Sam García
Ciudad de México, 18 de julio de 2007 (Revoluciones / UACM).- Retomando el aspecto religioso del tiempo de las Leyes de Reforma, Juárez en parte se “ganó” calificativos muy ofensivos por parte de los religiosos porque al mismo tiempo que reformaba en lo político, afectando los intereses de la iglesia, también mostraba simpatía por un Protestantismo joven que a pesar de ser una minoría en la sociedad tuvo y ha tenido un peso significativo en nuestra nación. Si alguna propuesta liberal ligada a la religión llegase a sonar utópico, es más bien por la concepción del mismo Protestantismo como alternativa al modelo católico.
En ese sentido una consecuencia importante y poco valorada, es la apertura (al menos en lo legal) a lo que se conoce como “minorías religiosas” 1, en este caso me refiero solamente al Protestantismo. Sobre esto Juárez decía que : “Del desarrollo del protestantismo depende la futura felicidad y prosperidad de mi nación.”2 Es decir, más allá del terreno de la política, la visión juarista hizo una crítica profunda al catolicismo romano, cuando menos a su errada ejecución en México. Juárez García estaba conciente y conocedor de otro frente del cristianismo, en este caso del Protestantismo, él como uno de los liberales más brillantes, apunta atinadamente a una propuesta religiosa sabiendo que es compatible con la visión de progreso del liberalismo en aquella época, aunque no todos compartieron o entendieron del todo su visión.
Es característico de los protestantes hasta nuestros días estar más comprometidos con causas sociales que todo el aparato y poderío católico, que institucionalmente solamente ha buscado enriquecer al liderazgo, un casi total mal liderazgo (hay excepciones de buenos líderes católicos), quienes teniendo todos los recursos y los medios no permiten que la población camine hacia el progreso (nada más hay que asomarse a la actualidad para ver que dicha situación prevalece).
Con las Leyes de Reforma, Juárez consiguió sin duda la ruptura de la relación implícita entre el clero católico y los gobernantes, eso al menos ya ha contribuido a que en lo político, social y económico se tomen decisiones y se concreten acuerdos sin la molesta injerencia de la iglesia. Otra cosa que destacaría es que se ofrecieron garantías y libertad de culto, para que una religión no católica fuera compartida entre los mexicanos.
Y también: El impacto del protestantismo en México no ha sido suficientemente valorado. En el siglo XIX hubo un claro acercamiento entre las concepciones liberales y el paradigma de las iglesias cristianas no dependientes de Roma.4
Para Juárez no era el catolicismo romano la religión ideal para los mexicanos, aunque realmente el espíritu juarista nunca evoca directamente a decir que la religión católica sea mala, sí en muchas de las propuestas liberales hay más visión o enfoque protestante que del mismo clero católico. El mismo Juárez alguna vez expresó:
Y aquí se revela otra de las consecuencias de la separación entre la Iglesia y Estado, que es el ámbito de la educación. No se podía hablar de nación o de país solamente difundiendo verdades bíblicas o vivir a base de puras misas o rezos. El modelo liberal en la Reforma buscaba que la población, los más que se pudiera, recibieran educación pero no al modo del clero católico sino de manera independiente a la manipulación religiosa (positiva o no, finalmente es manipulación).
La presencia única del clero católico llegó a impedir que la política mexicana fuera la ideal y que ésta misma mejorara para bien de todos. Aún de las Leyes de Reforma la Iglesia Católica pudo haberse válido para mostrar a la población de México, que tanto sus doctrinas y enseñanzas, ajustadas a la laicidad marcada en la Constitución Política de 1857, podían ser soporte para un mejoramiento pronto en la calidad de vida de los mexicanos. Pero vimos que no fue así la respuesta fue y ha sido pretender romper como sea esa laicidad. Esto es parte de lo que publicó el día 9 de julio de 2007 el diario La Jornada junto a otros diarios nacionales:
Hay que aclarar que es muy distinto hablar de la fe católica que de la institución católica, creo que Juárez -y coincido con él-, tuvo un profundo respeto por la gente de fe sincera, eso no se discute; cada uno profesa la fe que mejor le parece pero a las malas instituciones, vengan de donde vengan y sea su giro el que sea, deben representar un bien al país y se debe de denunciar cuando atentan contra los intereses de la nación.
Es en la época de la Reforma donde se da la máxima unificación cultural y social de los mexicanos, siendo en el rubro de la cultura que surge la ideología “criollista”, se da una mentalidad antimetafísica y se retorna al pasado indígena prehispánico. Pero para el autor Gilberto Arguello la rígida división estamental-clasista, así como el predominio absoluto de la sociedad parroquial eclesiástica, limitaban tales avances. Por eso desde la insurgencia, la desintegración de las antiguas relaciones despótico y feudocoloniales fue un poderoso factor de constitución nacional, esa reintegración la encabezó la única clase históricamente capaz de dotar un proyecto de autonomía nacional al pueblo en lucha: la burguesía.7
Y es allí donde encajan a la perfección las Leyes de Reforma, básicamente en el terreno de la política y religión hizo la sana separación que debe haber entre estas dos ramas importantes de la sociedad, quedando al alcance de los burgueses (unos buenos otros no tanto) el dar una forma al México que a penas comenzaba a tomar una identidad propia. Luego de muchas guerras, las crisis con el extranjero y también con gente dentro del país daban un margen muy reducido de gobernabilidad pura a los liberales, pero a pesar de dicha adversidad y austeridad republicaba, consiguieron el Estado Nacional que posteriormente como ya hemos venido analizando en clases va tener continuidad (aunque con sus respectivas variantes) en un liberal como lo fue en su estilo Porfirio Díaz.
1 Hago mención de este concepto usando comillas, dado que considero dicha denominación o clasificación de minoría no puede, ni debe solo medirse en cuestión de cantidad de miembros en una religión. También pudiera decirse que el catolicismo es minoría, no por el porcentaje de población católica sino por su “menor calidad” de vida o de fe para la población mexicana. Pero dicho tema, a su vez polémico, no es un objetivo que persiga en este trabajo, pero si remarco nuevamente no simpatizar con la idea de encasillar a protestantes, ni a nuestros propios indígenas como “minorías”, puesto que humanamente podemos deducir que no lo son.
2 Gonzalo Báez-Camargo, El protestantismo en Ibero América, p. 5.
3 Bety Cano Sánchez, El Protestantismo en México (1850 – 1949), p. 8.
4 Ibíd., p. 10.
5 Citado por Justo Sierra, Evolución política del pueblo mexicano, p. 369.
6 Busca la Iglesia borrar el concepto de laicismo en la Carta Magna Tema: Religión México, En: «http://www.jornada.unam.mx». Fecha: julio del 2007.
7 Arguello, Gilberto: El primer medio siglo de vida independiente, en México: un pueblo en la historia. Univ. Autónoma de Puebla, Nueva Imagen, México, 1983. p.267.
Ciudad de México, 18 de julio de 2007 (Revoluciones / UACM).- Retomando el aspecto religioso del tiempo de las Leyes de Reforma, Juárez en parte se “ganó” calificativos muy ofensivos por parte de los religiosos porque al mismo tiempo que reformaba en lo político, afectando los intereses de la iglesia, también mostraba simpatía por un Protestantismo joven que a pesar de ser una minoría en la sociedad tuvo y ha tenido un peso significativo en nuestra nación. Si alguna propuesta liberal ligada a la religión llegase a sonar utópico, es más bien por la concepción del mismo Protestantismo como alternativa al modelo católico.
En ese sentido una consecuencia importante y poco valorada, es la apertura (al menos en lo legal) a lo que se conoce como “minorías religiosas” 1, en este caso me refiero solamente al Protestantismo. Sobre esto Juárez decía que : “Del desarrollo del protestantismo depende la futura felicidad y prosperidad de mi nación.”2 Es decir, más allá del terreno de la política, la visión juarista hizo una crítica profunda al catolicismo romano, cuando menos a su errada ejecución en México. Juárez García estaba conciente y conocedor de otro frente del cristianismo, en este caso del Protestantismo, él como uno de los liberales más brillantes, apunta atinadamente a una propuesta religiosa sabiendo que es compatible con la visión de progreso del liberalismo en aquella época, aunque no todos compartieron o entendieron del todo su visión.
Es característico de los protestantes hasta nuestros días estar más comprometidos con causas sociales que todo el aparato y poderío católico, que institucionalmente solamente ha buscado enriquecer al liderazgo, un casi total mal liderazgo (hay excepciones de buenos líderes católicos), quienes teniendo todos los recursos y los medios no permiten que la población camine hacia el progreso (nada más hay que asomarse a la actualidad para ver que dicha situación prevalece).
Con las Leyes de Reforma, Juárez consiguió sin duda la ruptura de la relación implícita entre el clero católico y los gobernantes, eso al menos ya ha contribuido a que en lo político, social y económico se tomen decisiones y se concreten acuerdos sin la molesta injerencia de la iglesia. Otra cosa que destacaría es que se ofrecieron garantías y libertad de culto, para que una religión no católica fuera compartida entre los mexicanos.
La frontera norte del país fue la entrada de acceso a la influencia ideológica del Protestantismo. A partir de 1850 se inicia una primera etapa del trabajo protestante a través de agentes bíblicos que actuaban de forma individual; la segunda etapa se caracterizaría por la organización misional.3
Y también: El impacto del protestantismo en México no ha sido suficientemente valorado. En el siglo XIX hubo un claro acercamiento entre las concepciones liberales y el paradigma de las iglesias cristianas no dependientes de Roma.4
Para Juárez no era el catolicismo romano la religión ideal para los mexicanos, aunque realmente el espíritu juarista nunca evoca directamente a decir que la religión católica sea mala, sí en muchas de las propuestas liberales hay más visión o enfoque protestante que del mismo clero católico. El mismo Juárez alguna vez expresó:
Desearía que el protestantismo se mexicanizara conquistando a los indios; éstos necesitan una religión que los obligue a leer y no les obligue a gastar sus ahorros en cirios para los santos.5
Y aquí se revela otra de las consecuencias de la separación entre la Iglesia y Estado, que es el ámbito de la educación. No se podía hablar de nación o de país solamente difundiendo verdades bíblicas o vivir a base de puras misas o rezos. El modelo liberal en la Reforma buscaba que la población, los más que se pudiera, recibieran educación pero no al modo del clero católico sino de manera independiente a la manipulación religiosa (positiva o no, finalmente es manipulación).
La presencia única del clero católico llegó a impedir que la política mexicana fuera la ideal y que ésta misma mejorara para bien de todos. Aún de las Leyes de Reforma la Iglesia Católica pudo haberse válido para mostrar a la población de México, que tanto sus doctrinas y enseñanzas, ajustadas a la laicidad marcada en la Constitución Política de 1857, podían ser soporte para un mejoramiento pronto en la calidad de vida de los mexicanos. Pero vimos que no fue así la respuesta fue y ha sido pretender romper como sea esa laicidad. Esto es parte de lo que publicó el día 9 de julio de 2007 el diario La Jornada junto a otros diarios nacionales:
Busca la Iglesia borrar el concepto de laicismo en la Carta Magna: Sus abogados y el panista Döring diseñan reforma constitucional a los artículos 3º, 24 y 130; Propone que el Estado provea educación religiosa en escuelas y beneficiarse vía impuestos; La intención es hacer coherente la ley máxima del país "y no hacer política": Hugo Valdemar6
Hay que aclarar que es muy distinto hablar de la fe católica que de la institución católica, creo que Juárez -y coincido con él-, tuvo un profundo respeto por la gente de fe sincera, eso no se discute; cada uno profesa la fe que mejor le parece pero a las malas instituciones, vengan de donde vengan y sea su giro el que sea, deben representar un bien al país y se debe de denunciar cuando atentan contra los intereses de la nación.
Es en la época de la Reforma donde se da la máxima unificación cultural y social de los mexicanos, siendo en el rubro de la cultura que surge la ideología “criollista”, se da una mentalidad antimetafísica y se retorna al pasado indígena prehispánico. Pero para el autor Gilberto Arguello la rígida división estamental-clasista, así como el predominio absoluto de la sociedad parroquial eclesiástica, limitaban tales avances. Por eso desde la insurgencia, la desintegración de las antiguas relaciones despótico y feudocoloniales fue un poderoso factor de constitución nacional, esa reintegración la encabezó la única clase históricamente capaz de dotar un proyecto de autonomía nacional al pueblo en lucha: la burguesía.7
Y es allí donde encajan a la perfección las Leyes de Reforma, básicamente en el terreno de la política y religión hizo la sana separación que debe haber entre estas dos ramas importantes de la sociedad, quedando al alcance de los burgueses (unos buenos otros no tanto) el dar una forma al México que a penas comenzaba a tomar una identidad propia. Luego de muchas guerras, las crisis con el extranjero y también con gente dentro del país daban un margen muy reducido de gobernabilidad pura a los liberales, pero a pesar de dicha adversidad y austeridad republicaba, consiguieron el Estado Nacional que posteriormente como ya hemos venido analizando en clases va tener continuidad (aunque con sus respectivas variantes) en un liberal como lo fue en su estilo Porfirio Díaz.
1 Hago mención de este concepto usando comillas, dado que considero dicha denominación o clasificación de minoría no puede, ni debe solo medirse en cuestión de cantidad de miembros en una religión. También pudiera decirse que el catolicismo es minoría, no por el porcentaje de población católica sino por su “menor calidad” de vida o de fe para la población mexicana. Pero dicho tema, a su vez polémico, no es un objetivo que persiga en este trabajo, pero si remarco nuevamente no simpatizar con la idea de encasillar a protestantes, ni a nuestros propios indígenas como “minorías”, puesto que humanamente podemos deducir que no lo son.
2 Gonzalo Báez-Camargo, El protestantismo en Ibero América, p. 5.
3 Bety Cano Sánchez, El Protestantismo en México (1850 – 1949), p. 8.
4 Ibíd., p. 10.
5 Citado por Justo Sierra, Evolución política del pueblo mexicano, p. 369.
6 Busca la Iglesia borrar el concepto de laicismo en la Carta Magna Tema: Religión México, En: «http://www.jornada.unam.mx». Fecha: julio del 2007.
7 Arguello, Gilberto: El primer medio siglo de vida independiente, en México: un pueblo en la historia. Univ. Autónoma de Puebla, Nueva Imagen, México, 1983. p.267.
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