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22 julio 2007

Calderón Sella Pacto de Sangre con Ulises Ruiz

Para Reprimir el Movimiento Oaxaqueño

Por Enrique Cisneros

Felipe Calderón, urgido de apoyos ante su debacle, ha decidido pactar con las fuerzas políticas más nefastas, con tal de no ahogarse. Es el caso de Oaxaca donde ya pactó con Ulises Ruiz, la complicidad en una represión que puede ser más brutal que la del año pasado y que la Secretaría de Gobernación y el (des)gobierno local, han llamado operación “Guelaguetza 2007”

Con este operativo, el lunes pasado se acordonó el Cerro del Fortín participando elementos de Elite del Ejército Mexicano, Policía Federal Preventiva, Agencia Federal de Investigaciones, Policía Preventiva y Policía Municipal de Oaxaca y tenía el objetivo de impedir la celebración de la Guelaguetza Popular por parte de la APPO y la Sección XXII en dicho inmueble, no obstante que el Gobierno del Estado declaró días antes su respeto absoluto a esta celebración.

De acuerdo con información de la agencia EFE, como parte de ese operativo represor, a partir de ayer viernes, el ejército y la policía custodiaban las cuatro entradas terrestres a la ciudad de Oaxaca, tres días antes del reventón oficial turístico que el gobierno organiza para intentar suplir a la verdadera Guelaguetza. D ecenas de efectivos militares y policiales revisan vehículos en varios retenes carreteros como parte del pacto de Calderón con Ulises Ruiz. Este operativo termina el 31 de este mes, afirmó el Secretario de Protección Ciudadana, Sergio Segreste, quien da la cara para tapar a los militares.

Lo real es que según una fuente militar y escudándose en la que Calderón llama la “guerra contra la delincuencia”, las medidas tienen como objetivo "detectar armas de fuego, transporte de droga, paso de centroamericanos por (el) territorio o quienes manejan en estado de ebriedad". Estos militares, policías y agentes de tránsito se encuentran en puntos ubicados a unos 20 kilómetros de distancia de la ciudad.

Debido a ese pacto de sangre, la Secretaría de Gobernación se niega a entablar un diálogo con las organizaciones sociales de Oaxaca, pretextando que es un problema local, pero desde antes de la represión del lunes pasado se apresuró a mandar a las fuerzas represivas federales para auxiliar al sitiado gobierno de Ulises Ruiz.

Felipe Calderón, por su parte, está entrampado nacional e internacionalmente, en el escándalo conocido como “Chinogate”, donde trató de utilizar una red de complicidades de su antecesor, y correligionario de partido, Vicente Fox, para dirimir diferencias, ya que el expresidente fue cómplice directo del chino Ye Gon en el contrabando de drogas y lavado de dólares. Sin embargo, todo se le revirtió a Calderón, entrando a una comedia de equivocaciones donde el peor librado ha sido el mismo Calderón. Tan es así, que el chino-mexicano, Ye Gon está en Estados Unidos y no ha sido detenido por la policía norteamericana.

Además, Calderón está entrampado con su mentada Reforma Fiscal, que ahora es impugnada hasta por sectores de la burguesía. A esto hay que agregarle que su bandera de “guerra contra la delincuencia” la ha tenido que abandonar pues creó un clima de inestabilidad en gran parte del país. También decenas de miles de trabajadores están en las calles resistiendo contra las reformas a las nueva Ley del ISSSTE y sectores importantes como el magisterio llamado institucional, se le están rebelando a la cacique Elba Esther Gordillo, nefasta aliada de Calderón.

Por otra parte, cada día son más los trabajadores del IMSS que están descontentos pues ubican que los especuladores de la salud y de las pensiones, vienen por todo el Instituto, pues apenas hace dos años argumentaban que con el cambio al régimen de jubilaciones y pensiones se solventarían los problemas financieros y ahora que impusieron ls cambios a la ley, ya declararon que siempre no y que hay que privatizar todo o dentro de tres años habrá quiebra total.

Con sus medidas erróneas, Felipe Calderón ha logrado la unidad de varios grupos revolucionarios armados, que ya están accionando en el país, siendo la más reciente de sus intervenciones, las explosiones de ductos de PEMEX en Guanajuato y Querétaro.

Este es el triste panorama que tiene Felipe Calderón enfrente, por lo que acordó utilizar la represión como método, uniéndose a los personajes más nefastos de la política mexicana. Por ello se pavonea con el llamado “gober precioso” de Puebla y ahora se ha comprometido con Ulises Ruiz para llevar hasta sus últimas consecuencias represivas el llamado operativo “Guelaguetza 2007”

La “Guelaguetza” es una fiesta ancestral del pueblo de Oaxaca que fue usurpada por los gobernantes y convertida en un “reventón turístico”. Esto indignó al pueblo de Oaxaca, que el lunes pasado realizó la “verdadera Guelaguetza”, pero previa a la fiesta, el dúo Calderón-Ruiz mandaron reprimir indiscriminadamente al pueblo. A pesar de que hubo 33 detenidos (a quines les exigen una fianza de dos millones de pesos por cada uno) y decenas de heridos, el pueblo realizó la actividad.

Ahora es el gobierno el que está retando al pueblo, afirmando que el próximo lunes 23 realizará el reventón turístico, lo que ha indignado a los oaxaqueños quienes se aprestan para enfrentar a las fuerzas militares de Calderón y las locales de Ulises Ruiz.

Mientras esto sucede, en el centro de la capital oaxaqueña la policía sigue patrullando las calles con armas largas, al igual que en el área del Cerro del Fortín, donde se pretende realizar el reventón que el gobierno quiere confundir con la Guelaguetza.

Es tal la brutalidad e impunidad con que actúan Calderón y su aliado de sangre, Ulises Ruiz, que el caso ya llegó hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que emitió un especial llamado a investigar los hechos sucedidos el lunes pasado.

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