ÍNDICE POLÍTICO, FRANCISO RODRÍGUEZ
ALFREDO ELÍAS AYUB y Víctor Fuentes, director de la CFE y líder de los trabajadores electricistas, respectivamente, acaban de dar muestras de cómo es que, en política y sobremanera en materia laboral, el consenso y la concertación son posibles.
Destaca el hecho, ante el rechazo que los trabajadores del IMSS y ahora los que se desempeñan para la administración federal han manifestado a las imposiciones disfrazadas de reformas legislativas a las reformas de sus sistemas pensionarios.
En CFE, ha dicho Elías Ayub, hay espíritu de colaboración entre empresa y sindicato: "Conjuntamente con el SUTERM analizamos las alternativas para buscar un esquema que garantice a largo plazo el acceso de los trabajadores de CFE a su pensión y mantenga la salud financiera de la empresa", señaló.
Contrasta, claro, con el patético el espectáculo de manipulación informativa al que se ha dedicado el Gobierno y sus mercenarios de la pluma y la palabra, antes, durante y después de las reformas a las leyes del IMSS y del ISSSTE.
Y es que, aparte las falsedades, desinformación e intentos de amedrentamiento, el que se reitere machaconamente que las reformas no quitan derecho alguno a los trabajadores, son meros ejemplos del ya habitual uso de la mentira como instrumento gubernamental.
Asistimos a un nuevo salto adelante en la utilización de medios y recursos públicos para consolidar una política informativa de ingrato recuerdo para quienes vivieron, por ejemplo, los sucesos de 1968, que tienden a hacer más fácil el ejercicio autoritario del poder a costa de la degradación de la democracia.
Por tal la importancia de lo sucedido hace dos días, en Los Pinos, cuando Elías Ayub y Fuentes dieron muestras de ese espíritu conciliatorio. Tal no radica sólo en la amplia dimensión de la respuesta sino, también, en el nuevo escenario que prefigura.
Porque lo sensato sería que el gobierno reconsiderara las reformas pensionarias, habida cuenta de que, como ya se ha escrito aquí, tendrán que modificarse en plazo perentorio, cual ya ha sucedido en Chile, de donde se ha copiado el sistema.
Con el estilo seguido de un tiempo para acá, donde en lugar de concertación y diálogo social el gobierno ofrece trágalas en los que la opción es aceptarlos o rechazarlos, el panorama ha colocado la interlocución entre SUTERM y CFE en un plano superior.
En este nuevo escenario hay que recolocar la interlocución entre empleador y sindicatos.
Continuar en la creencia de que el progresivo cierre de las vías de interlocución entre sindicatos y gobierno facilitará la negociación y los acuerdos, equivaldría a mirar hacia otro lado ante las agresiones que se están haciendo a los derechos de los trabajadores. Por supuesto que habrá que seguir negociando.
El de la Comisión Federal de Electricidad es un buen inicio.
Ojala y en la concreción de resultados haya beneficios para empresa y, claro, para los trabajadores.
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