualmente sustituido por muñecos y muñecas que son de plástico y no de carne meramente.

Actualmente si se desea aprender a mentir, la tele se lo puede enseñar. Si desea aprender a matar y no ser castigado puede ver “el canal de las estrellas”, si quiere aprender a tener relaciones sexuales y dejar hijos por todos lados, están las telenovelas, que le darán la certeza de que su vida podrá ser la peor, pero que terminará con una boda y las palabras “vivieron felices para siempre”.

¿Quién educa a quién? La televisión a los hijos o los padres a los hijos. Analicemos, si nuestra sociedad hoy en día es lo que es, simplemente se debe a que no hemos cuidado lo que vemos y oímos. La preferencia se inclina a descansar o distraernos viendo la programación qué conversar sobre lo que nos pasó en el día o por qué no, leer un buen libro o escribir.

Así que es cuestión de decisión, queremos que nuestra sociedad sea una sociedad televisiva o una sociedad arraigada y firme en buenos principios y valores. Cuidemos lo que vemos, analicemos, seamos críticos y si llegamos a la conclusión de que en nada edifica la programación, evitémosla.

No hay comentarios.: