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04 julio 2007

“Ejecución extrajudicial” en el Metro

A seis meses de la muerte del transportista Albano Ramírez Santos, a raíz de una golpiza en la estación del Metro Indios Verdes, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal acreditó, en su recomendación 11/2007, que el caso constituyó “una forma de ejecución extrajudicial, sumaria o arbitraria”, en la que están involucrados no sólo los policías auxiliares que lo detuvieron y golpearon, sino el coordinador de Servicios Externos de Vigilancia, Luis Enrique Villatoro.

A Villatoro, quien forma parte del equipo de Mario Alberto Izazola Alvarez, gerente de Seguridad Institucional del Metro, la CDHDF lo responsabiliza porque “no sólo no impidió la detención de Albano Ramírez Santos, sino que tampoco ordenó, como debió haberlo hecho, su libertad inmediata, una vez que verificó por sí mismo, como consta en sus declaraciones, que la razón por la que se le rescató de las vías fue un fallido intento de suicidio.

“Resulta altamente preocupante que estos funcionarios, así como otros agentes de seguridad involucrados en el caso, hayan asumido como procedente la remisión”, destaca la recomendación de la CDHDF, dirigida al titular de Seguridad Pública capitalino, Joel Ortega, así como al director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Francisco Bojórquez Hernández.

La recomendación acredita, con las declaraciones de Enrique Sánchez Chávez y Benito Leyva Huazo, que Albano Ramírez fue golpeado en el cubículo del jefe de la estación del Metro Indios Verdes, la mañana del 18 de enero pasado, cuando el transportista intentó suicidarse en las vías del Metro, tras ser víctima de un asalto.

Los responsables de la seguridad del Metro y elementos pertenecientes al Grupo Fuerza de Reacción, conocidos como los “Garrets”, en lugar de prestarle la atención de emergencia correspondiente, lo encerraron en un cubículo, lo golpearon, lo torturaron y decidieron remitirlo a la agencia 50 del Ministerio Público. Y cuando la patrulla que lo transportó a ésta agencia llegó a las 8 de la mañana, Ramírez ya había fallecido.

La recomendación incluye dictámenes de medicina forense y criminalística, en los que se afirma que la muerte de Alabano Ramírez fue el resultado de “recibir un golpe en la cabeza y una compresión en el pecho de magnitud tal que le fracturó cuatro costillas, le perforó la pleura y el pulmón”.

“Es posible concluir –advierte la recomendación-- que tales lesiones mortales le fueron producidas en la patrulla (que lo trasladó a la agencia ministerial), y la de la cabeza probablemente con un tolete o una macana, y la del tórax, por la compresión que pudo haber causado que uno de ambos policías o los dos, se hubiesen sentado o encimado sobre el cuerpo del señor Albano”.

En el documento se desmienten las versiones oficiales de las autoridades del Metro, que permanente negaron que Albano Ramírez hubiera sido golpeado en el cubículo del jefe de la estación Indios Verdes.

Para la CDHDF, el transportista, de origen poblano, fue víctima de golpes y maltrato en el interior de la estación del Metro, al menos en dos ocasiones: “a) durante su traslado al local 6 anexo al cubículo del jefe de la estación, y b) una vez dentro de dicho local”.

“Estos actos los presenciaron agentes de la Policía Auxiliar del Distrito Federal y personal de seguridad del Metro que, no obstante, no hicieron nada para denunciarlo o impedirlo. Concretamente, de la violencia durante el traslado al cubículo, es testigo la policía Josefina García Hernández. Por su parte, de la violencia dentro del cubículo, lo son los agentes de la Policía Auxiliar y los miembros del personal de seguridad del Metro que estaban dentro cuando ello ocurrió”, indica la recomendación.

Después, Albano Ramírez fue nuevamente víctima de lesiones, dos de las cuales resultaron mortales, en el interior de la patrulla SOO1029, mientras era sometido por los agentes Carmelo Campechano y José de Jesús Sánchez Lemus.

Hasta ahora, éstos dos agentes policiacos son los únicos que han sido consignados al Reclusorio Preventivo Norte.

Sin embargo, la recomendación concluye que se deben investigar las responsabilidades penales de los otros agentes y, especialmente, de Luis Enrique Villatoro; de Constantino Francisco Juárez López; comandante del destacamento de Policía Auxiliar, así como de “otras autoridades del Metro” que actuaron de manera discrecional y permitieron que procediera la detención ilegal en contra de una persona inocente.

La recomendación también ordena que “la formación que se ofrece a los elementos de la Policía Auxiliar del Distrito Federal, en especial a los miembros del Grupo Fuerza de Reacción, sea reforzada con contenidos que los capacite en torno a la solución pacífica de conflictos, el uso racional y proporcional de la fuerza y el empleo de armas de fuego”.

El titular de la policía capitalina, Joel Ortega afirmó que la SSP acatará la recomendación y que procederán “a la brevedad” para pagar la indemnización a los familiares de Albano Ramírez, como ordena la CDHDF.

A la víctima le sobreviven su madre María Luisa Santos, su esposa Rocío Martínez Ramos, así como sus tres hijos, de 20, 18 y 12 años, quienes radican en Xicotepec de Juárez, Puebla.

No obstante, las autoridades del Metro, en especial su director Francisco Bojórquez Hernández, no se han pronunciado al respecto.

Informes internos revelan que Luis Enrique Villatoro no ha sido cesado.

Fuente: jenaro villamil México, Apro.

Comentario: se le viene la noche a la gente capitalina, no más el espurito marcelo no da el ancho y es que más allá de que siga apareciendo junto al Peje y sonría y finja demencia el priísta amarillo pues resulta que ahora el metro puede estar siendo invadido por asesinos, sí, y lo más burdo es que están vestiditos de policias, caray...

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