ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
Quizá la más grande lección de la historia es que
nadie aprendió las lecciones de la historia
Aldous Huxley
NADA CAMBIA. LOS "estrategas" de Los Pinos –o Pinos, nada más, como dicen ellos mismos— echaron a andar una especie de "desafuero" mediático cuyo objetivo fue Marcelo Ebrard, jefe de gobierno de la capital nacional. Y cual sucedió en la primera intentona, la de Fox contra López Obrador, fracasaron.
Obligado por las circunstancias las realidades, Calderón mismo tuvo que meter reversa y, tras una serie de dimes y diretes, aceptó que la administración a la que él representa trabaja con el gobierno de Ebrard para servir a los capitalinos.
Triste espectáculo de la picaresca política mexicana. Empujado por sus estrategas, Calderón inició la ofensiva dentro de un drenaje. Tuvo que rematarla rápidamente frente a comensales del sector empresarial.
Nada fue casualidad. Ni la programación de inauguraciones de obra en la capital nacional… ni la comida con ejecutivos locales llevados a esos cargos por el PRD… ni la escalada de ataques cibernéticos a las cuentas de correo oficiales de Ebrard –con copia a Calderón y a cientos de ciudadanos, destacadamente periodistas.
¿Desafuero mediático? Muy probablemente. Se antoja que con resultados quizá también muy similares a los obtenidos por el oficialismo panista, cuya intentona de 2005 en la persona del anterior Jefe de Gobierno, se revirtió en su contra.
De ello dio indicios el diario Reforma (29/06/2007) que, tras mantenerse un tanto al margen del debate, dio a conocer una suerte de cronología de los hechos que motivaron la disputa iniciada por Calderón desde las cañerías de la ciudad.
En ella se aprecia que quien alertó de una posible catástrofe por las malas condiciones del drenaje profundo fue el GDF, tras la elaboración de un análisis encargado a expertos, y que las respuestas del ex dirigente del PAN en el DF, Luege Tamargo, ahora al frente de la Conagua, fueron extremistas: declarar zona de desastre a la ciudad, para que pudiera acceder a fondos especiales.
La lectura de tales hechos muestra al Jefe de Gobierno como injustamente atacado, no sólo por Luege, sobre todo por Calderón.
Otro indicio. La columna "El asalto a la razón" de Carlos Marín (Milenio, 29/06/2007) intitulada Presidente Provocador, en la que resalta las contradicciones de Calderón, quien un día critica a la autoridad capitalina por su falta de colaboración con la administración federal, y al otro reconoce que hay contribución entre ambas instancias, desde diciembre anterior.
Por lo que hace a las acusaciones de Miguel Ángel Yúnes, director del ISSSTE, deben circunscribirse al papel que invariablemente le toca desempeñar. Apodado "El Perro", en su natal Veracruz, Yúnes simplemente ladró, porque –decía Gonzalo N. Santos— los de adelante estaban ladrando.
¿Qué consiguieron los "estrategas" de Pinos?
Sólo que su jefe se rajara, y que reviviera públicamente su ánimo provocador.
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