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17 julio 2007

El cartero.. Cobra dos veces.

Advierte Arango freno a filantropía

Eduardo Portas/Reforma
Ciudad de México (14 de julio de 2007).- La propuesta de reforma fiscal del Ejecutivo debe incentivar al sector filantrópico en lugar de afectarlo, advirtió el empresario Manuel Arango. El fundador del Centro Mexicano para la Filantropía aseguró que los líderes de instituciones de carácter altruista están contentos con el esquema de donativos y no quieren que su esfuerzo de años se eche por la borda. Con el régimen actual, explicó Arango, las instituciones de carácter altruista autorizadas por la Secretaría de Hacienda tienen deducibilidad total y el esquema de donativos está funcionado.

Caricatura sin Monitos


El señor Manuel Arango Arias, el hermano menor de aquellos que en 1958 comenzaron una gran aventura y fueron capaces de levantar un emporio con las tiendas Aurrerá (las cuales fueron adquiridas por el gigante mundial llamado Wal Mart), es muy proclive a escribir cartas. El año pasado, dos de ellas, al menos, se hicieron públicas y famosas.

La primera, fue antes de las elecciones presidenciales. En esa misiva, se dirigía a sus amigos, manifestando su interés para que el candidato del Partido Acción Nacional, ganara la contienda. Exhortaba a los empresarios, y de paso mostraba su preocupación, tal como le muestro textualmente: "Sería muy delicado posponer nuestra decisión, mantenernos al margen del proceso y lamentar posteriormente los resultados."

En esto que pretendía ser una cadena, y lo logró, hubo otros empresarios (Enrique Coppel por ejemplo) que lo hicieron y meses después, recibieron su premio por ello. Por mera casualidad, tanto a Wal Mart como a las tiendas Coppel, les dieron la autorización para funcionar como bancos (otro caso notable de la rapidez para la tramitación de la licencia para una institución de crédito, fue al consorcio Ángeles de Olegario Vázquez Raña, gran amigo de Marta Sahagún) En un plazo muy corto, obtuvieron los respectivos permisos. Eso es lo bueno en un país que se caracteriza en no tener obstáculos para nada. No sé, como una amiga, no puede sacar su registro para importar una mercancía de Inglaterra, desde hace tres meses.

Siguiendo con la carta conocida a principios del año pasado, y en donde se encuentran evidencias de proselitismo y se infiere la inducción del voto a los empleados de sus empresas (que según el Tribunal Federal Electoral, no es medible en sus efectos), se plantea la necesidad de hacerlo exponencialmente para cubrir millones de posibles votos a favor del candidato inspirador de tan noble propósito: "el señor de las manos limpias".

Sin embargo, al empresario, su responsabilidad social, lo llevó más allá de la consecución de su original propósito. Pues, se le atribuye un despacho dirigido al señor Andrés Manuel López Obrador, después de las elecciones del 2 de julio del 2006 (también conocidas por el nombre del cochinero), en donde adopta el concepto que Octavio Paz, utilizara en los conflictos universitarios a principios de los años setenta: la mayoría silenciosa (por mera casualidad, el termino se puso de moda en el ámbito empresarial los meses posteriores a las elecciones, incluso Vicente Fox, lo utilizó reiterativamente en uno de sus últimos actos como presidente, el 29 de noviembre del 2006)

En ese desfogue literario, el señor Arango, propietario del resort y marina Costa Baja (en donde estuvo por once meses atracada la lujosa embarcación de 32 toneladas llamada “Dock Hollyday”; la misma donde fue atrapado en agosto del año pasado Francisco Javier Arellano Félix alías El Tigrillo, líder del Cártel de Tijuana, supuestamente en aguas internacionales, por la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos) le dirige al ahora Presidente Legitimo, una serie de argumentos poco pensados (razonamientos que se aplicaban en igual forma para su candidato favorito, pues, "la supuesta diferencia en votos" había sido mínima), y llegando al extremo de firmar la carta, como la mayoría silenciosa.

Un renglón sobresaliente, es aquel en donde dice: "México ha logrado un prestigio internacional en la transparencia de sus procesos electorales que son la base de nuestra incipiente democracia y que ahora usted intenta destruir sin argumentos sólidos o pruebas concretas." Indudablemente, el señor tuvo problemas de memoria en ese momento, porque no recordó el fraude cometido en 1988 en los comicios presidenciales y que fue tan obvio, que el mismo Miguel de la Madrid, que fue presidente en esa época, reconoció en una entrevista radiofónica. Por cierto, cuando se cayó el sistema hace 19 años, Don Manolo, aún no le tomaba el gusto a la escritura; a eso probablemente se debe, que no exista ningún documento protestando, de su parte, por esa zancadilla al proceso democrático, al que en fechas recientes defendió con tanta intensidad.

Bien, ahora, este centinela del poder del pueblo, reclama la tozudez de unos técnicos que quieren de golpe y porrazo cancelar los benditos cuadernitos que permiten deducir de impuestos las cantidades destinadas a la filantropía desinteresada. Esos desconfiados, e inmisericordes, de repente sacaron del fondo, negro desde luego, de su alma, que mediante esos recibitos se han estado eludiendo muchos millones de pesos al pago de impuestos. Satanás, ha de mostrarles el día de mañana, cuan equivocados estaban al dudar, de la integridad, de los íntegros.

Como dice Don Manuel, para que cambiar algo si está funcionando bien, si está dando muy buenos resultados. Pero, la Secretaría de Hacienda, no coincide con esa opinión y sí, adoptó esa postura, debe de ser, porque vieron que las hojitas de papel se multiplicaban y no necesariamente en la misma proporción a las ayudas.

Pero, siempre hay, afortunadamente, la manera de ayudar al prójimo. Eso lo sabe, y de sobra, el exitoso constructor. Hoy tiene, una maravillosa oportunidad para demostrar a esos desconfiados que su lucha no es por las simples notitas que sirven para rebajar el pago de impuestos, y con su influencia, enseñar su generosidad y conseguir una limosna (léase sueldo mínimo) a esos trabajadores explotados por mucho tiempo en las que fueron sus tiendas. Durante años, la mayoría silenciosa (indiscutiblemente), hemos ayudado, financiado y subsidiado, a los que menos lo necesitan, al pagar los sueldos de los empacadores de productos, los famosos "cerillos". Esos niños, y ahora adultos también, no reciben ni siquiera descuentos en la compra de su comida en esas tiendas. Y se pelean por los intereses de quien los explota, si no me creé, pídales que le pongan doble bolsa a su mercancía. Se convierten, de momento, en representantes del consejo de administración en pleno.

Otros trabajadores que piden esquina, y a los cuales bien podrían ayudar, son las cajeras. Estas personas, padecen jornadas de 9 y hasta 11 horas en los establecimientos, sin horario fijo; su remuneración, ronda los tres mil pesos mensuales. Pero, eso sí, todos los empleados de las tiendas, democráticamente y gratis, reciben su indignante revisión a la entrada y la salida de su centro laboral, no sea, que se les haya olvidado pagar algo.

Un país como el nuestro, no requiere de limosnas, sino de un trato justo y salarios dignos. Han sido muchos años de recargarse en el grueso de la población más desprotegida. Con engaños, y simulaciones, las clases más pudientes siempre salen beneficiadas. En el balance, los más, siempre cargarán con los pasivos. Y los menos, se apoderan de la riqueza de todos. Con ese concepto, no se llega lejos; es, la vanguardia del anacronismo.

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