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18 abril 2007

Reforma Fiscal Adversa para las Mayorías

En este momento en el Congreso de la Unión se está cabildeando la iniciativa de ley para la reforma fiscal. Existen importantes razones para cambiar la estructura de las finanzas públicas, desde consideraciones de distribución y justicia social, hasta mejorar la eficiencia de la recaudación, formación de infraestructura pública, y muchas otras más. Sin embargo las propuestas de reforma no están dirigidas para incrementar el nivel de vida de la población, a la SHCP únicamente le interesa aumentar la recaudación fiscal a como de lugar, dado que se prevé que los ingresos petroleros del gobierno no durarán mucho tiempo más.

A continuación presentamos algunas consideraciones para mostrar que existe margen de maniobra, lo mismo que otras propuestas, en este tema. Además, evidenciamos las consecuencias adversas sobre la población en general y los trabajadores en particular.

Para iniciar identifiquemos las dos clases básicas de impuestos: los directos y los indirectos. Los gravámenes a los ingresos (salarios y ganancias) son típicamente impuestos directos. Los indirectos, como el IVA, se paga por la compra de un bien o servicio, al momento de hacer la transacción. Los impuestos son la fuente que genera los recursos que se convierten en ingresos del gobierno, que a su vez utiliza para poner en marcha sus actividades. Todos los contribuyentes aportan una fracción, pero suele haber diferencias notables en sus aportes. Cuando en la economía existe un régimen progresivo de impuestos directos, las personas que más ingresos perciben son las que a su vez aportan un porcentaje más alto de ellos y las que perciben menos, hacen aportes muy pequeños o incluso nulos.

Si lo que hay en cambio es un régimen regresivo, como en nuestro país, entonces los que menos perciben resultan aportando porcentajes más elevados de sus ingresos. A diferencia de los impuestos directos, los indirectos no discriminan a quienes los pagan, pues los pagan quienes compran bienes sujetos a impuestos. No tienen el propósito de distribuir mayor carga impositiva entre quienes más perciben. Las consecuencias son equiparables a las de un régimen regresivo, pues si un producto imprescindible para la vida cuesta $200 y paga 15% de impuesto (con lo que resulta un precio al consumidor de $230), y es consumido igualmente por una persona que percibe un ingreso de $1,000 al mes que por otra que tiene un ingreso de $10,000, con su compra, la primera habrá financiado a Hacienda con el 3% de sus ingresos y la segunda únicamente con el 0.3%. Evidentemente se trata de un efecto regresivo sobre la distribución del ingreso, por que paga más el que menos ingresos tiene. Esto sucede con todos los impuestos al consumo (Fernando Noriega, Economía para no economistas, México, Editorial Limusa, 2006, página 55).

A fines del año pasado el SAT-SHCP recibió un informe acerca de la Medición de la evasión fiscal en México elaborado por el ITAM. En este documento se muestra qué fuentes de impuestos son las más importantes, en orden decreciente éstos son: IVA (34.7%), ISR-personas morales (16.2%) y ISR-personas físicas/retención de salarios (22.4%) -los datos entre paréntesis es la participación de los impuestos en los ingresos tributarios, básicamente los impuestos cobrados por IVA y sobre los salarios y las ganancias-. Para tener un parámetro de comparación veamos la siguiente información: En México, tres de cada diez pesos que circulan en la economía provienen de los asalariados, esto quiere decir que los siete pesos restantes provienen de los ingresos de los trabajadores por cuenta propia y de los empresarios. Con estos datos se observa que los trabajadores aportan proporcionalmente más impuestos, a través de la retención de salarios, a pesar de ser solo una pequeña parte de los ingresos de la economía (ver los datos anteriores 16.2% Vs 22.4%).

La evasión de impuestos se observa con toda claridad cuando se calcula la tasa de evasión de ISR (Impuesto sobre la renta/ingresos) para las personas morales o empresas, es de 26%, es decir, más de 41 mil millones. Para otro de tipo de impuestos como el ISR de personas físicas, en los regímenes de arrendamiento y de actividades empresariales y servicios profesionales, las tasas de evasión se encuentran entre 70% y 80%. En conjunto estos regímenes están evadiendo el pago de más de 70 mil millones.

En los últimos años es muy alto el grado de evasión fiscal, aunque no ha representado un debilitamiento de las finanzas públicas, toda vez que los hoyos presupuestales, se han cubierto con los ingresos petroleros extraordinarios que han aumentado en forma considerable particularmente de 2002 a la fecha, cuando el precio del barril aumentó de cerca de 20 dólares a más de 55 dólares como promedios anuales. Este auge en la industria petrolera significo para la hacienda pública que tres pesos de cada 10 del presupuesto público tuvieran origen en la actividad exportadora de PEMEX. Este período de abundancia es volátil, esto es se encuentra condicionado a los mercados internacionales, es necesario que el presupuesto público dependa en mayor medida de la economía interna.

Adicionalmente, en relación a la revisión del gasto público 2005 en donde se informa de los "créditos fiscales" a las grandes empresas, por lo que se entiende son una especie de financiamiento para el pago de impuestos en "cómodas mensualidades", aunque a decir de otros el asunto se trate de una exención fiscal. Nos encontramos en una situación donde las empresas no sólo no están cumpliendo con el pago de impuestos, sino que encontraron un mecanismo de fraude institucional.

El resultado es que el gasto público, depende peligrosamente de PEMEX, y si los instrumentos de captación fiscal se orientan a los impuestos indirectos como el IVA (impuesto indirecto) o el ISR (impuesto indirecto), entonces el presupuesto del gobierno se estará financiando mayormente a partir de una política hacendaría regresiva (adversa a los hogares de más bajos ingresos) que curiosamente son los trabajadores.

Con un gobierno pro empresarial como el de Felipe Calderón, que tiene al mando de la SHCP a un funcionario del Banco Mundial, la expectativa acerca de las modificaciones a la estructura fiscal son sombrías, no está en la agenda de discusión financiar el gasto público a partir de impuestos progresivos al capital para generar favorables efectos redistributivos entre las más pobres. Pero sí se pretende el incremento de los impuestos indirectos-IVA, lo cual como mostramos en el ejemplo del profesor Noriega es proporcionalmente más gravoso para las familias de bajos ingresos, lo que significa una pérdida de poder de compra.

Sin duda estaremos hablando mucho más de las pretensiones de Hacienda, en materia fiscal, por que después de la imposición de la perniciosa nueva ley del ISSSTE, lo que parece que sigue, incluso en un período extraordinario de sesiones es la reforma fiscal.

Fuente: Maestro Enrique L. Kato Vidal, Taller de Economía Social y Políticas Públicas.

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